La apertura de sobres permite comparar un aspecto clave para la concesión de corredores estratégicos de Buenos Aires y La Pampa. El esquema impulsa un modelo basado en inversión privada sin subsidios estatales para la gestión y el mantenimiento del sistema vial.
El Gobierno concretó, a través de Vialidad Nacional, la apertura del segundo sobre de ofertas para la privatización de rutas, correspondiente a la Etapa II-A de la Red Federal de Concesiones (RFC).
La instancia se desarrolló mediante el sistema digital Contrat.Ar y representa un avance en la reconfiguración del modelo de gestión de corredores clave de jurisdicción nacional.
En esta fase se conocieron las ofertas económicas presentadas por las empresas interesadas en asumir su explotación y mantenimiento, a financiar con el cobro de peajes.
“El proceso es eficiente, transparente y riguroso; solo las empresas que demostraron solvencia técnica y financiera siguen en carrera. Sin subsidios y con competencia real», dijo el ministro de Economía, Luis Caputo.
El proceso había tenido una primera etapa en febrero, cuando se analizaron los antecedentes técnicos y financieros de los postulantes. En total participaron 15 firmas y todas superaron ese filtro inicial.
La licitación incluye dos segmentos relevantes: el Tramo Sur – Atlántico – Acceso Sur y el denominado Tramo Pampa. Según precisaron desde el Ministerio de Economía, el esquema se basa en financiamiento íntegramente privado, sin subsidios ni aportes directos del Estado.
Las tarifas de peaje propuestas, punto decisivo
Uno de los puntos centrales de esta etapa fue la comparación de las tarifas propuestas por los oferentes. Para el Tramo Sur – Atlántico – Acceso Sur, la propuesta más baja correspondió al consorcio Concret Nor-Marcalba-Pose-Coarco, con un peaje de $997 más IVA, tomando como referencia julio de 2025.
El resto de las ofertas se ubicó por encima de ese valor. En el extremo opuesto, la empresa Vial Agro S.A. presentó la propuesta más elevada, con un monto de $1.322,31, también sin incluir impuestos.
En el caso del Tramo Pampa, los valores de referencia fueron significativamente más altos. La oferta más competitiva fue la de Construcciones Electromecánicas del Oeste S.A., con $2.355,37 sin IVA.
En contraste, el mismo consorcio que lideró la propuesta más baja en el otro tramo presentó la cifra más elevada, con un valor de $3.354.
Desde la Secretaría de Transporte de la Nación Argentina confirmaron que la adjudicación se definirá en los próximos días, una vez completado el análisis integral de las propuestas.
Rutas estratégicas para la conectividad
La extensión total de las rutas incluidas en esta etapa supera los 1.800 kilómetros, abarcando corredores de alta relevancia para la circulación de carga y pasajeros.
El Tramo Sur – Atlántico – Acceso Sur es el de mayor dimensión, con más de 1.300 kilómetros. Incluye segmentos de rutas nacionales clave como la 3, 205 y 226, además de accesos fundamentales al Área Metropolitana de Buenos Aires, entre ellos la Autopista Ricchieri, la Ezeiza – Cañuelas y la avenida Newbery. Se trata de vías con uno de los mayores niveles de tránsito del país.
Por su parte, el Tramo Pampa abarca más de 540 kilómetros de la ruta nacional 5, desde el kilómetro 65 en Luján hasta su conexión con la ruta nacional 35 en Santa Rosa. Este corredor es clave para la integración productiva del centro del país.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó el alcance del proceso al señalar: “Hoy realizamos la apertura de ofertas económicas para la Etapa II-A de la Red Federal de Concesiones. Sumamos más de 1.900 km de rutas estratégicas, incluyendo accesos clave como la Autopista Ricciheri y la RN 5. Este avance es fundamental: estamos licitando los corredores con mayor volumen de tránsito del país, garantizando que la infraestructura sea financiada por la inversión privada».

En la misma línea, agregó: “El proceso es eficiente, transparente y rigoroso; solo las empresas que demostraron solvencia técnica y financiera siguen en carrera. Sin subsidios y con competencia real. Estamos avanzando hacia una infraestructura vial más moderna cuidando los recursos de todos los argentinos”.
Nuevo esquema de control y gestión
Una vez adjudicados los contratos, Vialidad Nacional será el organismo encargado de supervisar su cumplimiento. El modelo de control estará basado en resultados, con el objetivo de garantizar estándares adecuados de seguridad y calidad de servicio.
Este enfoque implica un cambio respecto de esquemas anteriores que, según la actual administración, presentaban déficits operativos. La eliminación de subsidios busca trasladar la responsabilidad del mantenimiento y las mejoras a los concesionarios privados, bajo criterios de eficiencia.
El modelo también introduce una lógica de competencia que, en teoría, debería traducirse en mejores condiciones para los usuarios y en una optimización del uso de recursos.
Un plan por etapas para toda la red
La Etapa II-A forma parte de un programa más amplio orientado a redefinir la gestión de miles de kilómetros de rutas nacionales. El plan contempla distintas fases de licitación que se irán activando de manera progresiva.
En paralelo a la evaluación de las ofertas actuales, el Gobierno ya avanzó con el llamado a licitación de la fase II-B, que incluirá trazas en Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Córdoba y San Luis, organizadas en cuatro nuevos tramos.
En todos los casos, las adjudicaciones se definirán a partir del análisis de los cánones propuestos y los compromisos de inversión asumidos por cada empresa.
El objetivo final, según fuentes oficiales, es consolidar una red vial moderna que acompañe el crecimiento del transporte de carga y mejore la conectividad sin generar presión sobre el Tesoro nacional.







