El inicio de una nueva concesión permitirá avanzar en las obras para alcanzar una profundidad de 40 pies y mejoras esenciales para acortar tiempos y costos.

Cuando se habla de la nueva concesión de la Vía Navegable Troncal o Hidrovía argentina, la profundización se lleva todas las miradas.

El razonamiento es claro: por el calado actual, los buques no pueden completar su carga en los puertos de origen -en la zona de Rosario- y deben hacer escalas en otros puertos como Bahía Blanca, lo que suma costos de fletes y tiempo de navegación.

Por eso, el principal objetivo de los usuarios privados  de la vía fue lograr que la licitación que definió las reglas de la nueva concesión incluyera la mayor profundidad posible, disparando un fuerte ahorro logístico y una mayor competitividad al comercio exterior argentino.

Así, se contempla una profundización a 40 pies para el tramo que va desde Timbúes hasta las aguas compartidas con Uruguay, utilizado principalmente por el sector ultramarino de la navegación.

Según establece el contrato, habrá un período de preparación para las obras, que se puede extender hasta 12 meses, donde Vía Navegable Argentina -la empresa concesionaria- deberá realizar las evaluaciones técnicas y ambientales para avanzar con los trabajos.

El principal objetivo de los usuarios privados  de la vía fue lograr que la licitación que definió las reglas de la nueva concesión incluyera la mayor profundidad posible, disparando un fuerte ahorro logístico y una mayor competitividad al comercio exterior argentino.

Ese período comenzará a correr mañana, 10 de septiembre, con el inicio de la nueva concesión. También empezará a impactar la rebaja tarifaria -del 13,5%- contemplada, algo que los usuarios esperan con ansias.

La profundización y tareas de cada etapa de la nueva Hidrovía

Si bien la denominada “etapa 0” tiene una duración estimada de 12 meses, desde la empresa aseguran que pueden completarla en algo más de 9 meses, acelerando tiempos para iniciar las tareas de dragado de profundización del canal de navegación.

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Las tareas de dragado, clave para ampliar y mantener la profundidad de la Vía Navegable Troncal.

La empresa también estima que las obras contempladas en la Etapa 1 demandarían cerca de medio año. Durante ese período, se eliminará el “escalón” del Río de la Plata.

Esto es, la diferencia de dragado entre el Río Paraná (a 36 pies) y el Río de la Plata (a 34 pies), lo que demanda actualmente que los buques más cargados deban esperar la marea alta para seguir navegando, generando demoras y mayores costos.

En la Etapa 1 también se producirá la apertura -dragado y mantenimiento- del Paraná Bravo y el Paraná Guazú, claves para sumar a Entre Ríos y los puertos del NEA a la Hidrovía.

En un plazo cercano a los cinco años, los productores argentinos podrían tener la vía navegable que llevan años pidiendo.

Además, se contempla el ensanche de diversos canales, adaptando la vía al diseño de buques más grandes que los contemplados en la concesión previa, que se realizó en la década de 1990.

La Etapa 2 y la proyección a futuro

Tras completar la Etapa 1, la nueva concesión tiene previsto un año de mantenimiento, mientras se realiza la nueva ronda de estudios técnicos y ambientales de la próxima etapa.

La etapa 2 es la de mayor exigencia de dragado nuevo, llevando todo el tramo Timbúes-Océano a los 40 pies, una obra que demandaría cerca de dos años de trabajos.

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La zona portuaria de Rosario concentra el mayor tráfico de la Vía, con los buques graneleros.

El desafío no se limita al dragado. También se deben considerar -y aprobar- nuevas zonas de descarga del material dragado, la necesidad de un mayor mantenimiento y las obras complementarias requeridas.

Así, en un plazo cercano a los cinco años, los productores argentinos podrían tener la vía navegable que llevan años pidiendo.

Más allá de las tres etapas, el contrato prevé los estudios para analizar la factibilidad -estructural, de terrenos, fondos del río, sedimentos, ambiental y financiera- de avanzar hasta una profundidad de 42 o 44 pies, generando la posibilidad de completar totalmente la carga en origen.

Esa decisión, sin embargo, podría demorarse un poco más: en la empresa concesionaria estimaron que se necesitarán “dos o tres años de análisis” tras la profundización a 40 pies “para entender cómo se adapta el río” a la nueva realidad -en materia de corrientes, sedimentos trasladados, etc- para poder iniciar los estudios de cara a una nueva profundización.

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