Las empresas que operan las 104 líneas que conectan la CABA y el GBA advirtieron que aplicarán recortes progresivos por el atraso en las compensaciones del Estado. Cuánto les deben.
Las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) anunciaron una reducción progresiva de los servicios que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense.
La primera medida contemplaría una disminución del 50% de las frecuencias entre las 22 y las 5, según anticipó Marcelo Paciutto, director de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA). La decisión responde al reclamo por la falta de actualización de los costos operativos y las compensaciones que recibe el sector.
De acuerdo con el relevamiento sectorial, durante septiembre se transportaron 200,9 millones de pasajeros, frente a los 225,379 millones registrados en el mismo mes de 2025. La comparación representa una caída interanual del 10,88%.
Las compañías sostienen que existe una diferencia de $40.000 millones entre la recaudación proyectada y los ingresos percibidos para el período comprendido entre junio y octubre. Advirtieron que, sin una respuesta de las autoridades nacionales, las restricciones podrían ampliarse.
El planteo fue presentado en conjunto por cuatro entidades empresarias: la Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros (CEAP), CETUBA, la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (CTPBA) y la Cámara de Empresarios Unidos del Transporte Urbano de Pasajeros de Buenos Aires (CEUTUPBA).
Las organizaciones señalaron que la reducción de frecuencias busca administrar los recursos disponibles y evitar una interrupción total de las prestaciones.
Flota reducida y colectivos con menos pasajeros
De acuerdo con el relevamiento sectorial, durante septiembre se transportaron 200,9 millones de pasajeros, frente a los 225,379 millones registrados en el mismo mes de 2025. La comparación representa una caída interanual del 10,88%.
También disminuyó la cantidad de unidades en servicio: la flota activa pasó de 17.310 a 16.700 colectivos, lo que equivale a una reducción del 3,52%.
Las empresas atribuyen parte de las dificultades a una estructura de ingresos que, según sostienen, no acompaña la evolución de los gastos necesarios para mantener las prestaciones.
A ese escenario se suman compromisos financieros próximos, como el pago de los aguinaldos y las negociaciones paritarias, además del encarecimiento de los insumos y otros componentes de la operación. Las cámaras reclamaron definiciones sobre los mecanismos para reconocer esos gastos y actualizar las compensaciones.
La diferencia entre lo previsto y lo cobrado
Uno de los principales puntos de conflicto es la brecha entre las proyecciones oficiales y la recaudación que finalmente recibieron las compañías. Paciutto afirmó que los cálculos de los funcionarios contemplaban ingresos por $280.000 millones, mientras que las empresas percibieron $240.000 millones.
El dirigente vinculó esa diferencia con una menor cantidad de viajes respecto de la prevista o con errores en las estimaciones utilizadas para calcular los recursos del sistema. Según explicó, el desfasaje se arrastra desde junio y todavía no cuenta con un esquema definido para su cancelación.
“Cuando uno se sienta a preguntar y dice: ‘Bueno, vamos a ver si la pagamos en ocho cuotas’, no tenemos fecha”, expresó Paciutto al cuestionar la falta de precisiones sobre los plazos de pago.

Las entidades también objetaron el reconocimiento parcial de gastos vinculados con la compra de colectivos, la gestión de las empresas y el mantenimiento de los servicios. Además, cuestionaron los indicadores de operatividad que penalizan a las compañías por la antigüedad de sus unidades, en un contexto en el que, según plantean, la situación económica limita la renovación de los vehículos.
El costo del sistema y la discusión tarifaria
Las diferencias también aparecen al comparar el costo real del transporte con los ingresos reconocidos. El Índice Bondi de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta) calculó que el costo total del sistema alcanzó los $453.495,79 millones en septiembre, frente a $361.692,50 millones contemplados en las estructuras oficiales. La brecha mensual fue de $91.803,29 millones.
El mismo indicador estimó que un boleto sin subsidios debería costar $2.494,13. La cobertura tarifaria se ubicó en el 33,91%, mientras que el déficit calculado por pasajero llegó a $456,92.
Paciutto comparó el valor mínimo de $742 en las líneas nacionales con las tarifas de $1.215 en la provincia de Buenos Aires y $920 en la Ciudad. Según sostuvo, los servicios de jurisdicción nacional mantienen valores y subsidios sin actualizar, pese a operar en áreas con características de demanda similares.
“El financiamiento del Estado para que no haya inflación no lo pueden pagar los 7.500 colectivos”, afirmó el titular de CETUBA, al reclamar una equiparación con la tarifa provincial.
Las líneas alcanzadas por la medida
El anuncio comprende las líneas nacionales 1, 2, 8, 9, 10, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 24, 28, 29, 31, 32, 33, 37, 41, 45, 46, 49, 51, 53, 55, 56, 57, 59, 60, 63, 67, 70, 71, 74, 75, 78, 79, 80, 85, 86, 87, 88, 91, 92, 93, 95, 96, 97, 98, 100, 101, 103, 105, 110, 111, 113, 114, 117, 119, 123, 124, 126, 127, 128, 129, 130, 133, 134, 135, 136, 140, 143, 145, 146, 148, 150, 152, 153, 154, 158, 159, 160, 161, 163, 164, 166, 168, 169, 172, 174, 176, 177, 178, 179, 180, 181, 182, 184, 185, 188, 193, 194 y 195.
“Somos conscientes de las dificultades que esta situación ocasionará a los millones de pasajeros que diariamente utilizan el transporte público y les pedimos sinceras disculpas por los inconvenientes que puedan generarse”, señalaron las cámaras.
Por ahora, la restricción anunciada se concentra en los servicios de jurisdicción nacional que unen la Capital Federal con el conurbano. El alcance efectivo dependerá de la implementación que determine cada compañía y de las características de los recorridos.







