Las lluvias previstas para el cierre de 2026 y los primeros meses de 2027 podrían modificar las condiciones para la generación eléctrica en la represa binacional del río Paraná, que se prepara para un monitoreo constante.

El fenómeno de El Niño podría modificar durante los próximos meses el comportamiento de la cuenca del río Paraná y colocar a Yacyretá frente a un escenario de mayores aportes de agua. Las previsiones apuntan a lluvias por encima de los valores habituales en el sur de Brasil, Paraguay y el noreste argentino, regiones clave para el caudal que llega al embalse.

De acuerdo con la información difundida por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), existe una probabilidad cercana al 100% de que las condiciones asociadas al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) continúen durante lo que resta de 2026 y se extiendan hasta los primeros meses de 2027.

Aunque una mayor cantidad de agua puede favorecer la generación hidroeléctrica, el efecto no es lineal. En Yacyretá, un incremento importante del caudal también puede elevar el nivel del río aguas abajo de la central y modificar las condiciones en las que trabajan las turbinas.

Para la central, el escenario presenta una doble condición: un mayor volumen de agua disponible para generar electricidad y, al mismo tiempo, la necesidad de seguir de cerca posibles crecidas del Paraná.

Por eso, la entidad mantiene un monitoreo permanente de las precipitaciones y de los ríos que aportan caudal al sistema.

Yacyretá, en una cuenca clave

Durante los episodios intensos de El Niño, los aportes que recibe el sistema pueden aumentar de manera considerable. La propia EBY señaló que en eventos anteriores “el caudal afluente puede llegar a duplicar su promedio histórico”.

El dato resulta relevante para una central ubicada sobre uno de los principales cursos de agua de la región y el mundo.

Un incremento de ese nivel obliga a seguir la evolución de las lluvias y de los caudales dpara anticipar cómo puede comportarse el río y determinar qué medidas operativas resultan necesarias.

El seguimiento está a cargo del Sector Hidrología del Departamento Técnico de Yacyretá, que analiza en forma continua las condiciones de la cuenca. La información permite anticipar la evolución de los niveles y preparar la operación del complejo frente a escenarios de mayores aportes.

«Cuando los caudales lo requieran, Yacyretá puede utilizar sus estructuras de descarga para evacuar parte del agua que no pueda ser procesada por las unidades generadoras«, explicó la entidad.

El manejo del agua tiene además un componente preventivo. La administración de los grandes volúmenes permite “suavizar los picos de crecida, controlar el flujo y, sobre todo, reducir los riesgos para quienes viven río abajo”, según explicó la EBY.

Más caudal no significa más energía

Aunque una mayor cantidad de agua puede favorecer la generación hidroeléctrica, el efecto no es lineal. En Yacyretá, un incremento importante del caudal también puede elevar el nivel del río aguas abajo de la central y modificar las condiciones en las que trabajan las turbinas.

En términos sencillos, la generación depende no solo de cuánta agua ingresa, sino también de la diferencia de altura entre el embalse y el río después de la central. Si el nivel aguas abajo aumenta durante una crecida, esa diferencia se reduce y las máquinas pueden aprovechar menos energía de cada unidad de agua.

El fenómeno de El Niño podría modificar durante los próximos meses el comportamiento de la cuenca del río Paraná y colocar a Yacyretá frente a un escenario de mayores aportes de agua.

Por eso, una crecida importante puede generar más electricidad en términos absolutos, pero no necesariamente en proporción al aumento del caudal. El comportamiento del río aguas abajo pasa a ser entonces un factor relevante para el rendimiento de la central.

Yacyretá cuenta con 20 unidades generadoras y una potencia instalada total cercana a los 3.100 MW bajo sus condiciones de diseño. La central aporta electricidad tanto al sistema argentino como al paraguayo, por lo que la evolución hidrológica también tiene importancia para el abastecimiento de ambos países.

El monitoreo también apunta a las comunidades ribereñas

La vigilancia sobre el Paraná no está limitada a la operación energética. La información hidrológica que reúne Yacyretá permite anticipar con varios días la evolución de una eventual crecida y comunicarla a las autoridades y a las poblaciones ubicadas aguas abajo.

La finalidad es reducir el riesgo de que un aumento significativo del nivel del río tome por sorpresa a las comunidades ribereñas. La EBY definió este mecanismo como “una alerta precautoria, pensada para que el agua nunca llegue como sorpresa”.

La capacidad de anticipación será especialmente importante durante los próximos meses si se cumplen las previsiones asociadas con El Niño. El comportamiento de las lluvias en la cuenca determinará finalmente cuánto aumentarán los aportes que recibe Yacyretá y cuál será la magnitud de las crecidas.

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