Con más de 5.000 empleados, una deuda millonaria y un concurso preventivo en marcha, la empresa inicia una nueva etapa bajo la conducción de Gastón Pérez Izquierdo.
OCA vuelve a cambiar de conducción en medio de una de las etapas más delicadas de su historia reciente. La designación de Gastón Pérez Izquierdo como nuevo country manager marca el inicio de una nueva gestión en la principal empresa privada de correo y paquetería de la Argentina, aunque el desafío que tiene por delante excede ampliamente cualquier cambio de nombres en la conducción.
El desembarco del exCEO de Catena Zapata llega en un momento particularmente complejo para la compañía. OCA continúa atravesando un concurso preventivo de acreedores, arrastra una deuda cercana a los $100.000 millones y busca estabilizar una estructura que emplea a más de 5.000 personas en un mercado logístico cada vez más competitivo y exigente.
La compañía llega a esta nueva etapa después de una larga sucesión de transformaciones societarias.
La llegada de Pérez Izquierdo también coincide con una nueva etapa accionaria. Hace pocos meses, la empresa pasó a manos de COC Global Enterprise en una operación que abrió expectativas sobre una eventual recuperación. Sin embargo, en el sector nadie desconoce que la magnitud de los problemas acumulados requerirá mucho más que una renovación en el organigrama.
¿Quién es Pérez Izquierdo?
El nuevo ejecutivo construyó buena parte de su carrera en grandes organizaciones. Sus primeros pasos los dio en Coto, donde ocupó posiciones de creciente responsabilidad hasta alcanzar la gerencia de compras.
Más tarde, su nombre ganó relevancia dentro del mundo corporativo por su extensa trayectoria en Catena Zapata, donde lideró un período de fuerte expansión internacional y consolidación de la marca argentina en mercados estratégicos.
Su experiencia en compañías de gran escala es uno de los activos que hoy destacan quienes impulsaron su desembarco en OCA. Sin embargo, administrar una bodega reconocida a nivel mundial y conducir una empresa logística inmersa en una reestructuración financiera son desafíos de naturaleza muy distinta. En este caso, la prioridad no pasa por crecer, sino por ordenar.
La crisis de OCA
OCA conserva una de las redes logísticas más importantes del país, con presencia nacional y una marca ampliamente conocida por empresas y consumidores. Pero también carga con años de inestabilidad, cambios de dueños, conflictos financieros y dificultades para sostener una estrategia de largo plazo.

La compañía llega a esta nueva etapa después de una larga sucesión de transformaciones societarias. Su recorrido incluye privatizaciones, estatizaciones, administraciones sindicales y múltiples cambios de control accionario. Cada nueva gestión prometió encauzar el negocio, aunque los resultados terminaron siendo desparejos y muchas veces insuficientes para resolver los problemas de fondo.
El contexto tampoco ayuda. El mercado de la paquetería atraviesa una fuerte transformación impulsada por el comercio electrónico, la digitalización de procesos y la creciente presión por mejorar tiempos de entrega y niveles de servicio. Mientras nuevos operadores ganan terreno con estructuras más ágiles, OCA enfrenta el reto adicional de modernizarse mientras intenta recomponer su situación financiera.
Por eso, el éxito de la gestión de Pérez Izquierdo no se medirá únicamente por los balances. También deberá demostrar capacidad para recuperar la confianza de clientes, proveedores y acreedores, además de sostener la operación diaria de una compañía que sigue siendo un actor relevante dentro de la logística argentina, pero que ya no cuenta con el margen de maniobra de otras épocas.
La designación del nuevo country manager representa, sin dudas, una señal de cambio. Sin embargo, la verdadera prueba comenzará ahora.
Porque más allá del nuevo conductor y del respaldo de sus accionistas, OCA sigue enfrentando la misma pregunta que la persigue desde hace años: si finalmente logrará completar una reestructuración que le permita dejar atrás su historial de crisis recurrentes y volver a competir con solidez en un negocio donde la eficiencia ya no es una ventaja, sino una condición básica para sobrevivir.







