La interrupción del corredor internacional al Pacífico desde Mendoza genera un fuerte impacto sobre la logística, con fuertes multas de las terminales portuarias chilenas. Las condiciones meteorológicas mantienen la incertidumbre sobre cuándo podrá normalizarse el tránsito.
Más de 1.500 camiones permanecen varados en distintos puntos de Mendoza como consecuencia del cierre del Paso Cristo Redentor, el principal corredor terrestre para el intercambio comercial entre Argentina y Chile.
El cruce permanece inhabilitado desde el 18 de julio debido a las intensas nevadas y lluvias registradas en la Cordillera de los Andes, mientras un nuevo sistema frontal vuelve a complicar las condiciones en alta montaña. La posibilidad de reabrir el paso el 5 de agosto se mantiene condicionada a la evolución del clima.
Por el Sistema Integrado Cristo Redentor circulan habitualmente unos 360.000 camiones al año, con un promedio cercano a 1.000 unidades diarias vinculadas con operaciones de exportación e importación entre ambos países.
Las nuevas precipitaciones y la acumulación de nieve dificultan establecer una fecha definitiva para el restablecimiento de la circulación, en un escenario que obliga a las autoridades a preparar un operativo especial para administrar el tránsito una vez que las condiciones permitan retomar la actividad.
Miles de camiones distribuidos en distintos puntos
La interrupción del Paso Cristo Redentor golpea directamente a la planificación logística internacional. Quienes apostaron a enviar sus cargas vía puertos de Chile sufrieron en estas jornadas -y en las que vendrán- millonarias pérdidas.
En la logística, la llegada a tiempo es una de las claves para determinar el precio final del envío. Se estima que por cada día de retraso, además del gasto en máquina y conductor, cada contenedor recibe una multa de más de 1.000 dólares por parte de las principales terminales portuarias chilenas.
Así, un camión que esté parado durante dos semanas puede sufrir no sólo las multas de la operatoria, sino esencialmente la pérdida de la llegada a tiempo al destino, dejando de ser un interlocutor confiable, uno de los principales insumos a la hora de analizar el comercio exterior.
De ahí que la confiabilidad en los servicios portuarios sea una de las principales búsquedas en la región, que garantice certezas y tiempos claros, que vayan de la mano con tarifas competitivas.
Mientras tanto, del lado argentino de la cordillera se busca administrar la crisis. El subsecretario de Industria y Comercio del Ministerio de Producción de Mendoza, Alberto Marengo, explicó que los vehículos afectados se encuentran distribuidos en diferentes sectores de la provincia.
Unos 580 camiones permanecen detenidos en alta montaña, mientras que alrededor de 70 esperan en el predio Red Mercosur y otros 950 se encuentran sobre un tramo de la Ruta Nacional 7, en las inmediaciones de la capital mendocina.
“Hoy tenemos aproximadamente 1.550 camiones y son todos vehículos que no son de la provincia de Mendoza, ya que los transportes con base operativa o domicilio en Mendoza fueron enviados a sus bases o domicilios”, precisó el funcionario ante la prensa.
Ante la extensión del cierre, las autoridades pusieron en marcha el protocolo de contingencia previsto para interrupciones superiores a las 72 horas.
El objetivo es ordenar la ubicación de los vehículos, garantizar servicios básicos para los conductores y evitar que la acumulación de cargas genere mayores dificultades sobre las rutas de acceso al corredor internacional.
El dispositivo incluye la participación de la Policía de Mendoza, Gendarmería Nacional, Vialidad Nacional, Defensa Civil y el Ministerio de Salud provincial. En los puntos de espera se busca asegurar provisión de agua potable, sanitarios, condiciones de higiene y asistencia médica.
La reapertura será gradual y demandará varios días
Las autoridades mendocinas calculan que serán necesarios entre cinco y seis días para comenzar a descomprimir la cantidad de camiones acumulados durante el cierre.
Durante el invierno, el paso opera con una ventana de circulación cercana a las 12 horas diarias y puede permitir el tránsito de entre 500 y 600 camiones por jornada.
Sin embargo, la cantidad de vehículos retenidos obligará a establecer un esquema de salida progresivo para evitar que la liberación simultánea de las cargas provoque nuevas demoras.

Para administrar ese flujo, el Gobierno de Mendoza prevé utilizar zonas de contención, conocidas como “pulmones”, sobre la Ruta Nacional 7. Los espacios estarán ubicados en el acceso a la Refinería de Luján de Cuyo y en el cruce con la Ruta Provincial 84, con capacidad conjunta para recibir aproximadamente 700 camiones.
Los vehículos serán liberados hacia la cordillera en tandas organizadas durante períodos de cinco a seis horas. La estrategia apunta a regular el ingreso a la alta montaña de acuerdo con la capacidad efectiva de circulación y las condiciones de seguridad de la ruta.
Vialidad Nacional advirtió que la acumulación de nieve generó grandes paredones a ambos lados de la ruta y redujo el espacio disponible en determinados sectores, una situación que puede dificultar las maniobras de los camiones y obligar a extremar las precauciones.
El paso Cristo Redentor, estratégico y complicado
Por el Sistema Integrado Cristo Redentor circulan habitualmente unos 360.000 camiones al año, con un promedio cercano a 1.000 unidades diarias vinculadas con operaciones de exportación e importación entre ambos países.
Durante los meses de invierno, sin embargo, la capacidad se reduce a entre 500 y 600 vehículos diarios debido a las condiciones propias del tránsito en alta montaña. La acumulación de cargas durante el cierre genera así un desafío adicional, porque la demanda extraordinaria deberá convivir con el flujo habitual una vez que el paso vuelva a operar.
La situación se extiende además a otros cruces cordilleranos afectados por el temporal. Entre los pasos que permanecen cerrados figuran Potrillo de Piuquenes, Cajón de Maipo, Las Leñas, Vergara y Pehuenche.







