El porcentaje del incremento en las líneas que circulan dentro de la Ciudad y en los distritos del conurbano será el mayor del último año. Cómo sigue la negociación de Nación con las líneas interurbanas por la ayuda estatal.
El sistema de transporte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tendrá en mayo un nuevo aumento en los boletos de colectivos que circulan dentro de la Ciudad y en municipios del Conurbano, continuando con el esquema de actualización vigente, que implica alzas mensuales en 2026.
Estos incrementos se suman además a los dos que se aplicaron en los recorridos de jurisdicción nacional, que conectan la CABA y la Ciudad, y que la semana pasada redujeron frecuencias en reclamo de mayor asistencia del Estado ante la disparada del precio del gasoil, en un conflicto que continúa, por ahora con el servicio normalizado, pero no sin incertidumbre a futuro.
Lo cierto es que el anuncio de las administraciones porteña y bonaerense se da en un contexto marcado por dificultades en las empresas del sector.
El aumento en los colectivos de CABA y el GBA
Con la nueva suba, el pasaje mínimo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzará los $753,86, mientras que en la provincia de Buenos Aires ascenderá a $918,35.
Se trata del mayor incremento mensual en el último año, impulsado por la fórmula que combina el último dato inflacionario con un adicional fijo de dos puntos porcentuales.
En lo que va de 2026, las tarifas acumulan subas de 39,47% en territorio bonaerense y 27,01% en la Ciudad, muy por encima del 9,4% de inflación registrado en el primer trimestre.
El mecanismo, que toma como referencia los datos del INDEC, viene generando una aceleración sostenida en los cuadros tarifarios.
En lo que va de 2026, las tarifas acumulan subas de 39,47% en territorio bonaerense y 27,01% en la Ciudad, muy por encima del 9,4% de inflación registrado en el primer trimestre.
Cómo quedan los valores en Ciudad y Provincia
La actualización impactará en todos los tramos de viaje y tanto en jurisdicción porteña como bonaerense. En el caso de la provincia, donde rige para las líneas numeradas desde el 200 en adelante, los nuevos valores con SUBE registrada serán:
-0 a 3 km: $918,35
-3 a 6 km: $1023,04
-6 a 12 km: $1101,85
-12 a 27 km: $1180,73
-Más de 27 km: $1259,07
En la Ciudad de Buenos Aires, las 31 líneas que operan exclusivamente dentro del distrito también aplicarán el incremento. El esquema tarifario quedará conformado de la siguiente manera:
-Hasta 3 km: $753,86
-3 a 6 km: $837,66
-6 a 12 km: $902,19
-12 a 27 km: $966,77
El ajuste se extiende además al subte, que incrementará su tarifa en el mismo porcentaje, pasando de $1414 a $1490,36 desde el 1 de mayo.
Las negociaciones por las líneas nacionales
El aumento tarifario en los colectivos de CABA y bonaerenses convive con una negociación clave entre el Gobierno Nacional y las cámaras empresarias del transporte por los recorridos que conectan ambas jurisdicciones: las líneas de 1 a 195, fundamentales para el traslado diario de la población del AMBA.
La reciente reducción de frecuencias, que impactó directamente en los usuarios, dejó al descubierto el delicado equilibrio financiero del sector.
En este marco, el secretario coordinador de Infraestructura de la Nación, Carlos Frugoni, y el secretario de Transporte, Fernando Herrmann, encabezaron una mesa de trabajo con el objetivo de definir un plan de contingencia.

La estrategia oficial contempla una inyección de recursos en el corto plazo para saldar deudas con las empresas y evitar una interrupción del servicio.
Al mismo tiempo, se evalúan cambios estructurales en recorridos y frecuencias para mejorar la eficiencia del sistema.
Desde el sector empresario advierten que la situación es «terminal» si no se avanza en una recomposición más profunda de los ingresos. La combinación de tarifas rezagadas —hasta hace poco— y costos en alza llevó a muchas compañías a un escenario cercano a la quiebra técnica.
El combustible, principal presión sobre los costos
Uno de los factores más determinantes en la crisis del sector es el umento del costo del combustible. Tras la liberalización total del mercado de hidrocarburos a fines de 2025, el precio del gasoil se alineó con valores internacionales, modificando de manera significativa la estructura de gastos. Y en ese escenario, el impacto de la suba de este insumo por la guerra en Irán fue fuerte.
Actualmente, el combustible representa cerca del 40% de la recaudación de una unidad de media distancia en el AMBA.
Este peso, muy superior al histórico, se explica también por la eliminación de los cupos subsidiados, que durante años amortiguaron las variaciones del mercado.
El nuevo escenario energético obliga a las empresas a operar con márgenes mucho más ajustados, incrementando la dependencia de subsidios estatales o de actualizaciones tarifarias más frecuentes.
El impacto de esta crisis se refleja también en la calidad del servicio. La antigüedad promedio de los colectivos en el AMBA superó los siete años, un nivel que no se registraba desde hace dos décadas. Este envejecimiento incrementa las fallas mecánicas y afecta la regularidad de las frecuencias.
A su vez, la situación financiera de las empresas repercute en las condiciones laborales de los trabajadores, que se mantienen en estado de alerta ante el deterioro salarial y la incertidumbre del sector.






