La actualización de un informe de referencia de la industria nuclear global vuelve a poner el foco sobre el potencial minero de la provincia. Los datos ubican un yacimiento cercano a Valcheta como el de mejores perspectivas en la Argentina.
El proyecto Amarillo Grande, impulsado por la compañía Blue Sky Uranium en Río Negro, fue incluido en la edición 2026 del Libro Rojo, el informe internacional que analiza los recursos, la exploración y las perspectivas de producción de uranio a escala global.
Dentro de ese desarrollo, el documento identifica al depósito Ivana como uno de los cuatro posibles centros de producción del mineral en Argentina y le asigna la mayor capacidad nominal proyectada entre todos ellos.
La proyección también tiene una dimensión regional. Ivana se encuentra a unos 25 kilómetros al norte de Valcheta, en una zona donde una futura etapa productiva podría generar empleo y demanda para proveedores vinculados a la actividad minera y los servicios asociados.
Amarillo Grande es el proyecto minero general, que comprende una franja geológica de aproximadamente 145 kilómetros con distintos sectores de interés.
Ivana, en cambio, es uno de los depósitos identificados dentro de esa área y el que concentra los principales recursos definidos y los estudios económicos realizados hasta el momento.
El Libro Rojo, elaborado conjuntamente por la Agencia de Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), reúne información utilizada por gobiernos, empresas y organismos especializados para analizar la disponibilidad mundial de uranio y las posibilidades de abastecimiento futuro.
Un reconocimiento en medio de la búsqueda de nuevos recursos
Según la información difundida por Blue Sky Uranium, los datos incluidos en la publicación posicionan a Ivana entre los depósitos argentinos con mayor potencial.
El informe lo identifica junto con Laguna Salada, Sierra Pintada —en proceso de remediación— y Cerro Solo —en estado de inactividad— como uno de los cuatro posibles centros productivos del país.
Además, al comparar proyectos de minería de uranio a cielo abierto, Ivana aparece con la sexta mayor capacidad de producción nominal.
El reconocimiento llega en un contexto de renovado interés por la energía nuclear y por la disponibilidad de minerales necesarios para sostener su desarrollo. Para Argentina, el desafío incluye recuperar una actividad productiva que tuvo antecedentes durante varias décadas, pero que permanece interrumpida desde fines del siglo pasado.
El país produjo históricamente 2.582 toneladas de uranio entre 1952 y 1997. Desde entonces, no volvió a registrar producción nacional.
La última edición del Libro Rojo señala que tanto el Gobierno argentino como el sector industrial mantienen actividades de exploración y desarrollo orientadas a evaluar una eventual reanudación de la minería y avanzar hacia un mayor autoabastecimiento.
En noviembre de 2025, además, el OIEA realizó una misión de revisión del ciclo integrado de producción de uranio para examinar el grado de preparación de Argentina ante una posible reactivación de esta actividad.
Los estudios que definirán la viabilidad de Ivana
Blue Sky Uranium continúa trabajando en el desarrollo de Ivana junto con su socio en la empresa conjunta.
El depósito cuenta con una evaluación económica preliminar actualizada en 2024, que analiza las alternativas para una eventual operación minera. Sin embargo, todavía deben completarse estudios técnicos, ambientales y económicos antes de determinar si podrá avanzar hacia una explotación comercial.

La compañía destacó la relevancia de la inclusión en el informe internacional. “La inclusión de Amarillo Grande y el depósito Ivana en la edición más reciente del Libro Rojo de la NEA/OIEA proporciona un contexto importante para el proyecto, tanto dentro del sector del uranio en Argentina como en el ámbito más amplio de la comunidad mundial del uranio”, expresó Nikolaos Cacos, presidente y CEO de Blue Sky Uranium.
Respecto de las perspectivas de desarrollo, el ejecutivo agregó: “Consideramos que Amarillo Grande se encuentra en una buena posición, en un momento en que Argentina evalúa la posible reactivación de la producción nacional de uranio; asimismo, seguimos avanzando en el desarrollo de Ivana junto con nuestro socio en la empresa conjunta”.
El impacto potencial para Río Negro
La proyección del proyecto también tiene una dimensión regional. Ivana se encuentra a unos 25 kilómetros al norte de Valcheta, en una zona donde una futura etapa productiva podría generar empleo y demanda para proveedores vinculados a la actividad minera y los servicios asociados.
De acuerdo con estimaciones preliminares difundidas por el Gobierno provincial, una eventual operación podría crear alrededor de 190 puestos de trabajo directos y 250 indirectos, con prioridad para trabajadores y empresas locales.
Esas cifras corresponden a un escenario futuro y dependen de que el desarrollo supere las etapas de evaluación pendientes.
El gobernador Alberto Weretilneck destacó el posicionamiento alcanzado por la provincia tras conocerse la actualización del informe. “Tenemos recursos, oportunidades y una provincia que se prepara para ser protagonista de una nueva etapa energética”, señaló.
El mandatario vinculó esas perspectivas con las capacidades científicas y tecnológicas instaladas en Río Negro, donde funcionan instituciones como INVAP, el Centro Atómico Bariloche, el Instituto Balseiro y el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu.







