La multinacional Glencore planea realizar una inversión total de 6.394 millones de dólares para el desarrollo de Agua Rica en las instalaciones de Alumbrera. El anuncio se dio a conocer por parte del Ministerio de Economía, horas antes del arribo del presidente Javier Milei a Catamarca para una visita de dos días que ubica a la actividad minera en el centro de la escena nacional.
La aprobación del ingreso del proyecto Agua Rica–Alumbrera (MARA) al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en Catamarca implica una inyección cuantiosa de capitales para la economía argentina, consolidando al país como un destino prioritario para los flujos de inversión minera global.
Con un desembolso masivo comprometido de 6.394 millones de dólares a lo largo de sus 23 años de vida útil, el desarrollo del yacimiento catamarqueño posiciona formalmente a la Argentina en el mapa de las grandes potencias cupríferas del mundo.
El anuncio, formalizado este martes por el Ministerio de Economía de la Nación, se dio horas antes del arribo del presidente Javier Milei a Catamarca para cumplir una agenda centrada en el crecimiento del sector.
La documentación oficial ratifica el compromiso financiero de la empresa Glencore, dueña del yacimiento catamarqueño, que destinará 3.310 millones de dólares en activos computables e ingresará 771,5 millones de dólares en los primeros 24 meses de desarrollo, superando con holgura el piso legal exigido por el régimen para la etapa inicial de obras.
Las proyecciones operativas confirman la enorme magnitud de las instalaciones que se montarán en el departamento Andalgalá, reutilizando la infraestructura ya existente de la ex Minera Alumbrera.
Las cifras de un proyecto que puede cambiar el mapa económico de Catamarca
Con un cronograma que establece el inicio de obras para el 1° de noviembre de 2027 y la producción comercial para octubre de 2031, la mina procesará 780 millones de toneladas de mineral y se convertirá en un poderoso motor de empleo regional, generando más de 8.200 puestos de trabajo directos e indirectos, de acuerdo con las estimaciones iniciales.
En términos de impacto exportador y divisas, el yacimiento aportará un acumulado de 3,45 millones de toneladas de cobre, 2,33 millones de onzas de oro, 41,16 millones de onzas de plata y cerca de 100.000 toneladas de molibdeno, promediando despachos anuales de 160.000 toneladas de concentrado.

Esta capacidad se traduciría en ventas al exterior por 10,8 millones de toneladas de concentrado con metales asociados, multiplicando la balanza comercial del país.
Asimismo, la medida tendrá un claro derrame en el entramado productivo nacional, ya que la empresa prevé que el 54% del gasto total en proveedores, bienes y servicios será absorbido por empresas locales, superando ampliamente el piso del 20% fijado por el RIGI.
Con el inicio de la producción previsto para 2031, la mina procesará 780 millones de toneladas de mineral y se convertirá en un poderoso motor de empleo regional, generando más de 8.200 puestos de trabajo
La incorporación de MARA al nuevo marco legal valida las proyecciones que la conducción de Glencore expuso semanas atrás durante la Argentina Week en París.
En ese marco, su CEO global, Gary Nagle, destacó el salto de competitividad del país frente a competidores directos como Chile y Perú, remarcando que la estabilidad normativa resulta clave para afianzar proyectos que demandan miles de millones de dólares en infraestructura física de largo plazo.
La luz verde para MARA constituye el primer eslabón de un plan de inversiones todavía más ambicioso por parte de la multinacional suiza, que prevé volcar entre 14.000 y 20.000 millones de dólares en la Argentina durante los próximos diez años.
Este programa incluye la futura construcción del proyecto El Pachón en San Juan —cuya primera etapa requerirá 9.500 millones de dólares— y el impulso a las obras energéticas estratégicas para dinamizar la producción minera nacional.







