El mercado minorista registró en marzo una importante contracción interanual, sacudido por las consecuencias de la guerra en Irán. En ese escenario adverso, la petrolera nacional logró incrementar sus despachos y ampliar su participación en el mercado, en detrimento de las competidoras.

El despacho de combustibles en surtidores mostró en marzo de 2026 una nueva señal de debilidad. Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, el volumen total comercializado en el mes de la disparada de los precios por la guerra en Irán alcanzó 1.394.360 metros cúbicos, lo que representa una baja del 1,83% en comparación con igual mes del año anterior.

En términos absolutos, la caída superó los 26.000 metros cúbicos mensuales, reflejando una retracción que ya se había insinuado en períodos previos.

En el plano competitivo, el dato sobresaliente fue el desempeño de YPF, que se consolidó como la única operadora con crecimiento interanual. Sus ventas aumentaron un 1,03%, al pasar de 763.963 m³ a 771.812 m³.

Sin embargo, el comportamiento del mercado no fue homogéneo. La dinámica combinó una disminución general del consumo con un cambio en la composición de la demanda que se viene dando desde el último tramo de 2025, orientada hacia combustibles de mayor calidad, y que con los aumentos en surtidores por la crisis internacional parece haber seguido consolidándose.

El fenómeno no es menor: en un contexto de retroceso en la actividad económica y la circulación vial, y aumentos de precios al consumidor, solo crecen las ventas de productos con mejor rendimiento, aun cuando implican un mayor costo por litro.

Migración hacia combustibles de mayor calidad

El análisis por tipo de producto permite identificar con claridad esta transición. En el segmento diésel, el Gasoil Grado 2 —el más económico y muy vinculado a vehículos de trabajo y transporte— registró una caída del 5,82%, al pasar de 367.888 m³ a 346.487 m³. En contraposición, el Gasoil Grado 3 avanzó un 6,43%, alcanzando los 245.227 m³.

La diferencia en términos absolutos evidencia el cambio de comportamiento: el diésel común perdió más de 21.000 m³, mientras que el premium sumó cerca de 15.000 m³. El resultado final fue negativo para el segmento, pero con una recomposición interna hacia productos de mayor valor agregado.

Las naftas replicaron este patrón. La Nafta Súper retrocedió un 4,10%, con una caída superior a los 25.000 m³, mientras que la Nafta Grado 3 creció un 2,69%. Aunque el incremento del segmento premium no logró compensar la pérdida del producto más económico, sí confirmó una tendencia estructural.

En conjunto, las naftas explicaron la mayor parte de la contracción del mercado. La merma en el consumo de Súper tuvo un impacto decisivo en el resultado global, parcialmente amortiguado por la expansión de las variantes de mayor octanaje.

YPF amplía su liderazgo en un mercado más concentrado

En el plano competitivo, el dato sobresaliente fue el desempeño de YPF, que se consolidó como la única operadora con crecimiento interanual. Sus ventas aumentaron un 1,03%, al pasar de 763.963 m³ a 771.812 m³.

Este resultado le permitió elevar su participación hasta el 55,4% del total del mercado minorista, reforzando su posición dominante en el sector. En un contexto de retracción generalizada, el crecimiento de YPF implicó una mayor concentración de la demanda.

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YPF elevó su participación hasta el 55,4% del total del mercado minorista, reforzando su posición dominante en el sector.

El resto de las compañías registró caídas. Shell, segunda en el ranking, redujo sus ventas un 3,75%, con una pérdida de más de 12.000 m³. Por su parte, AXION energy mostró una baja más leve, del 0,82%.

El retroceso más marcado se observó en Trafigura, con una caída del 4,81%. A este escenario se sumó un factor adicional: la ausencia de Refinor en los registros de marzo de 2026. La compañía había aportado casi 13.000 m³ en el mismo mes del año anterior, por lo que su salida explica parte de la contracción global.

Tendencia consolidada durante 2025

El corrimiento hacia combustibles premium no es un fenómeno aislado de marzo, sino que responde a una dinámica que se consolidó a lo largo de 2025. Durante ese año, las naftas de mayor octanaje lideraron el crecimiento con subas de dos dígitos, mientras que los productos más económicos mostraron estancamiento o caídas.

En diciembre, por ejemplo, las naftas premium crecieron 9,49% interanual, frente a un incremento de apenas 1,88% en la Súper. En el segmento diésel, el contraste fue aún más marcado: el Gasoil Grado 3 avanzó 8,52%, mientras que el Grado 2 se desplomó 11,22%.

El balance anual profundiza estas diferencias. Las naftas premium registraron un aumento del 13,16% respecto de 2024, mientras que la Súper prácticamente no varió, con un alza marginal del 0,2%. En el caso del gasoil, el segmento de mayor calidad creció 9,24%, en tanto que el diésel común acumuló una caída del 10,27%.

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