El proyecto se instalará en Villa María y permitirá transformar residuos de restaurantes e industrias en biodiésel para abastecer flotas públicas de vehículos. La iniciativa combinará inversión estatal y privada.

La ciudad cordobesa Villa María será sede de un nuevo desarrollo orientado a la producción de biocombustibles de segunda generación, una alternativa que utiliza aceite vegetal usado como materia prima para elaborar combustible.

La iniciativa quedó formalizada tras la firma de una carta de intención entre el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Córdoba, la Municipalidad local, el Parque Industrial, Logístico y Tecnológico de Villa María S.E.M. y la empresa PowerBio S.A.S.

El acuerdo fue rubricado por el ministro Fabián López, el intendente Eduardo Accastello, el presidente del Parque Industrial Carlos Pizzorno, la representante de PowerBio Yanina Tumini y el director provincial de Biocombustibles y Bioenergía, Mariano Santillán.

La producción estimada del complejo alcanzará unos 80.000 litros mensuales de biodiésel. De acuerdo con las proyecciones oficiales, ese volumen permitiría reducir emisiones equivalentes a las generadas por 366 vehículos por mes.

El emprendimiento apunta a resolver dos objetivos en simultáneo: reducir el impacto ambiental generado por el descarte de aceite vegetal usado y producir combustible para abastecer vehículos estatales.

Restaurantes, comedores, industrias y establecimientos gastronómicos generan grandes volúmenes de este residuo, que muchas veces termina afectando redes cloacales o sistemas de disposición urbana.

A diferencia del biodiésel tradicional, elaborado a partir de aceites vegetales vírgenes como soja o canola, este esquema utilizará residuos ya utilizados. Según explicó Yanina Tumini, de PowerBio, el complejo será «el primer proyecto en Argentina que genere biocombustible de segunda generación, es decir, a base de residuos».

Cómo funcionará el polo bioenergético

El complejo se instalará dentro del Parque Industrial de Villa María y ocupará una superficie de 5.600 metros cuadrados. El diseño contempla cuatro unidades operativas integradas entre sí.

La primera será una planta de tratamiento de aceite vegetal usado con capacidad para procesar 5.000 litros diarios. Allí se realizará el proceso de purificación y transformación del residuo mediante transesterificación para obtener biodiésel apto para motores diésel.

El segundo componente será una mezcladora B20, destinada a combinar el biocombustible con gasoil convencional en una proporción de 20% y 80%, respectivamente. Esa mezcla podrá utilizarse directamente en vehículos sin necesidad de modificaciones mecánicas. Además, el sistema tendrá capacidad para producir cortes B50 destinados a aplicaciones específicas.

El tercer eje será el denominado “Punto Bio Villa María”, una estación de abastecimiento ubicada dentro del predio industrial y destinada exclusivamente a flotas públicas. Allí cargarán combustible vehículos pertenecientes a la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), la Policía provincial y Vialidad, correspondientes al departamento General San Martín.

Según lo previsto, el suministro tendrá un costo inferior al del gasoil convencional. El esquema busca reducir gastos operativos y, al mismo tiempo, incrementar el uso de combustibles alternativos dentro de organismos estatales.

El cuarto componente será un centro de recepción de aceite vegetal usado. El objetivo es generar un sistema formal de recolección y trazabilidad para que comercios e industrias puedan entregar el residuo sin costo. Inicialmente se proyecta captar entre 3.000 y 5.000 litros mensuales provenientes de Villa María y localidades cercanas.

Cuanto producirá el nuevo complejo de biocombustibles

La producción estimada del complejo alcanzará unos 80.000 litros mensuales de biodiésel. De acuerdo con las proyecciones oficiales, ese volumen permitiría reducir emisiones equivalentes a las generadas por 366 vehículos por mes.

aceite usado
Restaurantes, comedores, industrias y establecimientos gastronómicos generan grandes volúmenes de aceite, que muchas veces termina afectando redes cloacales o sistemas de disposición urbana.

La inversión total será compartida entre el sector público y el privado. La Provincia destinará alrededor de 430.000 dólares para infraestructura y adecuación del predio, mientras que PowerBio aportará unos 505.000 dólares orientados a equipamiento, tecnología y operación.

La carta de intención firmada entre las partes tendrá vigencia inicial por doce meses prorrogables y funcionará como marco para avanzar en acuerdos técnicos y comerciales definitivos.

El proyecto también prevé articularse con plantas aceiteras de Villa María, Arroyo Cabral, Tío Pujio y Carrilobo para asegurar provisión complementaria de insumos cuando el volumen de aceite recuperado no alcance para cubrir la demanda de la planta.

Biodiésel, bioetanol y carga eléctrica en un mismo predio

El desarrollo forma parte de una estrategia provincial más amplia vinculada a la diversificación energética del transporte público y estatal. Durante la presentación, el ministro Fabián López confirmó que el parque industrial contará además con infraestructura para despacho de bioetanol y carga eléctrica.

“Villa María va a transformarse en un paradigma de los temas climáticos y energéticos”, afirmó López. El funcionario explicó además que la cercanía con productores regionales permitirá ofrecer mezclas de nafta con mayores porcentajes de bioetanol.

La Provincia también analiza incorporar un punto de expendio de E17, mezcla compuesta por 17% de bioetanol en nafta, para abastecer a las flotas públicas del departamento.

López recordó además que este tipo de iniciativas cuentan actualmente con respaldo regulatorio nacional. «La Nación nos terminó dando la razón y habilitó a través de una resolución de la Secretaría de Energía la posibilidad que en Argentina se comercialicen combustibles con una mezcla de 15% de bioetanol en nafta y 20% de biodiesel en gasoil», sostuvo.

El proyecto se encuadra dentro de la Ley Provincial N° 10.721 de Promoción y Desarrollo para la Producción y Consumo de Biocombustibles y Bioenergía, normativa impulsada por Córdoba para promover inversiones vinculadas a energías renovables y combustibles alternativos.

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