El cierre de los pasos fronterizos con Chile se prolongó más que nunca y desató una crisis logística que pegó de llenó en los conductores. Algunos llevan días dentro de sus vehículos, cocinan entre ellos y deben gastar combustible para sostener las cargas refrigeradas. 

Miles de transportistas quedaron atrapados en distintos puntos de la Patagonia por el cierre de los pasos fronterizos con Chile. Si bien es frecuente que las condiciones climáticas limiten la circulación en la zona, con algún cierre ocasional, hay camiones que llevan 26 días en stand by.    

Después de tanto tiempo, los medios locales se acercaron para dialogar con los choferes que prácticamente “viven” en sus camiones. El temporal de nieve que afecta a la cordillera de los Andes mantiene cerrados más de 15 pasos internacionales y obligó a restringir el tránsito en distintos corredores de Mendoza y Neuquén.  

El camión sigue generando gastos aunque permanezca estacionado. 

El resultado es un enorme cuello de botella para el transporte internacional: camiones argentinos, chilenos, brasileños, uruguayos y paraguayos quedaron distribuidos entre estaciones de servicio, zonas de estacionamiento y retenes habilitados por las autoridades. 

En Neuquén, el paso Pino Hachado concentra buena parte de esa presión. Los vehículos fueron detenidos en Cutral Co, Zapala y Las Lajas mientras esperan que las condiciones permitan avanzar hacia la frontera. 

El Paso Cristo Redentor es otro nodo de un conflicto que preocupa, más en los vehículos que mueven combustibles o medicamentos. 

Cada día detenido cuesta 

Para los transportistas, la espera no significa solamente perder tiempo. El camión sigue generando gastos aunque permanezca estacionado. 

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La nieve mantiene cerrado el paso Pino Hachado y obliga a regular el tránsito por tandas.

Luis Hermosilla, conductor de uno de los miles de vehículos varados, explicó que la situación afecta especialmente a quienes cobran por viaje. “Hay algunos que trabajan con sueldo fijo y otros, al menos yo, trabajo a porcentaje por vuelta. Al estar parado aquí, la mayoría estamos perdiendo porque no estamos produciendo nada”

El impacto es todavía mayor cuando la carga necesita frío. “Voy con carne. Mientras no pierda su cadena de frío, no pasa nada. Pero está produciendo gasto, porque tengo que estar comprando combustible para mantener el equipo refrigerando”, explicó. 

Según estimaciones de la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam), un camión detenido puede representar una pérdida de entre u$s 450 y u$s 600 diarios, dependiendo del tipo de unidad y de las necesidades de la carga. 

A eso se suman las penalidades que aplican las terminales portuarias del otro lado de la cordillera que, en algunos casos, llegan a los los 1.000 dólares diarios cuando la carga pierde el cut off físico. 

La mercadería queda detenida en Uspallata o en otros puntos del corredor, los cut offs se pierden, los bookings se rollean y las penalidades se acumulan. En los casos más graves, los contratos dejan de poder cumplirse. 

Ese costo por contenedor —que incluye días de espera, multas, reprogramaciones y pérdida de oportunidades comerciales— es un riesgo estructural que permanece invisible hasta que la cordillera lo vuelve imposible de ignorar. 

La cámara también estimó que entre 1.800 y 2.000 camiones permanecen detenidos en Mendoza, mientras que otros2.000 vehículos comerciales esperan en bases de las empresas para iniciar el ascenso hacia Chile cuando el corredor vuelva a estar operativo. En Neuquén, la estimación suma otros 1.200 camiones.

Cocinar, dormir y esperar 

Atrás de esos miles de camiones hay conductores intentando hacer funcionar su vida cotidiana. “Solo tratamos de pasar el día y de cocinar entre nosotros”, contó Osvaldo, uno de los camioneros que permanece varado hace casi un mes.  

Los camioneros no tienen demasiadas alternativas. Algunos consiguen espacios de estacionamiento habilitados por los municipios y pueden acceder a baños, duchas o asistencia. Otros quedan detenidos en lugares donde los servicios son mucho más limitados. 

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Los conductores pasan días dentro de sus camiones, comparten comida y reciben asistencia en distintos puntos de Neuquén.

Hermosilla contó que en Añelo la policía los obliga a regresar a una estación de servicio hasta que las condiciones permitan continuar. “Nos para la policía y nos devuelve a una estación de servicio. Dormimos acá en el camión, ocupamos nuestras cajas de cocina para poder cocinar”, relató. 

 “Somos varios,chilenos, brasileños, uruguayos. Dormimos acá en el camión”, explicó Hermosilla. 

Moisés, un camionero brasileño oriundo de Rio Grande do Sul, llegó a Cutral Co después de ser desviado desde Mendoza. “Cargué en Santa Catarina y llegué anoche. Ya hemos visto esto, solo queda ayudar al otro. O calentar un poco de agua para tomar mate”, contó. 

La solidaridad entre los propios transportistas aparece como una de las formas de sobrellevar la espera. Compartir comida, calentar agua o simplemente conversar se vuelve parte de la rutina mientras los camiones permanecen detenidos. 

Para Cristian, uno de los conductores que espera en Zapala junto a cuatro compañeros, la organización de la comida también se convirtió en un problema. “Tomamos la decisión de comprar carne y comer guiso, porque si no era muy difícil”, explicó. 

Sergio, de Río Cuarto, comenzó su viaje en Chaco y quedó detenido en Neuquén después de encontrarse con los primeros controles. “Viene subiendo” desde el domingo, contó.“Dijeron que nos iban a dar prioridad y acá seguimos”, agregó. 

Como se ordena el tránsito 

En varios puntos, se movilizan algunos camiones con un mecanismo que funciona por tandas. Cuando las condiciones de la ruta y de la frontera lo permiten, se autoriza el avance de grupos de aproximadamente 40 o 50 camiones. El aviso pasa de un retén al siguiente y recién entonces los vehículos pueden continuar. 

Ese esquema evita que una cantidad mayor de camiones quede atrapada en la alta montaña, pero también genera largas esperas en las localidades ubicadas antes del paso. En Las Lajas, el intendente Pablo Cortez explicó que el dispositivo tiene un límite concreto: “Cuando llegamos a 250 camiones avisamos que no podemos recibir más y la circulación se detiene”. 

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