La negociación entre la principal terminal del puerto (TCP) y los trabajadores sumó otra jornada de máxima tensión. Nuevas críticas a la pérdida de competitividad.
El Puerto de Montevideo atraviesa una serie de discusiones escalonadas y estratégicas. Una de ellas es el conflicto salarial entre la principal terminal de contenedores del puerto (TCP) y los gremios respecto de un nuevo convenio colectivo.
Tras el paro que tuvo a TCP sin actividad desde el lunes hasta el miércoles (inclusive) de la semana pasada, desde la terminal informaron este lunes que nuevamente no podrán dar atención a sus clientes. De los últimos seis días hábiles, sólo se logró operar en dos.
En paralelo, la terminal sufre por la pérdida de servicios, que aducen falta de movimientos, altos costos para operar y demoras en el movimiento de mercaderías. Así, el trasbordo de la carga desde Paraguay se instaló principalmente en Buenos Aires.
Por último, y en una discusión netamente estratégica, el puerto debe definir el futuro de la millonario inversión prevista para su profundización.
La terminal sufre por la pérdida de servicios, que aducen falta de movimientos, altos costos para operar y demoras en el movimiento de mercaderías
Mientras el gobierno asumió el compromiso de tener una terminal a 14 metros de profundidad, muchos advierten que el costo de mantenimiento será demasiado caro para el movimiento del puerto.
El comunicado de TCP por el nuevo paro en el Puerto de Montevideo
Con un brevísimo mensaje en redes sociales, la terminal confirmó la nueva medida de fuerza gremial: “se informa al público en general y, especialmente, a la comunidad de transportistas que el lunes 29 de junio, a partir de las 12:00 horas y hasta las 19:00hs, no se brindará atención a camiones debido a la realización un paro decretado por el Sindicato de Trabajadores de TCP (TCP-NELSURY)”.
Cinco días atrás, tras anunciar un tercer día sin atención a sus clientes, TCP había detallado extensamente el estado de la negociación con los gremios por el nuevo convenio colectivo.
En ese marco, aseguró que no haría nuevas propuestas si se repetían los paros, lo que abre interrogantes sobre cómo continuará la negociación.
El conflicto tiene como eje principal la negociación salarial, donde los gremios reclaman que se les garanticen 21 jornales extra por mes, mientras la empresa belga ofrece 16.

Pero además, el gremio portuario también rechaza que una empresa privada realice el dragado del acceso al puerto, así como del muelle público.
El futuro del puerto, en duda
Mientras el puerto suma una nueva jornada sin poder trabajar, el debate gira en torno de las obras encaradas.
El gobierno uruguayo se había comprometido ante diversas empresas -principalmente, las pasteras- a llevar el dragado del acceso al puerto a 14 metros de profundidad (frente a los 13 actuales).
Sin embargo, diversos referentes políticos cuestionaron el avance de las obras. Entre ellos, el dirigente del oficialismo, Pablo Inthamoussu.
“Cuando algunas de las principales líneas marítimas redujeron o trasladaron operaciones desde Montevideo, las críticas no apuntaban precisamente a la profundidad del canal, sino a los costos y tarifas asociados a TCP (Katoen Natie). Ese dato no puede quedar afuera de la discusión”, dijo Inthamoussu al diario El País, de Uruguay.
Según el legislador frenteamplista, los antecedentes técnicos manejados en el sector han estimado en el entorno de US$ 80 millones a US$ 100 millones el costo de alcanzar los 14 metros de profundidad, a lo que habría que sumar las obras de ensanche de la solera -estimadas entre US$ 100 y 120 millones- y mayores costos anuales de mantenimiento, que deberán precisarse mediante los estudios correspondientes y el proyecto ejecutivo.
En cualquier escenario, señaló, se habla de inversiones que exceden largamente la disponibilidad presupuestal de la ANP y que, por tanto, requieren estudios técnicos, económicos y financieros rigurosos.
Mientras analiza el costo que tendría un puerto a 14 metros (con expansión de las terminales de contenedores incluida), las autoridades ven con preocupación cómo el Puerto de Montevideo sigue perdiendo servicios.






