La productora de cal, un insumo clave para los proyectos metalíferos, incorporó una nueva unidad que le permite elevar el volumen anual por encima de las 600.000 toneladas. El desafío de acompañar esa mayor escala con mejoras energéticas y logísticas.
Caleras San Juan inauguró Matilda, su cuarto horno de tecnología MAERZ, y elevó su capacidad productiva a más de 600.000 toneladas de cal por año.
La instalación, ubicada en Cienaguita, en el departamento de Sarmiento de la provincia cuyana, completa un programa de inversiones iniciado en 2016, orientado a modernizar las operaciones y aumentar el volumen de producción.
El equipo, de origen suizo y 44 metros de altura, se incorpora a una secuencia de ampliaciones que comenzó con Nilda, inaugurado en 2018, continuó con Aylen en 2021 y Luana en 2024, y culmina con Matilda en 2026.
San Juan genera más del 55% de las cales industriales del país, según informe del CFI. Pero, además, es el lugar donde están 5 de los 8 yacimientos de cobre más importantes del país, entre ellos Vicuña y Los Azules.
La tecnología MAERZ se caracteriza por su eficiencia térmica, un factor relevante para una industria que necesita grandes cantidades de energía para transformar la piedra caliza en un insumo utilizado por distintas actividades industriales.
La inauguración se produjo en una nueva etapa para la empresa, tras la incorporación de la belga Carmeuse como accionista mayoritaria, con el 80% del capital.
El grupo internacional opera en 13 países de cuatro continentes, produce más de 12 millones de toneladas de cal al año y cuenta con una plantilla superior a los 6.500 empleados, según los datos difundidos durante el acto.
Financiamiento y proveedores locales
La inversión que permitió concretar el nuevo horno combinó financiamiento, asistencia tecnológica y participación de proveedores argentinos.
Raúl Cabanay, gerente general de Caleras San Juan, señaló que alrededor del 65% de los componentes utilizados en el proyecto correspondió a producción local. También destacó el respaldo de entidades bancarias, clientes y herramientas de apoyo del Gobierno provincial.
La ampliación de la capacidad instalada apunta a responder a las perspectivas de crecimiento de la demanda de cal, especialmente por el desarrollo de proyectos metalíferos en Argentina, Chile y Perú.
El insumo se utiliza en diferentes etapas del procesamiento de minerales, incluidos los circuitos vinculados con la recuperación de metales.
La expansión de la minería del cobre, por lo tanto, podría abrir nuevas oportunidades para los productores que logren garantizar volúmenes, calidad y continuidad de suministro.
En ese escenario, la compañía busca anticiparse a los requerimientos de las futuras operaciones. Sin embargo, la disponibilidad de equipamiento y la capacidad productiva no son los únicos factores que determinarán el ritmo de expansión. El acceso a energía y la infraestructura de transporte también inciden sobre los costos y la competitividad.
Las limitaciones de infraestructura, un condicionante
Cabanay advirtió sobre las restricciones que enfrenta el abastecimiento de gas natural y planteó la necesidad de ampliar la capacidad de los gasoductos para acompañar nuevas inversiones.
La preocupación alcanza tanto a las operaciones de San Juan como a la planta de Los Tilianes, en Jujuy, donde el suministro energético es un componente central de la actividad.
El ejecutivo también reclamó mejoras en la Ruta Nacional 153, un corredor que considera estratégico para reducir costos logísticos y mejorar la conexión de San Juan con otros mercados.
Según su planteo, la traza podría facilitar el movimiento de cargas, fortalecer los vínculos comerciales con Chile y contribuir al desarrollo de las exportaciones. Entre las alternativas mencionadas también figura el camino de La Chapetona, que permitiría acortar recorridos para las operaciones mineras del norte chileno.

La disponibilidad de rutas adecuadas y de energía suficiente será determinante para acompañar el crecimiento de la producción minera y de sus proveedores. En el caso de la industria calera, que debe abastecer a operaciones de gran escala, las restricciones de transporte o suministro pueden afectar tanto los costos como la posibilidad de incorporar nueva capacidad.
En ese proceso, la calidad de la piedra caliza de San Juan constituye una ventaja para abastecer mercados con exigencias técnicas elevadas. A su vez, la incorporación de hornos MAERZ permite modernizar las operaciones y ampliar la capacidad productiva, en un contexto en el que la eficiencia energética y los costos logísticos inciden directamente sobre la competitividad del sector.
San Juan genera más del 55% de las cales industriales del país, según informe del CFI. Pero, además, es el lugar donde están 5 de los 8 yacimientos de cobre más importantes del país, entre ellos Vicuña y Los Azules. Alrededor del 40% de la cal que produce la provincia tiene como destino Chile, donde la minería de cobre concentra una parte central de la demanda.
Energía solar para acompañar la expansión industrial
Junto con la expansión industrial, Caleras San Juan desarrolla iniciativas ambientales dentro y alrededor de su establecimiento. Entre ellas se encuentra un proyecto de generación fotovoltaica que contempla una primera instalación de 2,3 MW de potencia, con 3.328 paneles distribuidos en unas tres hectáreas. La electricidad producida permitirá abastecer parte del consumo de la planta de trituración y de los cuatro hornos.
La compañía también prevé ampliar el parque solar hasta alcanzar una potencia de entre 6 y 7 MW, de acuerdo con las estimaciones de Cabanay. La iniciativa busca reducir parcialmente la dependencia de la red eléctrica y diversificar las fuentes de energía utilizadas en el proceso productivo.
La expansión de la industria calera también se refleja en los movimientos de otros jugadores del sector, también de San Juan. Cefas S. A., segunda productora de cal de Argentina, anunció su asociación con el grupo mexicano Calidra, considerado el cuarto productor mundial de esta sustancia. La operación contempla una inversión de US$ 50 millones destinada a la adquisición de dos hornos Maerz, con los que la compañía busca ampliar su capacidad y fortalecer su presencia en los mercados de Argentina, Chile y Uruguay.







