La escalada militar en Medio Oriente volvió a poner en primer plano la vulnerabilidad del abastecimiento mundial de hidrocarburos. El mercado sigue de cerca la situación en los principales corredores marítimos, mientras las cotizaciones incorporan una prima de riesgo que podría trasladarse a combustibles, inflación y actividad económica.
El precio internacional del petróleo volvió a superar este miércoles 9 de septiembre de 2026 los US$100 por barril, en una nueva señal del impacto que la guerrq de Medio Oriente está teniendo sobre los mercados energéticos.
El Brent del Mar del Norte llegó a cotizar a US$100,19, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los US$94,39.
La principal preocupación de los operadores no está solamente en el nivel alcanzado por las cotizaciones, sino en la posibilidad de que el conflicto termine afectando de manera concreta los flujos internacionales de petróleo y gas.
El crudo acumuló una suba cercana al 20% desde mediados de la semana anterior, en coincidencia con el recrudecimiento de los enfrentamientos en una región clave para el abastecimiento global.
El Brent no superava la barrera de los US$100 desde el 23 de julio de 2026.
Medio Oriente vuelve a presionar el mercado del petróleo
La principal preocupación de los operadores no está solamente en el nivel alcanzado por las cotizaciones, sino en la posibilidad de que el conflicto termine afectando de manera concreta los flujos internacionales de petróleo y gas.
El estrecho de Ormuz ocupa un lugar central en ese escenario por su importancia estratégica para el transporte marítimo de hidrocarburos.
La tensión se incrementó luego de nuevos episodios militares protagonizados por Estados Unidos e Irán. Teherán informó un ataque contra una base estadounidense en Jordania y también comunicó acciones contra petroleros ubicados frente a las costas de Kuwait y Bahréin, al tiempo que pidió a las tripulaciones abandonar las embarcaciones.
El riesgo también alcanza al Mar Rojo. Allí, los hutíes respaldados por Irán y Arabia Saudita intercambiaron ataques en una zona cercana al paso de Bab al-Mandab, otro corredor relevante para el transporte internacional de petróleo. La combinación de ambos focos mantiene elevada la incertidumbre sobre las rutas de abastecimiento.
Las imágenes obtenidas mediante sistemas infrarrojos y térmicos mostraron además daños severos en varios petroleros iraníes luego de una operación militar estadounidense. Estos episodios refuerzan la percepción de que el riesgo sobre la infraestructura y el transporte energético dejó de ser una hipótesis exclusivamente financiera.
¿Qué puede pasar en la Argentina?
La suba internacional encuentra a la Argentina con un mecanismo diseñado precisamente para amortiguar los movimientos abruptos del mercado. A comienzos de abril, YPF implementó un sistema denominado “buffer de precios”, al que posteriormente adhirieron las demás compañías petroleras que operan en el país.
La herramienta tomó como referencia un Brent de US$95 por barril y buscó evitar que las variaciones internacionales se trasladaran inmediatamente a los precios locales. De esta manera, la nafta súper se mantuvo en torno de los $2000 y el gasoil en aproximadamente $2100 desde abril.

En aquel momento, el CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo que la empresa no trasladaría “fluctuaciones bruscas” del petróleo internacional y que el ingreso que dejara de percibir sería compensado posteriormente mediante una cuenta de ajuste una vez terminado el conflicto en Medio Oriente.
Con el barril nuevamente en torno de los US$100, el margen de absorción de ese mecanismo vuelve a quedar bajo presión. La magnitud del eventual traslado dependerá, además, de la evolución del tipo de cambio, de los impuestos pendientes y de las estrategias comerciales de cada petrolera.
El gasoil suma otra presión
El aumento del petróleo internacional todavía puede generar presión sobre los precios de los combustibles en la Argentina, aunque el impacto no sería igual para todos los productos.
Parte de la suba ya fue absorbida en los últimos meses y, con un Brent cercano a los US$100, el efecto adicional sobre el surtidor sería más limitado que en las primeras etapas de la escalada.
De acuerdo con los cálculos del Instituto Argentina Grande, pasar de un crudo de US$95 a US$100 por barril implica un impacto cercano al 2% sobre el precio final, dado que el petróleo representa aproximadamente el 40% del valor de los combustibles en el surtidor.
A eso se suma la actualización pendiente de los impuestos, que elevaría el ajuste potencial a cerca de 5% en las naftas y 3% en el gasoil común, suponiendo estabilidad del tipo de cambio.
El escenario más complejo se encuentra en el gasoil premium. Este combustible mantiene un atraso estimado de entre 25 y 27 centavos de dólar por litro frente a la paridad de importación.
Con el barril en torno de los US$100, importar gasoil cuesta aproximadamente $350 por litro más que venderlo en el mercado interno, una diferencia que impacta directamente sobre los márgenes de las empresas que necesitan recurrir al abastecimiento externo.






