La operadora Minas Argentinas anunció la presentación de un segundo proyecto bajo el paraguas del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), como parte fundamental de un agresivo programa global de inversiones que asciende a los USD 1.500 millones.
El ambicioso plan estratégico tiene como objetivo central refundar por completo el distrito minero de Gualcamayo, transformándolo en una plataforma integrada de exploración intensiva, reposición de reservas y crecimiento de recursos minerales de largo plazo.
Estamos pensando Gualcamayo como distrito, no solo como mina. La oportunidad está en integrar Carbonatos Profundos y exploración brownfield
El anuncio formal fue realizado de primera mano por Juan José Retamero, CEO y fundador de AISA Group, durante el transcurso de un encuentro empresarial celebrado en Madrid, España. La reunión estuvo encabezada por el presidente Javier Milei.
La comitiva oficial aprovechó el cónclave con grandes firmas globales para potenciar la llegada de capitales extranjeros y exponer en detalle el rumbo de las reformas económicas y desregulatorias implementadas por la actual gestión nacional.
El Programa G50: Una estrategia a gran escala
Esta nueva apuesta corporativa fue denominada por los equipos técnicos como Programa G50, una iniciativa de largo aliento que llega para complementar y potenciar el primer RIGI ya aprobado en enero de 2026 para el Proyecto Carbonatos Profundos (DCP).
Cabe recordar que aquel primer peldaño administrativo ya contempla de por sí una inversión de capital de USD 665 millones, proyectando un flujo de exportaciones estimado en USD 26.500 millones para el bloque temporal comprendido entre los años 2030 y 2055.
Sin embargo, este segundo RIGI en carpeta busca elevar sustancialmente el techo operativo del yacimiento sanjuanino.

El Programa G50 prevé un despliegue sin precedentes de exploración distrital brownfield y de frontera para ampliar drásticamente el inventario de recursos certificados, robustecer el pipeline operacional, estirar la vida útil de la mina y liberar el potencial metalífero remanente de una de las propiedades mineras más codiciadas de la Argentina.
El diseño financiero del programa prevé una inyección y asignación progresiva de capital para las etapas de exploración, desarrollo e infraestructura productiva durante las próximas décadas.
En un primer bloque temporal de 24 a 36 meses, las tareas de campo se focalizarán en acelerar la evaluación de recursos remanentes en las zonas aledañas a la mina, sumando nuevas onzas de oro realizables al perfil productivo de corto plazo.
En simultáneo, las campañas geológicas avanzarán de forma agresiva sobre las 38.000 hectáreas totales que componen la concesión minera del distrito, abriendo nuevos frentes exploratorios orientados tanto a targets auríferos como a la identificación de metales de uso industrial.
De mina en declive a distrito de vanguardia
La metamorfosis y el renacimiento de las instalaciones ubicadas en el norte sanjuanino reflejan el cambio de timón implementado desde la llegada de los nuevos capitales. «Estamos pensando Gualcamayo como distrito, no solo como mina».
Por su parte, Gabriel Corvo, gerente general de Minas Argentinas, fue categórico respecto al presente institucional: «Gualcamayo dejó de ser una operación en declive para convertirse en un distrito minero con futuro. El primer RIGI nos permitió asegurar la viabilidad de Carbonatos Profundos; este segundo proyecto apunta a consolidar una plataforma de crecimiento de largo plazo, con más exploración, más reservas y más oportunidades para San Juan».

Actualmente, el inventario geológico certificado le confieren al yacimiento un piso sumamente robusto, registrando 7,1 millones de onzas de oro en recursos y 4,9 millones de onzas de oro en reservas.
Estos números constituyen el corazón del nuevo ciclo extractivo que lleva adelante la operadora desde que el holding de origen familiar asumiera el control del activo en 2023, impulsando un fuerte saneamiento financiero, tecnología y recategorización geológica.
Con los USD 1.500 millones en el horizonte, San Juan se prepara para consolidar un polo minero moderno y sostenible por las próximas décadas.







