Además de definir las legislativas de medio término, en distintas localidades los ciudadanos votaron iniciativas específicas sobre estos emprendimientos, que contemplaron desde prohibiciones y moratorias, hasta mayores límites y requisitos para obtener permisos. Los porqué del creciente rechazo.

Durante años, la disponibilidad de terrenos, los incentivos fiscales y la promesa de generación de empleo favorecieron la instalación de centros de datos en Estados Unidos.

Sin embargo, la expansión acelerada de esta infraestructura, impulsada por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), comenzó a generar una creciente oposición en la ciudadanìa, principalmente por la elevada demanda de electricidad y agua que implica su funcionamiento.

Las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre de 2026 dejaron en evidencia la magnitud que alcanzó este fenómeno.

Una encuesta indicó que más del 50% de los votantes consideró que la IA y los centros de datos fueron “un factor crucial o importante” en su decisión electoral.

Además de elegir autoridades, los habitantes de distintas localidades votaron iniciativas específicas sobre estos emprendimientos, que contemplaron desde prohibiciones y moratorias para nuevas construcciones hasta mayores restricciones y requisitos para obtener permisos.

De acuerdo con analistas e inversores, el rechazo de las comunidades dejó de ser un obstáculo aislado para convertirse en un factor con capacidad de incidir en las decisiones regulatorias y alterar los planes de expansión de una industria que moviliza inversiones multimillonarias.

La demanda eléctrica, en el centro del conflicto con los centros de datos

Uno de los principales cuestionamientos a los nuevos desarrollos está relacionado con su elevado consumo energético.

Los centros de datos destinados a procesar cargas de inteligencia artificial necesitan grandes volúmenes de electricidad para mantener operativos sus servidores y sistemas de refrigeración.

A esa exigencia se suman los requerimientos de agua, la ocupación de grandes superficies y los efectos asociados al funcionamiento de las instalaciones.

La preocupación comenzó a traducirse en decisiones concretas. El Washington Post informó que habitantes de al menos 29 jurisdicciones aprobaron prohibiciones o restricciones para estos emprendimientos durante la jornada electoral.

El fenómeno también quedó reflejado en el relevamiento de Ballotpedia: durante 2026, votantes de 13 estados se pronunciaron sobre al menos 50 iniciativas locales vinculadas con esta infraestructura.

De las propuestas, 41 fueron sometidas a votación el martes. En los seis casos que se habían resuelto previamente, las medidas restrictivas se impusieron con porcentajes de apoyo de entre el 66% y el 90%.

Texas y Ohio concentran las mayores dificultades

Texas aparece entre los territorios más sensibles para la industria. El estado reúne cerca del 30% de la capacidad de centros de datos que se proyecta poner en funcionamiento hacia 2028, de acuerdo con la consultora SemiAnalysis.

La victoria electoral de Gina Hinojosa, quien derrotó al republicano Greg Abbott, incorporó incertidumbre sobre el futuro de las inversiones.

Durante su campaña, la dirigente reclamó una moratoria inmediata para nuevas construcciones y cuestionó que estas instalaciones puedan “elevar las tarifas de servicios públicos y agotar el agua”. También prometió suspender las autorizaciones hasta “una sesión legislativa que priorice a los tejanos”.

Para SemiAnalysis, el resultado representa “un enfoque claramente más bajista” para el sector. La firma también advirtió que “la pregunta ahora es cuánto tiempo durará la pausa”.

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Los estadounidenses votaron iniciativas específicas que contemplaron desde prohibiciones y moratorias para nuevas construcciones de centros de datos hasta mayores restricciones y requisitos para obtener permisos.

En Ohio, la nueva gobernadora electa, Amy Acton, planteó un esquema de suspensión condicionado al cumplimiento de determinados requisitos antes de conceder permisos.

Al menos 14 localidades aprobaron restricciones o prohibiciones, diez de ellas directamente contra nuevas instalaciones. Además, los habitantes de Wilmington rechazaron cuatro cambios de zonificación que habilitaban la construcción de un campus de centros de datos.

El impacto potencial es significativo: Meta y Amazon Web Services tienen previstos desembolsos de USD 1.000 millones y USD 2.000 millones, respectivamente, en ese estado.

Georgia también anticipa un escenario más restrictivo. Keisha Lance Bottoms, nueva gobernadora electa, manifestó su intención de frenar nuevos proyectos. El estado ocupa el tercer lugar del país en desarrollo de esta infraestructura, según Jefferies.

En Pensilvania, en tanto, la continuidad de Josh Shapiro al frente del Ejecutivo no supone un cambio de administración, aunque Bloomberg señaló que el mandatario endureció su posición frente a iniciativas especulativas y proyectos cuestionados por los residentes.

Proyectos en riesgo y mayores exigencias para las inversiones

Las consecuencias pueden extenderse más allá de las jurisdicciones donde se aprobaron restricciones. Un informe de Jefferies estima que los resultados electorales dejaron bajo mayor exposición regulatoria aproximadamente la mitad de la capacidad de centros de datos de inteligencia artificial proyectada en Estados Unidos.

En Texas, Gordon Johnson, de GLJ Research, calculó que unos 13 gigavatios de capacidad podrían verse afectados. Se trata de una potencia equivalente al consumo simultáneo de alrededor de 10 millones de hogares.

El analista consideró que las iniciativas que ya cuentan con permisos y financiamiento podrían avanzar, pero aquellas que todavía no obtuvieron las aprobaciones ambientales estatales enfrentarían demoras de entre 12 y 18 meses.

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Los centros de datos destinados a procesar cargas de inteligencia artificial necesitan grandes volúmenes de electricidad para mantener operativos sus servidores y sistemas de refrigeración.

Los proyectos que “no tienen ni lo uno ni lo otro probablemente vayan a Luisiana, Oklahoma o a ningún lado”, advirtió en un informe citado por Bloomberg.

El problema también alcanza a la planificación energética de largo plazo. La incertidumbre sobre los plazos de construcción dificulta anticipar cuándo se incorporarán nuevas cargas a las redes y qué inversiones serán necesarias para garantizar el suministro.

El rechazo social modifica las condiciones del negocio

La oposición no responde exclusivamente a cuestiones regulatorias. Una encuesta de 2025 del Pew Research Center encontró que la mitad de los estadounidenses siente más temor que entusiasmo frente a la inteligencia artificial.

A su vez, Data Center Watch contabilizó al menos 45 proyectos interrumpidos durante el segundo trimestre de 2026 por resistencias locales.

Una encuesta de salida de NBC indicó que más del 50% de los votantes consideró que la IA y los centros de datos fueron “un factor crucial o importante” en su decisión electoral.

Antes de los comicios, Libby Cantrill, responsable de política pública de PIMCO, había anticipado las consecuencias para el sector: “Incluso si no se producen moratorias a nivel estatal, esperamos ver mucha más fricción en el proceso de construcción de la IA, con más tiempo necesario para obtener permisos y más concesiones que los desarrolladores deberán hacer”.

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