Aunque falta determinar si los recursos identificados permitirán avanzar hacia un desarrollo comercial offshore, el hallazgo de Petrobras despierta altas expectativas. Estiman unos 10.000 millones de barriles y el presidente Lula ya habla de «un pasaporte hacia el futuro».

Brasil volvió a mirar hacia el norte de su plataforma offshore luego de que Petrobras identificara indicios de hidrocarburos en el pozo exploratorio Morpho, ubicado frente al estado de Amapá, dentro de la Margen Ecuatorial brasileña.

El hallazgo se produjo en el bloque FZA-M-59, una zona considerada estratégica para ampliar las reservas del país y compensar, a futuro, el declino de los grandes yacimientos del presal.

Estimaciones preliminares ubican en hasta 10.000 millones de barriles el potencial petrolero de la cuenca, con un valor que podría alcanzar unos u$s720.000 millones. Se trata de cálculos iniciales que deberán ser contrastados con la información obtenida durante la campaña exploratoria.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva visitó el buque utilizado por la compañía estatal para la perforación y calificó el resultado como un posible “pasaporte hacia el futuro” de Brasil.

Uno de los principales desafíos de la política energética brasileña es mantener el desarrollo de la industria petrolera mientras el país busca consolidarse como referente en energías renovables y transición energética.

Un pozo en aguas ultraprofundas de Brasil

La perforación se realizó a unos 175 kilómetros de la costa de Amapá, en aguas ultraprofundas y con una lámina de agua de 2.886 metros. Petrobras tiene el 100% de participación en el bloque y continuará con los trabajos necesarios para determinar las características y el alcance del descubrimiento.

La detección de hidrocarburos representa una señal positiva desde el punto de vista exploratorio, pero todavía no permite hablar de una nueva reserva comercial.

La compañía deberá establecer cuánto recurso existe, sus características, el volumen técnicamente recuperable y las condiciones necesarias para que una eventual explotación resulte económicamente viable.

Ese proceso puede extenderse durante varios años. Especialistas citados por AP señalaron que aún existe una distancia considerable entre identificar hidrocarburos y avanzar hacia una producción comercial.

Las expectativas, de todos modos, son elevadas. Estimaciones preliminares citadas por AP ubican en hasta 10.000 millones de barriles el potencial petrolero de la cuenca, con un valor que podría alcanzar unos u$s720.000 millones. Se trata de cálculos iniciales que deberán ser contrastados con la información obtenida durante la campaña exploratoria.

Petrobras busca reemplazar reservas

Para Petrobras, la importancia del resultado excede al pozo Morpho. La compañía necesita incorporar nuevas áreas productivas para sostener su posición en el mercado durante las próximas décadas, especialmente ante las perspectivas de declinación del presal.

La presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, vinculó el resultado con la necesidad de recomponer reservas y garantizar la seguridad energética brasileña. La Margen Ecuatorial aparece así como una de las principales alternativas para ampliar el horizonte exploratorio de la empresa.

Brasil encontró indicios de petróleo frente al Amazonas
Brasil encontró indicios de petróleo en el pozo exploratorio Morpho, ubicado frente al estado de Amapá, dentro de la Margen Ecuatorial brasileña.

El interés también responde a la geología de la región. La zona norte de Brasil comparte características con áreas offshore de Guyana y Surinam, donde durante los últimos años se produjeron importantes descubrimientos de petróleo. Esa evolución incrementó el interés internacional sobre las cuencas ubicadas en el extremo norte de Sudamérica.

La tensión entre petróleo y transición

El avance exploratorio plantea, al mismo tiempo, un desafío político y ambiental para el gobierno de Lula. Brasil intenta posicionarse internacionalmente como una potencia en energías renovables y biocombustibles, pero mantiene una fuerte apuesta por los hidrocarburos como fuente de ingresos, producción y seguridad energética.

El presidente defendió la continuidad de la exploración y sostuvo que aprovechar los recursos petroleros disponibles no implica abandonar los objetivos climáticos. Su administración plantea que el país puede desarrollar nuevas reservas mientras incrementa el uso de fuentes renovables y biocombustibles.

«Todos saben de la polémica generada por esta exploración, pero solo hoy supe que estamos a una distancia de más de 500 kilómetros de la desembocadura del Amazonas», afirmó Lula al minimizar las controversias, tras visitar la embarcación desde la que se hace la polémica perforación.

La estrategia enfrenta resistencia de organizaciones ambientalistas y comunidades indígenas y tradicionales. Los principales cuestionamientos se concentran en los posibles impactos sobre ecosistemas sensibles, los riesgos asociados a eventuales derrames y la necesidad de garantizar mecanismos adecuados de consulta.

Petrobras, por su parte, sostiene que las perforaciones realizadas hasta ahora no generaron derrames y que cuenta con planes de respuesta ante emergencias. La empresa también remarca que el área se encuentra mar adentro, aunque las objeciones ambientales continúan.

El proyecto ya había atravesado un extenso proceso regulatorio. En octubre pasado, Petrobras obtuvo del Ibama la autorización para perforar el bloque FZA-M-59, después de meses de controversias alrededor de los requisitos ambientales y de seguridad.

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