La Secretaría de Transporte actualizó la estructura de costos y elevó la asistencia destinada a las líneas de jurisdicción nacional, que circulan entre la CABA y el GBA, en paralelo a un incremento del 2% en la tarifa. Los transportistas afirman que igualmente sus ingresos continúan por debajo de los costos operativos.

El Gobierno nacional aprobó un incremento en los subsidios destinados a las líneas de colectivos de jurisdicción nacional que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en una decisión que busca aliviar la situación financiera de las empresas y reducir el riesgo de nuevas medidas de fuerza en el transporte público.

La medida fue oficializada mediante la Resolución 48/2026 de la Secretaría de Transporte, dependiente del Ministerio de Economía, que actualizó la denominada «tarifa técnica», es decir, el costo reconocido para transportar a cada pasajero, integrado por la recaudación proveniente de la venta de boletos y los subsidios estatales.

En paralelo a la actualización de los subsidios, desde esta semana comenzó a regir un aumento del 2% en las tarifas de los colectivos nacionales del AMBA.

Con la nueva estructura, el valor promedio reconocido pasó de $1.778 a $1.816 por pasajero, lo que representa un incremento del 2%, en línea con la actualización tarifaria que comenzó a regir esta semana para las líneas nacionales que conectan la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

Cómo recibieron la medida en las empresas de colectivos

La actualización responde, en parte, a uno de los principales planteos que venían realizando las empresas del sector: el reconocimiento del mayor costo del gasoil, cuyo precio registró fuertes aumentos desde marzo a raíz del conflicto en Medio Oriente.

Sin embargo, las operadoras consideran que el ajuste de sus ingresos, tanto con los aumentos tarifarios como en la ayuda estatal, todavía resulta insuficiente para cubrir el costo efectivo del servicio.

De acuerdo con estimaciones de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), el costo real por pasajero asciende actualmente a $2.138, sin incluir el IVA.

Esa diferencia entre el costo reconocido y el costo operativo genera, según la entidad, un déficit mensual cercano a los $76.000 millones para el sistema. Desde el sector advierten que ese desfasaje impacta directamente sobre la calidad del servicio, al limitar la renovación de unidades y afectar las frecuencias, que meses atrás fueron reducidas en un intento de las empresas de equilibrar el desfasaje.

Para financiar el incremento de los subsidios sin elevar el gasto total previsto, el Gobierno modificó algunos parámetros utilizados para calcular las compensaciones.

Entre los cambios, redujo en un 3% la cantidad de unidades reconocidas y disminuyó en un 2% los kilómetros computados para las aproximadamente 17.000 unidades alcanzadas por el esquema.

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Con la nueva escala, el boleto mínimo pasó a costar $742,84 para quienes tienen la tarjeta SUBE registrada.

En ese contexto, el presidente de AAETA, Luciano Fusaro, señaló que la situación económica de las empresas «mejoró algo» durante los últimos meses debido a una mayor regularidad en los pagos por parte del Estado. No obstante, advirtió que el nuevo equilibrio financiero se alcanzó con un sistema de menor dimensión.

«Una parte se resolvió por normalización financiera, otra por sinceramiento de precios y otra por ajuste del sistema (menos coches, menos pasajeros y menos kilómetros recorridos). Así se alcanzó un nuevo equilibrio, pero que consiste en menos frecuencias y pasajeros que se han adaptado a ello y dejan de usar los colectivos, para caminar o viajar por su cuenta», indicó Fusaro.

Según datos oficiales, en lo que va de 2026 el Ministerio de Economía abonó subsidios por $303.743,05 millones sobre un total devengado de $426.237,05 millones.

A cuánto se fue el boleto

En paralelo con la actualización de los subsidios, desde esta semana comenzó a regir un aumento del 2% en las tarifas de los colectivos nacionales del AMBA.

Con la nueva escala, el boleto mínimo pasó a costar $742,84 para quienes tienen la tarjeta SUBE registrada, mientras que los usuarios que aún no completaron ese trámite deberán pagar una tarifa inicial de $852,02.

Pese al incremento, el boleto de las líneas nacionales continúa por debajo de los valores que rigen en los servicios administrados por la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia, donde la tarifa mínima alcanza los $820,99 y supera los $1.063,98, respectivamente, ambos con SUBE registrada.

Esa diferencia responde a que esas jurisdicciones aplican un mecanismo de actualización mensual equivalente a la inflación más dos puntos porcentuales.

El aumento de julio completa el esquema de incrementos del 6% dispuesto por la Secretaría de Transporte de la Nación para mayo, junio y julio.

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