El principal polo productor del país tiene margen para incrementar su actividad, mientras avanza en el Congreso la nueva ley de biocombustibles, que establece cambios regulatorios. El desafío, además de recuperar producción, estará en acompañar ese crecimiento con infraestructura suficiente para movilizar mayores volúmenes.
El biodiésel argentino atraviesa un escenario en el que una eventual recuperación de la demanda podría volver a poner en movimiento una capacidad industrial que hoy se encuentra ampliamente subutilizada.
El posible aumento del corte obligatorio del gasoil en el mercado interno a partir de la sanción de una reforma de la Ley de Biocombustibles y las perspectivas para las exportaciones abren una nueva etapa para un sector que tiene en Santa Fe su principal núcleo productivo y logístico.
Según CIARA-CEC, Santa Fe concentra cerca del 82% de la capacidad instalada de biodiésel del país, con unas 3,2 millones de toneladas anuales sobre un total nacional de 3,9 millones. El dato contrasta con el nivel efectivo de actividad: en 2025, las plantas santafesinas produjeron 568.000 toneladas y Argentina, en conjunto, poco más de 970.000.
El biodiésel destinado a los mercados externos se canaliza principalmente a través del complejo portuario del Gran Rosario, en particular por las terminales ubicadas sobre el corredor San Lorenzo–Puerto General San Martín–Timbúes.
Ese margen disponible adquiere relevancia frente a un posible incremento de la demanda. Por un lado, el proyecto de reforma de la Ley 27.640 que ya tiene media sanción del Senado contempla elevar el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10%.
Por otro, las exportaciones podrían recuperar dinamismo si se despejan las incertidumbres regulatorias que afectan el acceso al mercado europeo.
Para Santa Fe, el impacto no se limitaría a las plantas industriales. Una mayor producción y comercialización también tendría efectos sobre el complejo portuario del Gran Rosario, principal vía de salida del biodiésel argentino hacia los mercados externos.
La producción de biodiésel en Argentina
Los registros oficiales muestran que el sector tuvo en 2025 un nivel de actividad inferior al del año anterior. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, durante 2024 Argentina produjo alrededor de 1,16 millones de toneladas de biodiésel y exportó más de 380.000 toneladas.
Un año después, la elaboración cayó a poco más de 970.000 toneladas y los embarques al exterior se ubicaron por encima de las 270.000 toneladas. Santa Fe explicó 568.000 toneladas de la producción nacional y unas 200.000 toneladas de las exportaciones.
La diferencia entre ambos períodos muestra que el comportamiento del sector está condicionado tanto por el mercado interno como por las posibilidades de colocación en el exterior.
En ese contexto, una modificación del corte obligatorio podría generar una demanda adicional sin requerir, en una primera etapa, nuevas inversiones equivalentes en capacidad fabril.

El proyecto aprobado en el Senado también propone elevar del 12% al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas, aunque para la industria santafesina el cambio más relevante es el incremento previsto para el biodiésel utilizado en gasoil.
El Gran Rosario concentra la salida al exterior
El crecimiento de los volúmenes tendría una incidencia directa sobre la logística santafesina. El biodiésel destinado a los mercados externos se canaliza principalmente a través del complejo portuario del Gran Rosario, en particular por las terminales ubicadas sobre el corredor San Lorenzo–Puerto General San Martín–Timbúes.
La infraestructura está integrada por instalaciones vinculadas con grandes compañías de la industria aceitera y agroindustrial. Entre las terminales relacionadas con el movimiento de estos productos se encuentran Renova, Terminal 6, Cofco, Bunge, Louis Dreyfus, ACA y Cargill.
En conjunto, el complejo dispone de una capacidad de carga de unas 5.300 toneladas por hora para biodiésel. La terminal de Cofco en Timbúes representa el mayor punto individual de despacho, con capacidad para embarcar hasta 1.500 toneladas por hora.
El nivel actual de utilización permite absorber un incremento de actividad, aunque una expansión sostenida obligaría a seguir de cerca la disponibilidad de almacenamiento, transporte y capacidad de embarque.
Europa mantiene el peso y Argentina busca alternativas
El destino de las exportaciones constituye otro factor determinante. Entre 2018 y 2025, la Unión Europea concentró, en promedio, el 97% de los embarques argentinos de biodiésel. Durante 2025, las ventas hacia ese mercado generaron ingresos por unos US$322 millones.
Esa concentración también expone al sector a los cambios regulatorios europeos. Este año, la clasificación de la soja como producto de “alto riesgo” por cuestiones vinculadas con el impacto ambiental sobre el suelo generó incertidumbre para la industria. En julio, el Parlamento Europeo rechazó esa clasificación y pidió revisar la metodología utilizada.
Mientras continúa la discusión regulatoria, la diversificación de destinos aparece como una alternativa para reducir la dependencia de Europa.
Estados Unidos permanece prácticamente cerrado desde 2018 por medidas antidumping y arancelarias, pero la Argentina ya realizó operaciones, aunque por volúmenes reducidos, con Perú, Uruguay, Puerto Rico, Canadá, Corea, Taiwán y Australia.







