La compañía aérea resolvió concentrar su operación hacia Estados Unidos en Ezeiza luego de detectar bajos niveles de reservas y ante los altos costos operativos. El fenómeno está impactando en varios países y preocupa a pocos días del arranque de la Copa.
La combinación entre el fuerte incremento de los costos operativos y una demanda muy inferior a la esperada obligó a Aerolíneas Argentinas a reformular buena parte de su programación especial para el Mundial 2026.
La compañía resolvió cancelar varios de los vuelos que había anunciado desde ciudades del interior hacia territorio estadounidense y centralizar la operación internacional en Buenos Aires, donde mantiene la mayor oferta disponible.
Los vuelos de Aerolíneas Argentinas que se cancelan
La decisión impacta directamente sobre los pasajeros de Córdoba, Rosario y Tucumán, provincias desde las cuales la línea aérea había previsto sumar frecuencias especiales con escalas técnicas en Punta Cana.
El retroceso en la demanda no se limita al mercado argentino. Distintos indicadores internacionales muestran que el Mundial 2026 enfrenta un escenario inédito en materia de costos para el público.
Sin embargo, el escenario cambió en pocos meses. El conflicto en Medio Oriente disparó el precio internacional del combustible aeronáutico y modificó por completo la ecuación económica de los vuelos de larga distancia.
El esquema original contemplaba dos vuelos semanales desde Córdoba, tres desde Rosario y otros dos desde Tucumán a partir del 8 de junio, como parte de un refuerzo excepcional de conectividad para la Copa del Mundo.
A eso se sumó un nivel de reservas considerablemente más bajo de lo proyectado inicialmente, incluso después de que la empresa lanzara promociones especiales para estimular la venta de pasajes.
El combustible volvió inviables varias rutas
Dentro del sector aerocomercial reconocen que el combustible se convirtió nuevamente en el principal factor de presión sobre las cuentas de las compañías.
Durante el primer tramo de 2026, el valor del Jet A-1 registró incrementos de hasta el 50%, alcanzando valores de entre 160 y 197 dólares por barril, lo que elevó de forma significativa el costo operativo de cada vuelo.
Aunque Aerolíneas Argentinas había planificado utilizar aviones Boeing 737 MAX 8 —equipados con motores más eficientes y capaces de reducir entre 15% y 20% el consumo frente a generaciones anteriores—, las rutas desde el interior terminaron perdiendo viabilidad económica ante la baja ocupación proyectada.
La situación se complejiza todavía más en los vuelos de largo alcance operados con Airbus A330-200, aeronaves que demandan alrededor de 5.600 kilos de combustible por hora. En trayectos extensos hacia Estados Unidos, los márgenes se vuelven extremadamente sensibles cuando los niveles de ocupación no alcanzan el punto de equilibrio.
Por ese motivo, la empresa decidió reforzar únicamente la operación desde Ezeiza, donde concentrará unos 20 vuelos semanales hacia Norteamérica durante el Mundial.

A pesar de los recortes, Aerolíneas mantendrá los vuelos especiales hacia Dallas y Kansas City, ciudades donde la Selección Argentina disputará partidos de la fase de grupos. También continuarán los servicios chárter vinculados al torneo.
Un Mundial 2026 con costos récord para los hinchas
El retroceso en la demanda no se limita al mercado argentino. Distintos indicadores internacionales muestran que el Mundial 2026 enfrenta un escenario inédito en materia de costos para el público.
La Asociación Americana de Hoteles y Alojamientos (AHLA) advirtió que las reservas hoteleras están muy por debajo de las previsiones iniciales en varias ciudades anfitrionas. Según la entidad, hasta el 70% de las habitaciones previamente bloqueadas por FIFA en Boston, Dallas, Los Ángeles, Filadelfia y Seattle fueron posteriormente canceladas.
Desde el sector hotelero sostienen que esas modificaciones alteraron las estimaciones comerciales y afectaron la planificación operativa de cara al torneo. Además, remarcan que el elevado costo general del viaje desalentó a miles de potenciales visitantes internacionales.
Entre los factores que más impactaron aparecen el precio de las entradas, los costos internos de transporte, la presión impositiva y el contexto político global. El resultado es un Mundial mucho menos accesible para los fanáticos que en ediciones anteriores.
En esa línea, The Economist definió a la Copa del Mundo 2026 como el evento cultural “más caro de la historia” en términos de acceso para el público. El informe señala que los tickets para partidos de fase de grupos promedian los 200 dólares, mientras que las entradas más económicas para la final llegaron a ubicarse en torno a los 2.030 dólares.







