El gobierno provincial puso en marcha las primeras tareas de recuperación de la traza entre Puerto Deseado y Las Heras, que tuvo un rol protagónico en la Patagonia Rebelde. El proyecto apunta a avanzar primero hacia un servicio con impacto turístico y cultural, y luego también logístico y productivo.
La recuperación del histórico ferrocarril de Santa Cruz volvió a instalarse en la agenda provincial. Luego de décadas de abandono y vías fuera de servicio.
El gobierno provincial comenzó con las primeras pruebas y tareas de reacondicionamiento sobre el antiguo ramal Puerto Deseado-Las Heras, cerrado desde finales de la década del 70 y que hace poco más de un siglo tuvo un rol protagónico en la represión de las luchas obreras de la Patagonia Rebelde.
La iniciativa apunta a rehabilitar progresivamente uno de los corredores ferroviarios más emblemáticos de la Patagonia, cargado de historia.
Actualmente se desarrollan relevamientos técnicos, reparación de terraplenes y reacondicionamiento de infraestructura ferroviaria en sectores considerados prioritarios.
Aunque el objetivo de fondo es restablecer en el futuro servicios de carga y pasajeros, la estrategia oficial prevé comenzar con un esquema turístico y cultural que conecte distintas estaciones históricas del norte santacruceño.
En esta primera etapa, los trabajos se concentran sobre el tramo Jaramillo-Fitz Roy, considerado el punto de partida de un plan de mayor escala que podría abarcar cerca de 285 kilómetros de recorrido e incluir estaciones como Puerto Deseado, Tellier, Pico Truncado, Koluel Kaike, Piedra Clavada y Las Heras.
Las primeras tareas y el plan provincial
El relanzamiento del proyecto tuvo una fuerte carga política.
El gobernador Claudio Vidal viajó a Jaramillo, compartió una actividad con trabajadores de YCRT encargados de las tareas sobre las vías, y recorrió el estado de avance de las obras en el terreno. La escena buscó mostrar el inicio concreto de un proyecto largamente postergado en la provincia.
Según explicaron desde el gobierno santacruceño, actualmente se desarrollan relevamientos técnicos, reparación de terraplenes y reacondicionamiento de infraestructura ferroviaria en sectores considerados prioritarios.
Durante el acto, el mandatario provincial aseguró que la recuperación del tren “cambia la matriz productiva de la zona norte” y vinculó la obra con una estrategia de reactivación económica regional.
La idea oficial no se limita únicamente al transporte ferroviario. El proyecto incluye además una serie de desarrollos vinculados al turismo histórico y cultural. Entre ellos aparecen la creación de un parque temático, la ampliación del museo ferroviario de Jaramillo y la puesta en marcha de espacios dedicados a la actividad petrolera y ganadera en distintas localidades del corredor.
Un corredor ferroviario con perfil turístico y productivo
En el gobierno provincial consideran que el tren puede convertirse en una herramienta para diversificar la economía del norte santacruceño, una región históricamente ligada a la actividad petrolera y minera.

La recuperación del ramal aparece asociada a varios objetivos simultáneos: impulsar el turismo ferroviario, fortalecer servicios vinculados a la actividad regional, generar empleo y mejorar la conectividad territorial entre distintas localidades.
Jaramillo ocupa un lugar central dentro de esa estrategia. La localidad conserva una fuerte identidad ferroviaria y podría transformarse en uno de los principales puntos de atracción turística del futuro corredor.
El plan oficial también contempla avanzar con nuevos espacios culturales. Entre las propuestas mencionadas por el gobernador figuran un parque temático en Pico Truncado, un Museo del Gaucho y un museo petrolero en Las Heras, como parte de una red de circuitos turísticos conectados por el tren.
Además del aspecto cultural, Vidal vinculó el proyecto con futuras posibilidades logísticas y de transporte de cargas. La provincia considera que una eventual recuperación integral del ramal permitiría abaratar costos operativos y mejorar la competitividad de distintas actividades productivas en el norte provincial.
Una historia marcada por el auge y el abandono
El ferrocarril Puerto Deseado-Las Heras tiene más de cien años de historia y ocupa un lugar simbólico dentro del desarrollo patagónico. Sus primeros trazados comenzaron a ejecutarse entre 1908 y 1910, en una región que por entonces tenía escasa población y enormes dificultades logísticas.

La construcción de las vías implicó un desafío inédito para la época. Puerto Deseado contaba apenas con medio centenar de habitantes y la obra requería cientos de trabajadores para avanzar sobre un territorio prácticamente deshabitado.
El 20 de septiembre de 1909 quedó inaugurado el primer tramo del ramal, dando inicio a una etapa de expansión ferroviaria que resultaría clave para la integración económica y territorial de la región.
Durante los años 20, la región fue escenario de las luchas obreras de lo que más tarde se definió como la Patagonia Rebelde, cuando los movimientos de trabajadores fueron reprimidos violentamente.
De la Patagonia Rebelde a la hiperactividad y el abandono
En 1921, el ferrocarril fue testigo de los trágicos hechos en las estaciones Tehuelches y Jaramillo, donde obreros anarquistas fueron asesinados por soldados transportados en tren desde Puerto Deseado, en uno de los episodios más oscuros de la historia patagónica.
Estos terribles hechos fueron narrados por el historiador y periodista Osvaldo Bayer en su libro La Patagonia Rebelde y llevados al cine por el director Héctor Olivera en tiempos de reapertura democrática, en una acalamada película argentina protagonizada por Héctor Alterio.
Décadas más tarde de la represión de la lucha obrera, tras la nacionalización ferroviaria impulsada por Juan Domingo Perón en 1945, el ramal pasó a integrarse al sistema del tren Patagónico y atravesó uno de sus períodos de mayor actividad.
Sin embargo, el crecimiento del transporte automotor y el desarrollo de la infraestructura vial fueron desplazando progresivamente al ferrocarril.
Durante los años 60 ya habían comenzado los primeros intentos de cierre, en medio de políticas de reducción de servicios considerados deficitarios.
Finalmente, el 15 de enero de 1978, el gobierno militar dispuso la clausura definitiva del ramal como parte del proceso de “racionalización económica” impulsado por el entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz.
Casi cinco décadas después, Santa Cruz intenta volver a poner en movimiento un tren que todavía conserva peso histórico, valor cultural y potencial estratégico para el desarrollo regional.







