Desde la radarización de la navegación a la información actualizada para el transporte más seguro y eficiente, la Hidrovía avanza en un nuevo esquema de incorporación de tecnología. El secreto del contrato para no “quedar viejo”.
La nueva concesión de la Vía Navegable Troncal o Hidrovía argentina ya rige con la profundización como elemento central. Sin embargo, la modernización de la vía promete ser un elemento de trascendencia entre las mejoras que se aplicarán para la navegación comercial.
Desde mejoras en la seguridad a los avances en la información a los navegantes, la incorporación de tecnología será uno de los pilares de la nueva concesión.
Entre las novedades, el nuevo concesionario –Vía Navegable Argentina, la empresa que conformaron Jan de Nul y Servimagnus- profundizará el Sistema de Monitoreo (SiMon) de la Vía Navegable.
Se trata del esquema que comenzó a funcionar durante la etapa estatal, con siete bases en los puntos neurálgicos de la vía, un esquema que se ampliará fuertemente durante los primeros años de la nueva concesión.
Durante la primera etapa de la concesión, se modificará la totalidad del esquema, sumando nuevas bases de monitoreo y nuevos centros de monitoreo y análisis de los datos.
El gobierno introdujo revisiones periódicas -cada cinco años- donde discutir sobre nuevas tecnologías y el estado de la vía, dejando abierta la posibilidad de incorporar nuevas mejoras si aparecen mejores opciones que las conocidas hasta el momento.
Cada base de monitoreo incluye radares y antenas satelitales, con lectura del sistema AIS (que utilizan los buques para el seguimiento satelital de sus cargas), así como la incorporación de cámaras de videovigilancia y sensores térmicos, que permiten un seguimiento en imágenes de cada buque en tiempo real.
La información se transmite a centros de monitoreo -se instalarán dos principales, que se suman al que ya funciona, y seis de menor envergadura- que reciben las imágenes y procesan la información y la almacena en distintos archivos.
Así, se puede tener una información precisa del estado de la vía navegable, y generar alertas tempranas sobre posibles varaduras e incidencias sobre cualquier punto de la traza.
La tecnología servirá, además, para mejorar la seguridad y evitar el contrabando en la principal ruta del comercio exterior del país, algo que los usuarios privados también destacan como una necesidad.

Con proveedores de Argentina, Países Bajos y Estados Unidos, se logrará tener datos de la totalidad de la vía con imágenes visuales y GPS, con sensores que permiten medir velocidad, tiempo de detención y analizar el movimiento de cada buque.
Una de las claves de la nueva concesión es la flexibilidad. El gobierno introdujo revisiones periódicas -cada cinco años- donde discutir sobre nuevas tecnologías y el estado de la vía, dejando abierta la posibilidad de incorporar nuevas mejoras si aparecen mejores opciones que las conocidas hasta el momento.
En un contrato a 25 años, la cláusula es clave para poder adaptar la concesión a los avances que surgirán durante los próximos años.
Los datos del clima que son clave para la navegación
Al seguimiento y control estadístico de la vía se añaden los distintos sensores de clima -medición de vientos, de corrientes fluviales, de lluvia- y la generación de un sistema de determinantes dinámicas, que permitirán conocer en tiempo real y la previsión futura de las mareas.
Cada estación de monitoreo contará con sensores de ese tipo. Y se suman a la renovación de boyas.
Desde el inicio de la concesión comenzará un recambio de tipo de boyas, dejando de lado las de metal e instalando señalización con equipos de plástico, que cuentan con paneles solares, sensor de AIS y de datos de corrientes, así como el equipo necesario para transmitir dicha información.

Además, se contempla el desarrollo de un sistema –portal web o aplicación para celulares- que concentre la información que ya existe y la que se genere con los nuevos datos, y esté disponible para los usuarios y navegantes.
Así, cualquier buque tendrá la información clara y actualizada sobre datos como el clima -y las corrientes, un asunto estratégico para las distintas maniobras de navegación-, las mareas y la cantidad de embarcaciones cercanas, permitiendo un viaje más rápido y seguro.
Actualmente, los buques se manejan con una planilla de mareas que genera la Prefectura Naval Argentina y el Servicio de Hidrografía, que se actualiza en forma diaria pero no permite las proyecciones en tiempo real.
Lo mismo sucede con los datos del clima -como la visibilidad y la neblina, que puede obligar a suspender una navegación-, que ahora estarán computarizados y disponibles.






