El insumo ya fue incorporado al Centro Atómico Ezeiza y será utilizado durante los ensayos finales del proyecto nuclear más ambicioso que desarrolla actualmente la Argentina. La instalación apunta a fortalecer la producción de radioisótopos, ampliar capacidades científicas y abrir nuevas oportunidades de exportación tecnológica.

El Reactor Nuclear RA10 dio un paso clave hacia su entrada en operación con la llegada de seis toneladas de agua pesada grado reactor al Centro Atómico Ezeiza.

El material será utilizado durante las pruebas finales de los sistemas vinculados a este insumo, en el marco de la etapa de ensayos previos a la puesta en marcha del reactor multipropósito argentino, una de las obras científico-tecnológicas más relevantes del país.

Según las estimaciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la puesta a crítico del reactor podría concretarse hacia fines de 2026, mientras que el inicio de la producción se proyecta para mediados de 2027.

La incorporación del agua pesada representa un hito dentro del cronograma del proyecto, que ya completó su obra civil y avanza sobre las verificaciones técnicas necesarias para garantizar el funcionamiento seguro y eficiente de todos sus sistemas.

Según las estimaciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la puesta a crítico del reactor podría concretarse hacia fines de 2026, mientras que el inicio de la producción se proyecta para mediados de 2027.

Un componente esencial para el reactor nuclear RA10

El agua pesada cumple un papel central dentro del diseño del RA10.

Su función es actuar como moderadora y reflectora de los neutrones generados en el núcleo del reactor, permitiendo optimizar su distribución y mejorar el desempeño de las distintas aplicaciones previstas para la instalación.

Las seis toneladas recibidas poseen una pureza isotópica de 99,86% Mol y serán alojadas dentro del denominado tanque reflector, una estructura construida en Zircaloy-4 especialmente diseñada para este sistema.

Además, el circuito que utiliza este fluido se encuentra separado hidráulicamente de los sistemas que operan con agua liviana, una configuración destinada a preservar las condiciones operativas y la calidad del material.

Desde la CNEA explicaron que existen procedimientos específicos para controlar permanentemente las características químicas del agua pesada y minimizar cualquier posibilidad de pérdida durante el funcionamiento del reactor.

La llegada de este insumo está directamente vinculada con la fase final de pruebas, una etapa que permitirá validar la integración de los distintos sistemas antes del inicio de las operaciones nucleares.

El proyecto que busca ampliar la capacidad tecnológica del país

Ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, el RA-10 fue diseñado por la CNEA y construido por Invap con participación de más de 80 empresas argentinas. El proyecto fue concebido como una instalación multipropósito destinada a cubrir necesidades productivas, científicas y tecnológicas.

Uno de sus principales objetivos será asegurar el abastecimiento nacional de radioisótopos utilizados en medicina nuclear y fortalecer la capacidad exportadora argentina en ese mercado.

Entre ellos, se destaca el molibdeno-99, insumo fundamental para la obtención de tecnecio, el radioisótopo más utilizado a nivel mundial en estudios de diagnóstico médico.

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La recepción del agua pesada está vinculada a los ensayos finales de los sistemas que operan con este insumo.

Además, la instalación permitirá ampliar la producción de otros radioisótopos empleados en tratamientos oncológicos, como el lutecio, cuya demanda internacional viene creciendo de manera sostenida.

Las autoridades nacionales destacaron recientemente que el reactor contribuirá a «posicionar al país en el mercado global» a través de la producción de bienes de alto valor agregado y la prestación de servicios tecnológicos especializados.

Investigación, industria y exportaciones

Las capacidades del RA-10 irán más allá de la medicina nuclear. El reactor también incorporará la producción de silicio dopado por transmutación neutrónica, un material utilizado en dispositivos electrónicos y equipamiento de potencia que podría abrir nuevas oportunidades para la industria nacional.

Por otra parte, la instalación contará con equipamiento destinado a la irradiación y evaluación de combustibles nucleares utilizados en reactores de potencia. Esta capacidad permitirá realizar ensayos bajo condiciones similares a las de operación real y ofrecer servicios de calificación tecnológica tanto para el mercado local como para clientes internacionales.

En paralelo, el proyecto impulsará nuevas herramientas para la investigación científica. Entre ellas se encuentra el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), que aprovechará los neutrones generados por el reactor para desarrollar estudios avanzados en distintas disciplinas.

Uno de los instrumentos previstos será un tomógrafo de neutrones, capaz de analizar el interior de materiales y objetos sin necesidad de alterarlos, una tecnología con aplicaciones que van desde la industria hasta la arqueología.

Por sus características de diseño, el RA-10 podrá operar en ciclos continuos de 29,5 días, una condición que permitirá sostener una producción estable de radioisótopos y ampliar significativamente la capacidad tecnológica del sector nuclear argentino.

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