Un grupo de investigadores logró aprovechar proteínas presentes en el lactosuero para obtener componentes utilizados en sistemas de almacenamiento para autos eléctricos. El proyecto busca reducir el impacto ambiental y generar valor agregado con recursos disponibles en el país.

Un equipo científico de Córdoba desarrolló una innovadora tecnología que utiliza residuos generados por la industria quesera para producir materiales destinados a la fabricación de baterías de litio.

La iniciativa, denominada NanoLiFe, propone una alternativa más sustentable para obtener fosfato ferroso de litio, uno de los compuestos más utilizados en la elaboración de baterías de ion-litio de tipo LFP, una tecnología ampliamente empleada en sistemas de almacenamiento energético y vehículos eléctricos.

«En lugar de utilizar métodos químicos agresivos y contaminantes para modificar el litio y hacerlo apto para su uso en baterías, el proceso desarrollado se basa en una reacción biológica que es mucho más amigable con el ambiente», destacó Gerardo Fidelio, investigador superior del Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (Ciquibic)

El proyecto fue distinguido con el primer premio en la edición 2026 del Concurso Innova, organizado por la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), en la categoría Investigación y Desarrollo Aplicado. El reconocimiento incluyó un financiamiento superior al millón de pesos para continuar impulsando el trabajo.

La investigación es encabezada por Gerardo Fidelio, investigador superior del Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (Ciquibic), organismo dependiente del Conicet y de la UNC, junto a Pablo Rodríguez, María Elisa Mariani y Santiago Vega.

Una alternativa sustentable para la cadena del litio

El desarrollo apunta a mejorar los procesos asociados a la producción de materiales para baterías y encontrar nuevos usos para los residuos generados por la industria láctea.

Actualmente, gran parte del lactosuero producido durante la elaboración de quesos tiene un aprovechamiento limitado o directamente es descartado, generando costos ambientales y económicos. Sin embargo, este subproducto contiene proteínas que pueden ser utilizadas en procesos biotecnológicos de alto valor agregado.

Según explicó Fidelio, la propuesta se basa en reemplazar procedimientos químicos convencionales por un método apoyado en reacciones biológicas. «El proceso ayuda a formar fosfato ferroso de litio dopado de carbono que es el compuesto indispensable para la actividad eléctrica de la batería», señaló el investigador.

«En lugar de utilizar métodos químicos agresivos y contaminantes para modificar el litio y hacerlo apto para su uso en baterías, el proceso desarrollado se basa en una reacción biológica que es mucho más amigable con el ambiente», destacó.

«Buscamos avanzar desde la extracción de recursos hacia la manufactura tecnológica, al utilizar los insumos locales disponibles. A la vez, la reconversión del lactosuero promueve un modelo de economía circular«, apuntó.

El papel clave de las proteínas presentes en el lactosuero

El corazón científico del proyecto se encuentra en el estudio de los amiloides, estructuras proteicas capaces de organizarse en filamentos con propiedades particulares.

Aunque suelen asociarse a enfermedades neurodegenerativas, los investigadores trabajaron con amiloides obtenidos a partir de proteínas presentes en el suero lácteo, especialmente la beta-lactoglobulina. «Los desperdicios que provienen de la leche contienen mucha cantidad de proteína», remarcó Fidelio.

Durante la investigación, el equipo comprobó que estas proteínas pueden ser modificadas mediante tratamientos térmicos para adquirir una notable capacidad de capturar distintos iones presentes en soluciones químicas.

Según detalló el investigador, los amiloides obtenidos a partir del lactosuero son capaces de absorber fosfato, litio y carbonato, una característica que abre nuevas posibilidades para la transformación de compuestos vinculados a la industria del litio.

El proyecto NanoLife propone un proceso ecológico para sintetizar el material de baterías de litio.
El proyecto NanoLife propone un proceso ecológico para sintetizar el material de baterías de litio.

Esa capacidad resulta fundamental para generar el material catódico utilizado posteriormente en las baterías de alto rendimiento.

El proceso para obtener un insumo clave de las baterías de litio

Uno de los principales desafíos de la cadena de valor del litio es que el mineral obtenido en los salares debe atravesar múltiples etapas de procesamiento antes de convertirse en un insumo apto para aplicaciones tecnológicas.

De acuerdo con Fidelio, muchas de las sales obtenidas inicialmente no pueden emplearse directamente en la fabricación de baterías y requieren procesos de transformación que suelen tener una elevada carga ambiental.

La metodología desarrollada consiste en exponer las proteínas derivadas del lactosuero a determinadas condiciones para que capturen el litio disponible. Posteriormente se incorpora fosfato e hierro para formar un nuevo compuesto.

Luego, el material es sometido a tratamientos térmicos controlados en atmósferas sin oxígeno, obteniéndose finalmente fosfato ferroso de litio dopado con carbono, un componente ampliamente utilizado en baterías LFP por su estabilidad, seguridad y durabilidad.

Potencial industrial y búsqueda de financiamiento

Más allá del avance científico, los investigadores consideran que el proyecto podría generar una articulación estratégica entre dos sectores productivos de gran relevancia para Córdoba y para el país.

El proyecto comenzó a tomar forma en 2022 gracias al apoyo de programas provinciales de financiamiento y a la colaboración de la empresa Sol.Ar Hoy. Actualmente ya superó la etapa de prueba de concepto en laboratorio y sus impulsores trabajan en la protección intelectual del desarrollo.

El próximo desafío será escalar la tecnología a nivel industrial y demostrar su viabilidad comercial. Si ese objetivo se concreta, Córdoba podría sumar una nueva innovación capaz de vincular la economía regional con la creciente demanda mundial de materiales para almacenamiento energético.

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