Un informe conjunto de la UBA y el Conicet revela que las facturas presentan brechas significativas según la región y el esquema de ayuda estatal. Dónde se pagan las boletas más caras y más baratas.
La reducción de subsidios y la recomposición de precios relativos en el sector energético profundizaron las diferencias de tarifas entre provincias y regiones del país.
La actualización de cuadros tarifarios, junto con las particularidades regulatorias y de distribución de cada jurisdicción, derivó en facturas de luz y gas con diferencias cada vez más marcadas entre usuarios residenciales.
Es lo que indica un trabajo elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet para analizqar cómo quedó conformado el esquema de costos energéticos luego de las últimas modificaciones implementadas a nivel nacional.
Neuquén registró en mayo la factura eléctrica promedio más elevada del país entre los usuarios que todavía mantienen subsidios, con $88.924 mensuales.
En el caso de la energía eléctrica, el trabajo recordó que actualmente se encuentra vigente la Resolución 109/26, que estableció los precios estacionales de la energía desde el 1° de mayo.
A eso se suma que cada provincia mantiene ritmos distintos de actualización tarifaria asociados al Valor Agregado de Distribución (VAD), componente que explica parte importante de las diferencias finales en las boletas.
Además, varias jurisdicciones continúan adecuando sus cuadros tarifarios tras el reemplazo del anterior sistema de segmentación por el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados.
En paralelo, en lo que hace al gas, el esquema tarifario podría registrar nuevas modificaciones en varias regiones del país si avanza la reforma del régimen de Zona Fría que el miércoles 20 de mayo fue aprobada en la Cámara de Diputados.
La iniciativa impulsada por el oficialismo busca reducir subsidios al consumo de gas por fuera de la Patagonia y concentrar la asistencia en usuarios vulnerables de zonas con bajas temperaturas extremas.
Según estimaciones oficiales, el cambio permitiría un ahorro fiscal cercano a los $272.000 millones anuales y podría dejar fuera del beneficio a más de un millón de hogares de distintas provincias, escenario que anticipa nuevos incrementos en las facturas de gas residencial.
Las facturas eléctricas más caras y baratas
Neuquén registró en mayo la factura eléctrica promedio más elevada del país entre los usuarios que todavía mantienen subsidios, con $88.924 mensuales. Detrás se ubicaron Río Negro, con $84.549; Puerto Madryn, con $76.823; y Salta, con $69.343.
En el otro extremo aparecieron Formosa, con boletas promedio de $25.321; La Rioja, con $27.191; el área de concesión de Edesur en el AMBA, con $28.281; y Edenor, también en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con $28.569.
La diferencia también se trasladó al segmento de usuarios sin subsidios. En ese grupo, Neuquén volvió a liderar el ranking nacional con facturas promedio de $153.580. Le siguieron Río Negro, con $115.282; Puerto Madryn, con $109.618; y Santa Fe, con $101.213.
Por el contrario, los menores costos eléctricos para usuarios de ingresos altos se observaron en Tierra del Fuego, con $49.727; Edenor, con $53.224; Edesur, con $54.705; y La Rioja, con $55.397.
El informe señala que las diferencias responden a múltiples factores: desde los costos de distribución y transporte hasta los distintos criterios provinciales para actualizar tarifas y aplicar componentes regulatorios.
Las diferencias en las tarifas de gas
Las disparidades también se observan en el servicio de gas por red, especialmente tras la aprobación de nuevos cuadros tarifarios implementados durante mayo.
Según detalló el IIEP, el esquema actual diferencia entre usuarios sin subsidios —que pagan el costo pleno del abastecimiento— y usuarios subsidiados, quienes reciben una bonificación del 50% más un adicional del 25% sobre el precio del gas hasta determinados umbrales de consumo establecidos según cada región.
Además, la forma en que se distribuye el precio PIST entre categorías, zonas y subzonas provoca que algunos usuarios terminen abonando valores superiores o inferiores al denominado Precio Anual Uniforme (PAU).

Con la actualización tarifaria, la factura promedio mensual de gas para usuarios sin subsidios asciende actualmente a $71.732, considerando la estacionalidad del consumo. Para quienes mantienen asistencia estatal, el promedio nacional se ubica en $52.040.
Las boletas más elevadas para usuarios sin subsidio se registraron nuevamente en la Patagonia. Tierra del Fuego encabezó el listado con un promedio de $209.502 mensuales, seguida por Santa Cruz, con $200.941; Chubut Sur, con $128.359; y Neuquén, con $104.503.
En cambio, los menores valores se verificaron en Tucumán, con $36.979; el norte de la provincia de Buenos Aires, con $41.660; Salta, con $44.004; y la región de La Puna, con $44.174.
Entre los usuarios subsidiados, las diferencias regionales también se mantuvieron. Tierra del Fuego registró las facturas promedio más altas, con $127.893 mensuales. Luego aparecieron Santa Cruz, con $123.423; Chubut Sur, con $82.665; y Neuquén, con $82.564.
Las boletas más bajas para ese segmento correspondieron a Tucumán, con $30.148; Bahía Blanca, con $31.228; Salta, con $32.429; y el norte bonaerense, con $34.104.
Los componentes de una factura de gas
El trabajo del IIEP también analizó cómo se distribuyen los distintos componentes dentro de la factura final.
Según el informe, en el caso de los usuarios sin subsidios el 47% del monto corresponde al precio del gas, el 31% al Valor Agregado de Distribución y el 22% restante a impuestos.
Para los usuarios subsidiados, en cambio, el peso relativo cambia considerablemente: el precio del gas representa el 27% de la factura, mientras que el VAD asciende al 51% y la carga impositiva se mantiene en torno al 22 por ciento.







