En el marco de los 30 años de la inauguración del Muelle de Ultramar Antonio Morán, la Administración Portuaria inició contactos con organismos internacionales para financiar nuevas obras. La reactivación del astillero, las inversiones privadas y el regreso de las descargas de calamar forman parte de los proyectos para incrementar el movimiento de la terminal.

El Puerto de Comodoro Rivadavia trabaja en un proyecto para sumar casi 1.000 metros de atraque y ampliar su capacidad operativa. La propuesta fue confirmada por la administradora portuaria, Digna Hernando, quien explicó que las futuras actividades marítimas requerirán más espacio para recibir embarcaciones.

La iniciativa coincide con los 30 años de la inauguración del Muelle de Ultramar Antonio Morán, que comenzó a operar el 12 de octubre de 1996.

Durante los festejos de este aniversario, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, puso el foco en la recuperación del astillero y en las inversiones que buscan consolidar un polo de actividad naval.

El mandatario destacó el papel de las leyes de fomento a las inversiones y el desarrollo de nuevas capacidades industriales en el predio portuario.

El proyecto de ampliación contempla utilizar parte de la infraestructura disponible y construir nuevos muelles en sectores protegidos por las escolleras. El objetivo es incrementar la superficie de atraque y preparar al puerto para operaciones que hoy podrían encontrar limitaciones de espacio.

“Durante años ese astillero fue un monumento a la desidia y al abandono, pero hoy es una realidad que no requirió fondos públicos, con más de 400 pilotes y más de 10 millones de dólares de inversión privada”, afirmó Torres.

Además, señaló que el proyecto “va a generar más de 300 puestos de trabajo y permitirá que cientos de buques poteros que antes buscaban servicios afuera vengan a repararse y a descargar en Comodoro, sumado al ingreso de los polímeros para la industria”.

Casi mil metros más para recibir embarcaciones

El proyecto de ampliación contempla utilizar parte de la infraestructura disponible y construir nuevos muelles en sectores protegidos por las escolleras. El objetivo es incrementar la superficie de atraque y preparar al puerto para operaciones que hoy podrían encontrar limitaciones de espacio.

Hernando detalló la escala de la propuesta: “En realidad estamos hablando de casi mil metros más de atraque, utilizando parte de la infraestructura que tenemos y haciendo una ampliación. En estas escolleras, en estos lugares de resguardo, generar los muelles para poder utilizarlos”.

Actualmente, el muelle de ultramar dispone de 288 metros de atraque y 10 metros de calado, mientras que el pesquero cuenta con 192 metros y cinco metros de profundidad. Para avanzar con las obras, la administración necesita conseguir los recursos.

“Estamos impulsándolo y buscando el financiamiento. Ya tenemos algunas conversaciones con instituciones de financiamiento internacionales y próximamente tendremos alguna nueva reunión”, adelantó.

Comodoro Rivadavia: de la ampliación de los 90 a una nueva etapa

La infraestructura actual es resultado de distintas etapas de desarrollo. La construcción del Muelle Antonio Morán comenzó en 1994 y culminó con su inauguración en octubre de 1996.

Aquella intervención incorporó 216 metros de frente de atraque para buques de ultramar, un muelle pesquero de 108 metros y trabajos de dragado para alcanzar los 10 metros de profundidad. También permitió recuperar unas 15,6 hectáreas destinadas a servicios portuarios.

En 2017, una nueva ampliación sumó 72 metros al muelle de ultramar y 84 metros al pesquero, hasta alcanzar las dimensiones actuales. Se incorporaron, además, mejoras en las redes eléctricas, el suministro de agua, la iluminación y los sistemas de protección contra incendios.

Ahora, la apuesta pasa por acompañar el crecimiento de otras actividades. Una de las principales es la reparación naval, un segmento que puede atraer embarcaciones y generar demanda para proveedores y trabajadores especializados.

El astillero, una apuesta a recuperar actividad

La llegada de buques para reparaciones y mantenimiento es uno de los ejes de la estrategia portuaria. La terminal ya recibió una primera embarcación, con trabajos iniciales realizados mientras permanecía amarrada.

La siguiente etapa contempla utilizar el sistema Synchrolift para elevarla y continuar las tareas en seco, una vez que esté disponible la transferencia hacia la primera grada.

El Puerto de Comodoro Rivadavia trabaja en un proyecto para sumar casi 1.000 metros de atraque y ampliar su capacidad operativa.

La administradora también buscó despejar cuestionamientos sobre las condiciones de operación y los costos del puerto.

“También desmitificamos que era un puerto caro. Eliminamos el monopolio respecto del expendio de combustible y eso permitió que hubiera otras alternativas. Los valores de los servicios portuarios son exactamente iguales o menores que los de los puertos de la región”, aseguró.

La terminal funciona las 24 horas, durante todo el año. Cuenta con una plazoleta fiscal de 11.000 metros cuadrados para contenedores refrigerados, otra de 7.000 metros cuadrados para cargas de removido y espacios destinados a depósitos y servicios logísticos.

El regreso del calamar y el impacto en la economía local

La pesca es otro de los sectores en los que la administración busca recuperar movimiento. Hernando confirmó que una empresa prevé descargar calamar en Comodoro durante la próxima temporada, una operatoria que había perdido continuidad.

Durante la temporada anterior ingresaron los primeros dos barcos y ahora la intención es sostener esa actividad. “Más actividad portuaria significa más empleo”, resumió Hernando, al destacar el movimiento que generan las escalas para el personal portuario, los proveedores y los comercios que abastecen a las embarcaciones.

La administración también sigue la discusión por el posible traslado de operaciones de buques fresqueros hacia Camarones, una situación que afecta principalmente a Caleta Córdova. Hernando explicó que algunas empresas ya pescaban fuera de Comodoro durante buena parte del año y planteó que la prioridad debe ser acompañar a quienes quieran permanecer en la zona.

“Lo que sí tenemos que reforzar es a los que son de acá, los que quieren quedarse, los que quieren pescar en la zona de Caleta Córdova, y ver cómo colaborar para que reúnan las condiciones para poder hacerlo”, concluyó.

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