Además de la mina Calcatreu, la provincia tiene proyectos en distintas etapas de desarrollo. Así, busca posicionarse como un actor relevante en la producción de recursos estratégicos. El despliegue combina inversión, exploración y expectativas de impacto económico regional.
La actividad minera en Río Negro se encamina a un punto de inflexión con la inminente puesta en marcha del proyecto Calcatreu, ubicado al sur de Ingeniero Jacobacci.
Se trata de una iniciativa centrada en la extracción de oro y plata que, de acuerdo con las proyecciones oficiales, comenzará a producir en mayo, marcando el ingreso formal de la provincia al mapa de explotación metalífera.
Pero el proyecto no está solo. En paralelo, el mapa minero rionegrino muestra un entramado más amplio, con otro desarrollo estelar: el proyecto Ivana, para producir uranio, recurso estratégico en ascenso a nivel global.
Según datos oficiales, existen cerca de 20 proyectos adicionales de oro y plata en fase exploratoria.
Su evolución dependerá de los resultados técnicos que permitan determinar la viabilidad económica, un proceso que en minería suele demandar años de estudios previos. Pero las expectativas crecen.
Calcatreu, proyecto insignia para Río Negro
El desarrollo de Calcatreu está en su tramo final de construcción en una zona estratégica de la Región Sur, próxima al límite con Chubut.
La operación está liderada por la compañía Patagonia Gold, cuyo principal accionista es el empresario Carlos Miguens Bemberg.
“En mayo Calcatreu ya empieza a producir y a exportar oro y plata desde Río Negro, y nos transformaremos efectivamente en una provincia minera”, destacó el secretario de Minería provincial, Joaquín Aberastain..
“En mayo ya empieza a producir y a exportar oro y plata desde Río Negro, y nos transformaremos efectivamente en una provincia minera”, destacó el secretario de Minería provincial, Joaquín Aberastain.
Un rasgo distintivo del proyecto será su esquema logístico: la producción se canalizará a través del aeropuerto de San Carlos de Bariloche, lo que introduce un modelo de transporte poco habitual para este tipo de operaciones.
El uranio como apuesta estratégica y energética
Más allá de los metales preciosos, el foco provincial también está puesto en los recursos energéticos. En ese sentido, el proyecto Ivana, situado al norte de Valcheta, se posiciona como una de las iniciativas más relevantes en materia de uranio.
Actualmente en etapa exploratoria, el desarrollo ha mostrado un crecimiento en su potencial de reservas, lo que genera expectativas sobre su futura capacidad productiva.
Sin embargo, aún debe superar las instancias de factibilidad económica para avanzar hacia una fase operativa.
Con Ivana “tenemos uno de los proyectos en términos técnicos más avanzados de Argentina, con la gente de Blue Sky y Corporación América”.
El objetivo es ambicioso: abastecer la demanda interna de uranio utilizada en las centrales nucleares del país.
“Vamos a tener soberanía al tener el recurso y toda la cadena de valor completa, desde la producción del uranio en la mina hasta la energía nuclear de los reactores”.
Actualmente, Argentina importa el 100% del uranio que consume, lo que convierte a este proyecto en una pieza clave dentro de la estrategia de autosuficiencia energética.

En esa línea, Aberastain subrayó las capacidades instaladas en la provincia: “Más allá del potencial geológico que tenemos en Río Negro, lo que nos impulsa a desarrollarnos como una provincia de minerales energéticos es el know-how que tenemos en la generación de valor de todo el proceso. En la provincia tenemos el Instituto Balseiro, el Centro Atómico Bariloche y la planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu”.
El funcionario también remarcó el grado de avance del proyecto frente a otros desarrollos similares: “No hay ningún otro proyecto que esté tan avanzado como el de Ivana Minerales en Argentina; entonces, lo que se busca con la puesta en marcha es poder cubrir toda esta demanda interna en primer término. La cantidad de producción que va a tener Ivana permitirá cubrir la demanda de los tres reactores”.
Fluorita y electromovilidad: un nuevo frente de exploración
En paralelo al desarrollo de oro y uranio, un tercer eje comienza a ganar protagonismo: la fluorita. Este mineral, tradicionalmente vinculado a la industria química y metalúrgica, adquiere hoy una nueva relevancia en el contexto de la transición energética.

“La fluorita se usó históricamente en la industria química y la industria metalúrgica”, explicó Aberastain. Su rol actual, sin embargo, está asociado a la fabricación de baterías, donde actúa como insumo esencial para producir compuestos utilizados en celdas de almacenamiento.
En la zona de Sierra Grande, donde existe un antecedente de explotación, se intensificaron los trabajos exploratorios para determinar el potencial geológico.
“La provincia tiene proyectos de fluorita que hoy están en etapas tempranas, en estado exploratorio, cerca de Sierra Grande. Lo que hoy están buscando es poder determinar el potencial geológico y económico de estas estaciones en zonas donde antes hubo producción”.
Uno de los desarrollos más avanzados es el de la mina Delta 21, impulsado por la empresa JG Fluorita S.A., de capitales chinos. La firma prevé invertir 1.500 millones de pesos en los próximos cinco años para avanzar con las tareas de exploración.
Actualmente, las campañas de perforación emplean a unas 20 personas, entre puestos directos e indirectos, lo que ya genera un impacto en la economía local.







