Se impuso a Trafigura en la puja por la compra de cargamentos para cubrir la demanda estacional, en un contexto de alta volatilidad los precios energéticos. En paralelo, Cammesa avanza con la adquisición de gasoil para la generación eléctrica.

En un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas y fuertes movimientos en los precios de la energía, la Argentina avanzó en una decisión estratégica para garantizar el suministro de gas natural durante el invierno.

La Secretaría de Energía definió que Naturgy presentó la oferta más competitiva en la licitación para la compra de Gas Natural Licuado (GNL), con un valor de u$s4,50 por millón de BTU.

La diferencia respecto de Trafigura, que ofertó u$s4,57, fue mínima en términos unitarios.

Sin embargo, adquiere relevancia al considerar el volumen total de importaciones previsto: alrededor de 25 cargamentos durante los meses de mayor consumo.

Cammesa avanzó con la licitación de 150.000 metros cúbicos de gasoil para reforzar los stocks de cara al invierno. Y Enarsa concretó la adquisición de dos cargamentos de GNL con entrega prevista para la segunda quincena de mayo.

En ese contexto, cada centavo de diferencia impacta directamente en millones de dólares dentro del sistema energético.

La decisión se toma, además, en un momento particularmente delicado, atravesado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que alteró los mercados globales.

El conflicto elevó los precios del petróleo y el gas, además de generar complicaciones logísticas en rutas clave como el estrecho de Ormuz.

Aunque recientemente se registró una tregua parcial, la incertidumbre sigue dominando el escenario energético internacional.

El sistema de transporte, un punto débil

La necesidad de importar GNL vuelve a exponer una limitación histórica del sistema energético argentino: la insuficiente capacidad de transporte para trasladar el gas producido localmente hacia los centros de consumo.

El desarrollo de Vaca Muerta permitió incrementar significativamente la producción en los últimos años. Sin embargo, ese crecimiento no alcanza para cubrir los picos de demanda invernal, cuando se combinan el consumo residencial, industrial y la generación eléctrica, principalmente por las limitaciones para trasladar el fluido a los puntos de mayor consumo en el país.

Una de las obras clave para revertir este cuello de botella es el gasoducto Perito Moreno, que todavía no logra resolver completamente las restricciones en los momentos de mayor exigencia del sistema. Otra, el Gasoducto Norte.

Por esta razón, el país mantiene su dependencia de cargamentos de GNL que arriban por barco a las terminales de regasificación de Escobar y Bahía Blanca.

Desde esos puntos, el gas es inyectado a la red para sostener el abastecimiento.

Este esquema implica una exposición directa a los precios internacionales, que en las últimas semanas mostraron subas relevantes en línea con el comportamiento del petróleo y otros commodities energéticos.

Un cambio de paradigma: el sector privado al frente

Uno de los aspectos más relevantes de esta licitación es el cambio en el rol del Estado.

A diferencia de años anteriores, la compra de GNL será realizada por empresas privadas, en línea con la estrategia oficial de avanzar hacia un mercado energético más desregulado.

El nuevo modelo implica que las compañías asumen el riesgo de adquirir el gas en el exterior y luego comercializarlo en el mercado local. De este modo, el Estado busca evitar el uso directo de divisas para financiar las importaciones.

invierno, gas
Argentina avanzó en una decisión estratégica para garantizar el suministro durante el invierno.

Este giro contrasta con el esquema histórico, en el que empresas públicas como Enarsa lideraban las negociaciones internacionales.

La transición hacia un esquema con mayor protagonismo privado plantea interrogantes sobre el traslado de costos al sistema y el eventual impacto en tarifas o subsidios. En un contexto de precios internacionales elevados, la gestión de esos riesgos será determinante para la estabilidad del sector.

Gasoil para generación: otro frente bajo presión

En paralelo, Cammesa avanzó con la licitación de 150.000 metros cúbicos de gasoil para reforzar los stocks de cara al invierno.

Durante los picos de demanda, el parque termoeléctrico recurre a combustibles líquidos —principalmente gasoil— ante la escasez de gas natural, que se prioriza para el consumo residencial.

Esta compra funciona, en la práctica, como una referencia para medir el comportamiento del mercado. En condiciones normales, el precio del gasoil importado se calcula sobre la base del heating oil más una prima de entre 5 y 7 centavos por galón.

Sin embargo, la escalada del conflicto en Medio Oriente alteró esa dinámica. En las últimas semanas se registraron operaciones con primas de entre 30 y 70 centavos, multiplicando varias veces los valores habituales.

El mercado local presenta, además, particularidades que complejizan el escenario. Actualmente, el precio del gasoil en el ámbito doméstico se mantiene hasta un 40% por debajo del valor de paridad de importación.

Esta brecha se da en un contexto de alta demanda interna, impulsada por la cosecha gruesa, lo que incrementa la presión sobre la disponibilidad del combustible.

Mientras tanto, Enarsa salió a reforzar el sistema con compras de corto plazo. La empresa estatal concretó la adquisición de dos cargamentos de GNL con entrega prevista para la segunda quincena de mayo. El objetivo es anticipar posibles picos de demanda en caso de bajas temperaturas.

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