Tras quedar afuera de la provisión para el gasoducto de Southern Energy, el Grupo Techint interviene en la compulsa que definirá quién suministrará las tuberías para transportar el gas de Vaca Muerta a las instalaciones de licuefacción en la costa de Río Negro. Con quiénes compite esta vez.
Este martes 20 de octubre de 2026 se conocerá qué empresa proveerá los tubos para los ductos del proyecto Argentina LNG, la iniciativa de exportación de gas natural licuado (GNL) que impulsan YPF, la italiana Eni y la emiratí XRG, en la que Tenaris busca revancha, tras quedar afuera de la provisión para Southern Energy.
La licitación, valuada en unos USD 2.000 millones, constituye la mayor adquisición de cañerías en la historia energética argentina y comprende dos gasoductos de 48 pulgadas y un poliducto de 24 pulgadas.
La convocatoria contempla una conducción de más de 500 kilómetros y exigencias técnicas inéditas para el mercado local. Según fuentes vinculadas al proceso, será la primera vez que se compren en el país caños con semejante diámetro, espesor y libraje.
La nueva definición se produce después de que, el 9 de julio, se adjudicara la construcción del gasoducto entre Vaca Muerta y la costa de Río Negro. El contrato quedó en manos de Pumpco, cuyos accionistas también son propietarios del Inter Miami, y la italiana Bonatti, con el respaldo de Contreras Hermanos.
La adjudicación representa, además, una definición relevante para el emprendimiento, cuya inversión total proyectada asciende a USD 51.000 millones.
Para elegir al proveedor, el consorcio recurrirá a una modalidad de subasta japonesa inversa modificada, el mismo esquema utilizado para adjudicar la construcción del ducto troncal.
Impulsado por Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, el sistema establece una competencia descendente de precios entre participantes que previamente deben acreditar sus condiciones técnicas, legales y financieras y contar con el contrato firmado.
Una plataforma digital comunica el valor inicial y consulta si cada empresa lo acepta. En las rondas siguientes, el precio disminuye y los oferentes deciden si continúan, sin conocer cuántos rivales permanecen en carrera.
“Hay un caso que hicimos que estuvieron horas compitiendo con ellos mismos”, reveló Marín. “No hay lobby. Se acabó”, sintetizó. Un escribano público y el vicepresidente de la compañía supervisan la operación sin comunicarse con el resto de la empresa hasta el cierre, cuando se labra el acta correspondiente.
Tenaris, el antecedente de Techint y la disputa por los proveedores
La nueva definición se produce después de que, el 9 de julio, se adjudicara la construcción del gasoducto entre Vaca Muerta y la costa de Río Negro. El contrato quedó en manos de Pumpco, cuyos accionistas también son propietarios del Inter Miami, y la italiana Bonatti, con el respaldo de Contreras Hermanos.
Las dos primeras desembarcarán por primera vez en el mercado argentino para desarrollar infraestructura de este tipo.
La propuesta ganadora fue un 15% más económica que la presentada por la unión transitoria de Techint y Sacde, con un ahorro superior a USD 150 millones sobre un contrato cercano a USD 1.200 millones.
Para el Grupo Techint, la licitación de cañerías representa una nueva oportunidad luego de dos derrotas vinculadas a Southern Energy (SESA): Tenaris perdió la provisión de tubos frente a la india Welspun y Techint Ingeniería quedó afuera de la obra civil.
Aunque no se difundió oficialmente la lista completa de participantes, entre los posibles competidores figuran Tenaris, Welspun, la japonesa JFE Steel, la estadounidense US Steel y fabricantes de China y Corea del Sur.

La eventual participación de la compañía de Paolo Rocca agrega un componente político a la competencia. La anterior adjudicación a Welspun abrió una controversia sobre los costos de los insumos nacionales y derivó en un enfrentamiento público entre Javier Milei y el empresario, a quien el Presidente calificó como “Don Chatarrín de los tubitos caros”.
Argentina LNG: una decisión de inversión cada vez más cercana
Argentina LNG contempla un gasoducto de 527 kilómetros desde Meseta Buena Esperanza, en Neuquén, hasta Sierra Grande, en Río Negro. Allí operarán dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG), con capacidad conjunta inicial de 12 millones de toneladas anuales, ampliable a 18 millones. El esquema también incluye una planta de tratamiento de gran escala.
YPF proyecta exportaciones anuales por USD 10.000 millones desde 2031. Para entonces, la inversión acumulada rondaría los USD 29.000 millones, destinada tanto a instalaciones y equipamiento como al desarrollo de los recursos gasíferos.
El próximo hito será el 26 de noviembre, fecha anunciada por Marín para firmar la decisión final de inversión (FID) de la primera fase junto con Eni y XRG. “Después de ahí no hay vuelta atrás”, advirtió el ejecutivo.
En materia financiera, el proyecto recibió una propuesta de crédito de largo plazo de hasta USD 6.000 millones del Export-Import Bank de Estados Unidos, sujeta a la aprobación final de la entidad.
En paralelo, 47 bancos participaron en las primeras rondas para financiar una etapa valuada en USD 15.500 millones, con ofertas equivalentes a 2,4 veces el monto requerido. JP Morgan conduce el diseño financiero y Santander integra el grupo de entidades participantes.
El avance comercial también resulta determinante. Marín anticipó que la empresa está próxima a cerrar entre dos y tres acuerdos de venta de GNL, por volúmenes de entre 500.000 y 1,5 millones de toneladas anuales. Eni y XRG, además de socios, actuarán como compradores de parte de la producción futura.






