La compañía busca posicionar parte de su capacidad de producción como un activo para atraer infraestructura tecnológica de gran escala a la formación. Su propuesta combina producción propia de gas, generación térmica y disponibilidad de terrenos en una zona que comienza a ser observada por inversores vinculados al procesamiento de datos.
Pampa Energía puso sobre la mesa una alternativa para aprovechar el crecimiento de la inteligencia artificial en la Argentina: destinar hasta 800 MW de capacidad de generación eléctrica a futuros centros de datos en Vaca Muerta. La propuesta fue planteada por Marcelo Mindlin durante una presentación en la Argentina Week, realizada en París.
La compañía, uno de los principales productores de gas de la formación neuquina y el mayor generador privado de electricidad del país, sostiene que dispone tanto de energía como de terrenos para acompañar el desarrollo de infraestructura digital de gran escala.
El planteo apunta a transformar el gas producido en la cuenca en electricidad y utilizarla cerca del lugar de origen para abastecer una nueva demanda.
Los centros de datos requieren grandes volúmenes de energía para mantener operativos miles de servidores destinados al almacenamiento y procesamiento de información, con instalaciones de mayor escala que necesitan suministro firme durante las 24 horas.
“En Pampa Energía ya contamos con 800 MW de generación eléctrica disponibles para un centro de datos en Vaca Muerta. Así como estamos agregando valor al gas a través del procesamiento de líquidos de TGS y de nuestra planta de urea, tenemos la oportunidad de dar un paso más: utilizar esa energía para abastecer la creciente demanda de la inteligencia artificial y desarrollar una nueva industria en la Argentina”, afirmó Mindlin.
La referencia a los 800 MW no implica, sin embargo, que exista actualmente un centro de datos contratado por ese volumen ni una inversión cerrada de esa magnitud. Frente a una consulta de EconoJournal, desde Pampa precisaron que tendrán “disponible 780 MW en pocos meses para alimentar centros de datos de IA”.
El origen de esa capacidad está principalmente en la Central Térmica Loma La Lata, en Neuquén, que cuenta con 780 MW instalados y opera fundamentalmente a gas natural.
La compañía considera que esa potencia existente, que quedaría disponible, puede convertirse en un activo para atraer proyectos tecnológicos sin necesidad de construir desde cero una central de esa escala.
El proyecto que está bajo análisis
La dimensión concreta de la iniciativa todavía está en desarrollo. Reuters informó en septiembre que Pampa analiza una propuesta de aproximadamente 500 MW en las inmediaciones de Loma La Lata.
Esa cifra es menor a los 800 MW que Mindlin señaló posteriormente como capacidad que la compañía podría poner a disposición.
La diferencia permite separar dos conceptos: por un lado, la potencia que Pampa identifica como disponible para atender este tipo de inversiones y, por otro, el tamaño de un eventual centro de datos que podría instalarse en Neuquén.
La ubicación de Loma La Lata constituye uno de los principales argumentos de la propuesta. La central está emplazada en plena Cuenca Neuquina y próxima a Vaca Muerta, por lo que el modelo permitiría transformar gas en electricidad cerca de la zona donde se produce, evitando que el recurso deba recorrer grandes distancias antes de generar valor económico.

Pampa opera en todo el país una capacidad instalada de 5.207 MW, de los cuales 4.016 MW corresponden a generación termoeléctrica. En Neuquén también posee la represa hidroeléctrica Pichi Picún Leufú, con 285 MW de potencia.
La energía, un factor decisivo para los data centers
El interés de la compañía se explica por el salto en el consumo eléctrico asociado a la inteligencia artificial. Los centros de datos requieren grandes volúmenes de energía para mantener operativos miles de servidores destinados al almacenamiento y procesamiento de información, con instalaciones de mayor escala que necesitan suministro firme durante las 24 horas.
En ese contexto, la disponibilidad de electricidad competitiva y confiable se convirtió en una variable cada vez más relevante para definir la localización de nuevas inversiones tecnológicas.
La Patagonia puede sumar a la ecuación otros atributos, como grandes extensiones de tierra, recursos energéticos y temperaturas relativamente bajas que favorecen las necesidades de refrigeración de estos complejos.
Para competir por este tipo de inversiones también resultan indispensables redes de fibra óptica de alta capacidad, conectividad internacional, redundancia energética, infraestructura de refrigeración y terrenos preparados para instalaciones de gran escala.
Una nueva forma de agregar valor al gas
La apuesta se integra con una estrategia más amplia de Pampa para industrializar el gas argentino antes de su comercialización. El proyecto de una planta de urea granulada en Bahía Blanca representa otro ejemplo: la empresa aprobó una inversión de US$ 2.700 millones para construir un complejo con capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales, cuya entrada en operación está prevista para fines de 2029.
En ambos casos, aunque con productos finales completamente diferentes, la lógica consiste en utilizar el gas como materia prima para generar mayor actividad económica. En los fertilizantes, mediante un proceso industrial; en los data centers, a través de su conversión en electricidad para alimentar servicios digitales.






