Datos actualizados de la Secretaría de Energía muestran que la red de comercialización de combustibles es amplia, con fuerte presencia de grandes petroleras, pero también operadores independientes y formatos alternativos que empiezan a expandirse. Diferencias regionales marcadas y permanencia del GNC.
La red de estaciones de servicio en la Argentina mantiene una estructura extensa y con fuerte presencia territorial. De acuerdo con los últimos datos relevados por la Secretaría de Energía de la Nación, actualmente existen 5.387 habilitadas para la comercialización de combustibles líquidos y gas natural comprimido en todo el país.
El esquema muestra una combinación de grandes operadores nacionales, empresas privadas y estaciones independientes distribuidas en rutas, centros urbanos y localidades alejadas.
Un liderazgo histórico
Dentro de ese universo, YPF continúa siendo la compañía con mayor presencia territorial, con un total de 1.660 bocas de expendio bajo su bandera.
La petrolera estatal conserva así el liderazgo histórico en el mercado minorista argentino gracias a una red que alcanza prácticamente todas las provincias.
El sistema energético argentino comienza lentamente a incorporar infraestructura vinculada a la movilidad eléctrica. Actualmente figuran 16 puntos de carga registrados oficialmente, aunque el despliegue todavía resulta muy incipiente.
En segundo lugar aparece el segmento de estaciones denominadas “Blancas”; establecimientos sin marca comercial asociada.
Ese grupo reúne 986 puntos de venta y refleja el peso que todavía conservan los operadores independientes dentro del negocio de comercialización de combustibles.
El resto del mercado se reparte entre distintas marcas privadas con presencia regional y nacional, en un esquema que combina grandes corredores de alto consumo con operaciones más pequeñas en zonas de baja densidad poblacional.
Las 5 provincias con más estaciones de servicio
La distribución geográfica de las estaciones de servicio muestra una marcada concentración en el centro del país, especialmente en aquellas provincias con mayor actividad económica, tránsito vehicular y densidad demográfica.
La provincia de Buenos Aires lidera ampliamente el ranking nacional con 1.894 estaciones habilitadas, una cifra que la ubica muy por encima del resto de las jurisdicciones.
Detrás se posiciona Córdoba, con 653 bocas de expendio, mientras que Santa Fe suma 576 estaciones. Más atrás aparecen Entre Ríos, con 265, y Mendoza, que alcanza 234.
Estas cinco provincias concentran buena parte del consumo nacional de combustibles y representan el núcleo de mayor movimiento para el sector.
Sin embargo, el despliegue territorial también alcanza regiones con menor densidad poblacional. En muchas localidades pequeñas y corredores alejados de los grandes centros urbanos, las estaciones cumplen un rol clave para sostener la conectividad vial y garantizar el abastecimiento.
La cobertura nacional permite mantener operativas rutas estratégicas y asegurar disponibilidad de combustibles incluso en áreas donde la demanda resulta considerablemente más baja.
El GNC sostiene un peso importante dentro del negocio
El segmento del gas natural comprimido continúa ocupando un lugar relevante dentro del sistema energético minorista argentino, pese a un largo retroceso que, recién a partir de la desregulación de precios de diciembre de 2023 y los aumentos sostenidos de los combustibles, empezó a revertirse lentamente.
Según los registros oficiales, existen actualmente 2.110 bocas habilitadas para la carga de GNC en todo el territorio nacional.
Ese volumen consolida a la Argentina como uno de los países con mayor desarrollo de infraestructura vinculada al gas vehicular.
Dentro de ese total, predominan claramente las estaciones duales, es decir, aquellas que ofrecen simultáneamente combustibles líquidos y GNC. El relevamiento contabiliza 1.510 establecimientos de este tipo.
La fuerte presencia de este formato responde a una lógica comercial concreta: ampliar servicios y captar un flujo más amplio de clientes en un mismo punto de venta.

La mayoría de estas estaciones se ubica en grandes ciudades y corredores con elevada circulación vehicular, donde la demanda de GNC mantiene niveles sostenidos tanto para vehículos particulares como para flotas comerciales y transporte.
A partir de las cifras oficiales también se desprende que existen aproximadamente 600 estaciones dedicadas exclusivamente al expendio de gas vehicular.
En paralelo, el sistema energético argentino comienza lentamente a incorporar infraestructura vinculada a la movilidad eléctrica. Actualmente figuran 16 puntos de carga registrados oficialmente, aunque el despliegue todavía resulta incipiente frente a los combustibles tradicionales.
Las estaciones móviles empiezan a ganar terreno
Uno de los cambios más recientes dentro del sector aparece vinculado al desarrollo de estaciones de servicio móviles y tanques aéreos, un formato que hasta hace poco tenía una participación marginal dentro del mercado.
La flexibilización regulatoria impulsada por el Gobierno nacional a fines del año pasado abrió la puerta para acelerar este tipo de soluciones alternativas de expendio.
La medida apuntó especialmente a facilitar el abastecimiento en localidades pequeñas, zonas alejadas y regiones con demanda estacional, donde el desarrollo de una estación convencional muchas veces no resulta económicamente viable.
Con el nuevo esquema, las estaciones móviles dejaron de funcionar únicamente como soluciones excepcionales y comenzaron a consolidarse como una alternativa formal dentro del sistema de comercialización.
Su principal ventaja radica en la menor complejidad de instalación y en los tiempos reducidos de puesta en marcha frente a una estación tradicional.
Además, el nuevo marco normativo permitió establecer condiciones técnicas y administrativas específicas para ordenar su funcionamiento y habilitar nuevas inversiones en este segmento.
En regiones de baja densidad poblacional, estos formatos aparecen ahora como una herramienta clave para sostener la cobertura territorial y garantizar el acceso al combustible sin necesidad de desarrollar grandes infraestructuras permanentes.







