Las primeras cohortes de operadores técnicos finalizan su formación durante julio de 2026. La institución proyecta ampliar su oferta para acompañar el crecimiento de los grandes desarrollos energéticos y alcanzar unas 2.500 egresados.

El Instituto Vaca Muerta (IVM) concretará este mes un paso clave para el desarrollo del capital humano en el shale neuquino. Los primeros egresados de sus programas de formación inicial concluirán la capacitación y comenzarán a buscar su inserción en empresas operadoras, contratistas y prestadoras de servicios vinculadas al desarrollo de los hidrocarburos no convencionales.

La salida al mercado de estos técnicos ocurre en un momento de fuerte demanda de mano de obra calificada, impulsada por proyectos de gran escala como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), las futuras iniciativas de gas natural licuado (GNL) y la expansión permanente de la actividad en el shale.

Superada la etapa inicial, el IVM ya trabaja en una segunda fase enfocada en fortalecer las instancias prácticas y ampliar la oferta de formación para trabajadores que ya se desempeñan en la industria.

En ese contexto, la industria viene señalando desde hace tiempo la necesidad de contar con personal específicamente preparado para desempeñarse en operaciones de campo.

“Si bien ningún certificado garantiza automáticamente una contratación, sí constituye una ventaja competitiva importante para los candidatos, ya que acredita formación específica, conocimiento del sector y familiaridad con las exigencias propias de Vaca Muerta”, señalaron desde la institución.

La iniciativa comenzó a tomar forma hace poco más de un año, cuando el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo que “El IVM es necesario para la industria”.

Un modelo de capacitación construido junto a las empresas

Uno de los principales diferenciales del IVM radica en que su propuesta académica fue diseñada a partir de las demandas concretas de la industria y no únicamente desde una perspectiva educativa.

La Fundación YPF desarrolló un estudio prospectivo sobre la evolución del empleo en el segmento upstream que relevó 236 ocupaciones e identificó 113 perfiles profesionales.

Ese trabajo permitió detectar las principales brechas de competencias y dio origen a ocho programas de formación inicial destinados a cubrir los puestos considerados estratégicos para la próxima década, además de un curso transversal de Seguridad Operativa en Yacimiento.

Con esa información como punto de partida, las operadoras y compañías de servicios que integran la Asociación Civil responsable del proyecto participaron en la elaboración de los contenidos para garantizar que la capacitación respondiera a las condiciones reales de trabajo.

Por ese motivo, los alumnos alternan clases teórico-prácticas con entrenamientos inmersivos en aulas-taller y espacios especialmente preparados para reproducir situaciones operativas, acompañados por instructores con amplia trayectoria en la actividad.

Entre el perfil de quienes participan conviven jóvenes egresados de escuelas técnicas, estudiantes universitarios que buscan su primera experiencia laboral y trabajadores provenientes de otros sectores interesados en reconvertirse para ingresar a una industria que continúa ampliando su demanda de recursos humanos.

Altos niveles de permanencia en el Instituto Vaca Muerta

El director ejecutivo de la Fundación YPF, Gustavo Schiappacasse, destacó que las primeras experiencias registraron elevados niveles de permanencia.

“Tuvimos casi un 75% de finalización en los primeros tres cursos que arrancaron en marzo y terminaron en abril; y en los otros tres, que terminaron en mayo, pudimos elevarlo al 81%”, explicó.

Inauguraron el Instituto Vaca Muerta en Neuquén
Los primeros egresados de sus programas de formación inicial concluirán la capacitación y comenzarán a buscar su inserción en empresas operadoras, contratistas y prestadoras de servicios.

“Nosotros, de febrero a mayo, tuvimos arriba de 35.000 postulaciones que se inscribieron en la página”, precisó Schiappacasse, una cifra que evidencia el atractivo que genera la actividad hidrocarburífera entre quienes buscan nuevas oportunidades laborales.

A partir de esos resultados, el Instituto prevé ampliar progresivamente su capacidad de formación. “El objetivo nuestro es llegar a casi 2.500 personas capacitadas”, afirmó el directivo.

La próxima etapa: más tecnología y capacitación continua

Superada la etapa inicial, el IVM ya trabaja en una segunda fase enfocada en fortalecer las instancias prácticas y ampliar la oferta de formación para trabajadores que ya se desempeñan en la industria.

Entre los proyectos previstos figura la expansión del denominado Pozo Escuela, la incorporación de nuevos simuladores y tecnologías que permitan recrear escenarios operativos cada vez más complejos, además del uso de herramientas de inteligencia artificial para personalizar los procesos de aprendizaje y optimizar las evaluaciones.

Paralelamente, el IVM desarrolla una agenda de capacitación continua cuyos contenidos serán definidos junto con las empresas del sector, en función de las habilidades que demanden los nuevos desarrollos productivos.

Entre las especializaciones que actualmente se encuentran bajo análisis aparecen áreas vinculadas con perforación direccional, operación de equipos de fractura eléctricos, automatización industrial, digitalización de operaciones, mantenimiento avanzado, integridad de activos y monitoreo remoto de instalaciones.

Comentarios

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)