Energía modificó la frecuencia con la que las distribuidoras trasladan a los usuarios las diferencias entre el costo estimado y el precio efectivo del gas, que se incrementa en los meses más fríos.

El Gobierno modificó el mecanismo de actualización de las tarifas de gas natural que pagan los usuarios residenciales, con el objetivo de evitar que las diferencias acumuladas durante varios meses se traduzcan en aumentos concentrados en las facturas, especialmente durante el invierno, cuando el consumo y el precio mayorista del combustible tienden a incrementarse.

El cambio fue establecido mediante la Resolución 167/2026 de la Secretaría de Energía y comenzará a aplicarse con los cuadros tarifarios correspondientes a agosto.

Desde el sector energético remarcan que el mecanismo no desaparece ni cambia en su funcionamiento de fondo. La modificación está vinculada con la frecuencia de actualización y con la forma en que esas diferencias se distribuyen a lo largo del año.

A partir de ese momento, las distribuidoras deberán recalcular cada dos meses las denominadas Diferencias Diarias Acumuladas (DDA), en lugar de hacerlo bajo el esquema estacional que regía hasta ahora.

La modificación estará vigente mientras continúe la emergencia energética, que fue prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2027.

El nuevo sistema apunta a que los ajustes derivados de las variaciones entre el precio previsto y el costo efectivo del gas se distribuyan con mayor frecuencia y menor impacto individual.

Un mecanismo que busca evitar aumentos concentrados del gas

Las DDA representan las diferencias que se generan entre el precio del gas estimado inicialmente y el valor que finalmente deben pagar las distribuidoras a los productores. Ese componente forma parte del mecanismo mediante el cual se trasladan a las facturas las variaciones registradas en el costo del suministro.

Hasta ahora, el cálculo se realizaba de manera estacional, con dos actualizaciones anuales. Durante ese período, las distribuidoras podían acumular diferencias durante varios meses antes de trasladarlas a los usuarios.

El resultado era que, cuando llegaba el momento de realizar la corrección, el impacto podía concentrarse en una misma factura o en un período determinado.

Con la modificación dispuesta por la Secretaría de Energía, el cálculo pasará a realizarse de manera bimestral. De esta manera, las diferencias podrán incorporarse a las boletas en intervalos más cortos, reduciendo la posibilidad de que se acumulen durante un período prolongado.

Desde el sector energético remarcan que el mecanismo de las DDA no desaparece ni cambia en su funcionamiento de fondo. La modificación está vinculada con la frecuencia de actualización y con la forma en que esas diferencias se distribuyen a lo largo del año.

El invierno, detrás del cambio de periodicidad

La decisión oficial toma en cuenta el efecto que producía la combinación de distintos factores durante los meses más fríos. Según explicó la Secretaría de Energía, el esquema anterior podía generar un «doble efecto estacional» en las facturas de los usuarios residenciales.

Por un lado, durante el invierno aumenta la demanda de gas debido al descenso de las temperaturas y al mayor uso de los sistemas de calefacción. Al mismo tiempo, en ese período también puede incrementarse el precio mayorista del combustible necesario para abastecer el sistema.

Cuando las diferencias entre el valor proyectado y el costo efectivo se acumulan durante varios meses, el traslado posterior puede coincidir con una etapa en la que los hogares ya enfrentan un mayor nivel de consumo. Esa combinación podía generar facturas con incrementos más pronunciados.

invierno
Durante el invierno aumenta la demanda de gas debido al descenso de las temperaturas y al mayor uso de los sistemas de calefacción.

El nuevo esquema busca modificar esa dinámica mediante ajustes más frecuentes. En lugar de concentrar las correcciones en determinados momentos del año, las distribuidoras deberán realizar el cálculo cada dos meses, con el objetivo de lograr una evolución más gradual y previsible de las boletas.

La medida también apunta a facilitar la planificación financiera de las empresas distribuidoras, que podrán contar con un mecanismo más regular para recuperar las diferencias derivadas de la compra del gas.

Qué cambiará para los usuarios desde agosto

La primera aplicación del nuevo sistema se realizará con los cuadros tarifarios de agosto de 2026. Para ponerlo en funcionamiento, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad deberá adaptar los procedimientos necesarios para incorporar la nueva periodicidad en los procesos de determinación tarifaria.

El cambio, sin embargo, no significa que el precio del gas vaya a bajar ni que las facturas residenciales vayan a registrar una reducción automática. Tampoco elimina el traslado de las diferencias de costos que contempla el esquema vigente.

En términos prácticos, los usuarios podrían enfrentar ajustes más frecuentes, pero de menor magnitud individual, en lugar de correcciones acumuladas que coincidan con los meses de mayor demanda. El objetivo oficial es generar una mayor previsibilidad en la evolución de las facturas y reducir el impacto de los aumentos concentrados.

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