El cierre prolongado del Paso Internacional Cristo Redentor ha desencadenado una de las crisis logísticas más severas de los últimos años en el corredor bioceánico central. Con 21 días consecutivos de inhabilitación, el cruce que conecta Mendoza con Chile permanece bloqueado por un temporal que comenzó el 13 de julio y que aún no da señales de retroceso.
La situación, que ya constituye el segundo cierre invernal más extenso de la última década, mantiene paralizado el tránsito entre Argentina y Chile, afecta miles de operaciones de comercio exterior y genera pérdidas millonarias para el transporte de cargas.
La magnitud del temporal ha superado la capacidad de respuesta habitual de los equipos de Vialidad de ambos países.
La nieve acumulada alcanza varios metros en sectores críticos, especialmente entre el complejo Los Libertadores y la boca del túnel internacional, donde persisten riesgos de avalanchas y rodados que impiden garantizar condiciones mínimas de seguridad.
Aunque se han registrado breves “ventanas” de buen tiempo, estas no han sido suficientes para completar las tareas de despeje que Vialidad Nacional lleva adelante, ya que nuevos frentes fríos vuelven a cubrir la calzada y obligan a reiniciar los trabajos.
El pronóstico meteorológico indica cierta estabilidad entre martes y miércoles, pero anticipa viento Zonda y nuevas nevadas hacia el jueves, además de heladas parciales el viernes, lo que podría extender aún más la interrupción.
La situación humana también es crítica. Gendarmería Nacional, y cámaras de transportistas coordinan operativos para garantizar al menos una comida diaria a los choferes.
El impacto sobre la logística regional es profundo. Según estimaciones del sector, cada camión detenido pierde entre 450 y 600 dólares por día, dependiendo del tipo de carga y del equipamiento.
Con entre 1.500 y 2.000 unidades varadas en distintos puntos de Mendoza y otras provincias, el costo acumulado supera los 18 millones de dólares, sin contar el “costo de oportunidad” por cargas que no pueden tomarse mientras los vehículos permanecen inmovilizados.
Para los vehículos que se dirigían a puertos de Chile, el costo debe considerar además las fuertes multas que las terminales trasandinas imponen por cada jornada de retraso en la entrega del contenedor.
La congestión se concentra en Uspallata, donde se registran unos 600 camiones estacionados, mientras que otras 1.000 unidades se distribuyen entre estaciones de servicio y playones desde el Acceso Sur hasta Desaguadero.

En Neuquén, el paso Pino Hachado también enfrenta saturación, con cerca de 1.000 camiones detenidos en Zapala, Las Lajas y Cutral Co.
La situación humana también es crítica. Gendarmería Nacional, Aprocam y el Sindicato de Choferes coordinan operativos para garantizar al menos una comida diaria a los transportistas de diversas nacionalidades.
En Neuquén se desplegaron puestos médicos avanzados y patrullajes de ambulancias para asistir a los choferes varados.
Las crisis pasadas y las dificultades para rehabilitar la circulación en el Paso Cristo Redentor
La experiencia del invierno 2023, cuando el paso permaneció cerrado durante 60 días, llevó a las autoridades a limitar tempranamente la cantidad de camiones autorizados a subir hasta Uspallata, lo que permitió evitar el caos de temporadas anteriores y facilitar la asistencia sanitaria.
El cierre prolongado también expone fallas estructurales en la gestión del corredor. Dirigentes del transporte han manifestado preocupación por el estado del campamento de Las Cuevas, clave para iniciar la limpieza desde la boca del túnel hacia abajo, que actualmente no está operativo por falta de mantenimiento.
Esta situación reduce la capacidad de despeje del lado argentino y genera dudas sobre la disponibilidad total de los equipos necesarios.
Del lado chileno, en cambio, los trabajos avanzaron hasta habilitar Portillo y llegar al complejo Los Libertadores, quedando pendientes los últimos cuatro kilómetros hacia el túnel, considerados los más complejos por la acumulación de nieve y el riesgo de rodados.
La reapertura del Sistema Integrado Cristo Redentor depende de una evaluación binacional coordinada. Las autoridades de ambos países han intensificado las gestiones diplomáticas y operativas, involucrando a embajadores, ministerios del Interior y Seguridad, delegaciones presidenciales, Vialidad y servicios contralores.
La habilitación solo podrá concretarse cuando Argentina y Chile cuenten simultáneamente con condiciones de seguridad y capacidad operativa plena, algo que por ahora no está garantizado.

Frente a este escenario, los pasos alternativos hacia Chile se han convertido en la única vía posible para sostener el flujo logístico, aunque con costos y exigencias operativas muy superiores.
El Paso Jama, en Jujuy, ha triplicado su capacidad habitual, pese a operar a más de 4.200 metros de altura, lo que incrementa el desgaste de las unidades y el consumo de combustible.
El Paso Pino Hachado, en Neuquén, también está operativo, pero enfrenta saturación por el desvío masivo de camiones. Con cerca de 1.000 unidades detenidas en localidades cercanas, la infraestructura se encuentra bajo fuerte presión.
Para los vehículos que se dirigían a puertos de Chile, el costo debe considerar además las fuertes multas que las terminales trasandinas imponen por cada jornada de retraso en la entrega del contenedor.
Aunque su altitud es menor que la de Jama, el clima invernal severo provoca cierres intermitentes por hielo y viento blanco, y el desvío supera los 2.000 kilómetros para cargas del corredor central.
La combinación de cierres prolongados, desvíos costosos y saturación de pasos alternativos configura un escenario operativo extremadamente exigente para la logística regional.
Las empresas enfrentan mayores costos directos, mayores costos indirectos por tiempos de viaje y mantenimiento, presión financiera por inmovilización de flota y dificultades para renegociar tarifas en un contexto de demanda debilitada.
La incertidumbre sobre la reapertura del Cristo Redentor obliga a planificar operaciones con flexibilidad extrema y a monitorear en tiempo real las condiciones meteorológicas y la operatividad de los pasos alternativos.







