En la AOG 2026, el CEO de PAE habló de la apuesta de la compañía por los yacimientos de Chubut. También del proyecto de licuefacción flotante que encabeza la empresa en Southern Energy en busca de ampliar las exportaciones de gas.

Pan American Energy (PAE) avanza en la exploración de hidrocarburos no convencionales en el Golfo San Jorge, donde produce shale gas desde hace más de un año y medio.

La compañía prepara un tercer pozo horizontal, luego de obtener resultados alentadores en las pruebas realizadas sobre la formación D-129, un avance que podría abrir una nueva etapa para la actividad petrolera en Chubut.

Durante su exposición en la AOG Patagonia, el CEO de la compañía, Marcos Bulgheroni, destacó el potencial de los recursos identificados en la cuenca y ratificó su confianza en el proyecto.

«Estoy convencido de que se va a desarrollar una nueva cuenca no convencional en el Golfo San Jorge, no hay duda de eso», sentenció.

Sobre Southern Energy, Bulgheroni afirmó: “Los plazos vienen bien, en julio del año que viene van a tener terminados los caños. El año que viene llega el barco. Yo creo que para fin de octubre se estará produciendo. El otro se está produciendo en China y empezará a producir en 2028/2029”.

La iniciativa busca trasladar parte de la experiencia adquirida en Vaca Muerta a una región con características geológicas diferentes.

Los ensayos realizados hasta el momento permitieron comprobar que la formación puede responder a técnicas de explotación no convencional, aunque todavía será necesario profundizar las evaluaciones para determinar su alcance productivo.

La formación D-129, en una nueva etapa exploratoria

Tras validar la viabilidad de la roca madre, PAE avanzó con un segundo pozo horizontal en el que ejecutó 20 etapas de fractura.  Ahora, la compañía prepara una tercera perforación, con una rama lateral prevista de 2.500 metros y un diseño de estimulación adaptado a las condiciones geomecánicas del reservorio.

La experiencia previa constituye una referencia para avanzar, pero no implica replicar automáticamente los procedimientos utilizados en Neuquén. Las diferencias entre las formaciones obligan a ajustar las técnicas y analizar la respuesta de la roca en cada etapa.

La continuidad de las pruebas permitirá reunir información para establecer las posibilidades de ampliar la actividad y avanzar hacia una explotación de mayor escala.

Cerro Dragón combina recuperación asistida y digitalización

El desarrollo no convencional se complementa con las iniciativas que PAE impulsa en Cerro Dragón, su principal área histórica de producción convencional.

El yacimiento abarca unos 3.000 kilómetros cuadrados y cuenta con miles de pozos, una dimensión que exige herramientas para mejorar la eficiencia y prolongar el rendimiento de los activos maduros.

La compañía incorporó una flota de casi 20 drones que inspeccionan diariamente las instalaciones. Las imágenes son analizadas mediante algoritmos de inteligencia artificial desde un centro de operaciones remoto en Comodoro Rivadavia, donde se identifican posibles fallas, fugas y desvíos productivos para orientar las tareas de mantenimiento.

A su vez, PAE avanza con un programa de recuperación terciaria mediante polímeros, una técnica que modifica las propiedades del fluido dentro del reservorio para facilitar el desplazamiento del petróleo remanente. El plan contempla 22 plantas en Cerro Dragón y ya cuenta con tres pruebas piloto en producción. La meta es recuperar 50 millones de barriles adicionales.

Marcos Bulgheroni y el proyecto de GNL de Southern Energy

La estrategia gasífera también contempla infraestructura para acceder a los mercados internacionales. En ese frente, PAE participa junto con YPF y Golar en Southern Energy, un proyecto de gas natural licuado que prevé utilizar unidades flotantes para procesar el recurso y facilitar su exportación.

Marcos Bulgheroni, PAE
Durante su exposición en la AOG 2026, el CEO de la compañía, Marcos Bulgheroni, destacó el potencial de los recursos identificados en el Golfo San Jorge y ratificó su confianza en el proyecto.

Bulgheroni defendió esa alternativa por la velocidad de implementación y las oportunidades comerciales que puede ofrecer. “El tener ya un barco flotante nos dio la posibilidad de capturar esa ola de precios altos que vemos que nunca se sabe cuándo termina”.

Sobre el cronograma, precisó: “Los plazos vienen bien, en julio del año que viene van a tener terminados los caños. El año que viene llega el barco. Yo creo que para fin de octubre se estará produciendo. El otro se está produciendo en China y empezará a producir en 2028/2029”.

El proyecto busca sumar capacidad de exportación y permitir la participación de distintos productores. En ese contexto, el ejecutivo anticipó una “dinámica de abundancia y no de escasez” para el mercado argentino de gas, con posibilidades de ampliar la cadena de valor mediante nuevas industrias.

La Patagonia busca atraer centros de datos

Entre las alternativas para aprovechar la disponibilidad de energía, Bulgheroni mencionó la instalación de centros de procesamiento de datos para inteligencia artificial.

Estas infraestructuras requieren electricidad continua y confiable, una demanda que podría abrir oportunidades para regiones con recursos gasíferos y condiciones favorables para inversiones de largo plazo.

“En estos proyectos el gas es central. Argentina tiene grandes producciones de gas, tenemos en la Patagonia recursos interesantes, mano de obra calificada. Quedan pocas locaciones libres y fuera de conflicto, y la Patagonia es una”, concluyó.

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