Los registros de Cammesa muestran que los complejos ubicados en la provincia vienen encabezando los indicadores nacionales de aprovechamiento del recurso. La combinación de factores que explica una productividad por encima del promedio mundial.

Los parques eólicos instalados en Chubut se mantienen entre los de mayor factor de carga del sistema eléctrico argentino. En diciembre de 2025, Manantiales Behr, operado por YPF Luz, alcanzó un 80,2%, mientras que en junio de 2026 Loma Blanca III, de Goldwind, registró 67,8%, de acuerdo con los informes de Cammesa.

El factor de carga permite medir cuánto se aprovecha la capacidad instalada de un parque durante un determinado período.

Para calcularlo, Cammesa considera la energía efectivamente generada y también la que podría haberse producido pero no llegó a inyectarse por restricciones de la red eléctrica.

En el sur de Chubut, la presencia de extensas superficies prácticamente sin obstáculos permite aprovechar mejor las corrientes de aire y favorece el funcionamiento de los aerogeneradores.

Los resultados ubican de manera recurrente a los complejos patagónicos entre los de mejor desempeño del país.

En los últimos cinco informes analizados, el podio eólico estuvo ocupado por distintos parques de la región, entre ellos Manantiales Behr, Kosten, Garayalde, Bicentenario y los complejos Loma Blanca I, II y III.

Chubut: una combinación de viento y territorio

El alto rendimiento no responde únicamente a la velocidad del viento. Roberto Jones, licenciado en Geografía, profesor universitario de Climatología y exintegrante del Centro Regional de Energía Eólica de Chubut, explicó que intervienen diferentes variables.

“Desde una perspectiva técnica nunca nos gustó que se dijera que los patagónicos son los mejores vientos del mundo. Hay algo de marketing en todo esto. Pero sí son vientos excelentes”, afirmó a EconoJournal.

En el sur de Chubut, las condiciones combinan calidad del recurso, densidad y persistencia del viento con una topografía favorable. La presencia de extensas superficies prácticamente sin obstáculos permite aprovechar mejor las corrientes de aire y favorece el funcionamiento de los aerogeneradores.

Jones describió esa cualidad como “una combinación de calidad de viento, densidad y persistencia y una topografía muy adecuada, una pampa sin obstáculos, muy buena para producir energía eólica. A partir de agosto y hasta marzo los vientos del oeste son muy buenos, luego bajan un poco en invierno. La calidad de las máquinas también cuenta. Es una sumatoria de condiciones ideales”.

Las características no son idénticas en toda la provincia. Los parques del norte de Chubut, por ejemplo, pueden presentar velocidades inferiores a las registradas más al sur, pero compensan esa diferencia con una mayor regularidad del recurso.

Persistencia antes que velocidad

Ese comportamiento ayuda a explicar el desempeño de Loma Blanca III, que alcanzó un factor de carga de 67,8% en junio de 2026.

Según Jones, en esa zona “el viento es otro, menos intenso, pero más persistente y constante. Eso favorece el factor de carga, porque hay un viento constante más horas en el día y más días en el año; aunque sea menor la velocidad, el porcentaje de horas en el año en que la máquina es capaz de generar a plena cargase cumple”.

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El podio eólico estuvo ocupado por distintos parques de la región, entre ellos Manantiales Behr, Kosten, Garayalde, Bicentenario y los complejos Loma Blanca I, II y III.

La diferencia entre intensidad y persistencia resulta relevante para la generación eléctrica. Un recurso que mantiene condiciones favorables durante una mayor cantidad de horas puede permitir que los aerogeneradores trabajen de manera más continua, incluso cuando la velocidad media sea inferior a la de otras áreas.

La tecnología utilizada también forma parte de la ecuación. La eficiencia de los aerogeneradores y su capacidad para aprovechar diferentes rangos de velocidad inciden directamente sobre la energía obtenida a partir de cada emplazamiento.

Parques eólicos: una ventaja y límites de infraestructura

La magnitud de los registros de Chubut adquiere mayor relevancia cuando se los compara con el desempeño internacional. El factor de carga eólico promedio mundial se ubicó alrededor del 35% en 2024, según datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).

Sin embargo, Jones advierte que todavía falta investigación específica para determinar con precisión por qué algunos parques patagónicos alcanzan valores tan elevados. “No conozco estudios al respecto”, señaló al referirse al fenómeno, al que considera una oportunidad para profundizar el análisis científico.

“Muchas veces se dicen cosas que no son; es cierto que Patagonia tiene muy buenos vientos, pero si ves los de Costa Rica, donde hay presencia de vientos alisios con comportamiento monzónico, que rotan su dirección en unos 180 grados entre una estación y la otra con muy buenas velocidades, ahí las máquinas trabajan todo el tiempo e incluso tienen sobrecalentamiento, porque no paran. Esos sí son los mejores vientos del mundo”.

El potencial de generación de Chubut, además, enfrenta una restricción que no está relacionada con el recurso natural. La capacidad de transporte eléctrico hacia el norte de la provincia quedó prácticamente colmada en 2022 o 2023 a la altura de Puerto Madryn.

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