El proyecto contempla casi 10 kilómetros de recorrido, 12 estaciones y ocho combinaciones con la red subterránea y de trenes. El proceso licitatorio atravesó varias postergaciones y modificaciones, mientras el Ejecutivo porteño busca acelerar los plazos para iniciar los trabajos durante el verano 2027.
La licitación para construir la línea F del Subte porteño entró en una nueva etapa con la apertura de los sobres de ofertas, en un proceso que concentra una de las mayores obras de infraestructura actualmente impulsadas por la Ciudad de Buenos Aires. Dos consorcios presentaron propuestas para hacerse cargo de los trabajos.
Según el sitio especializado Enelsubte, las empresas que participan de la compulsa son, por un lado, la Unión Transitoria (UT) integrada por CITIC Construction, Ranken Railway Construction, Supercemento, Eleprint y Panedile.
La segunda oferta corresponde a la UT conformada por Roggio y Ghella, dos grupos con experiencia en grandes obras de infraestructura y transporte.
Según documentos oficiales, “se proyecta que la demanda potencial de esta línea sea la más alta de la red local de subterráneos (…) Además, su ejecución implicaría una redistribución de los flujos de pasajeros y una reconfiguración de los servicios de transporte en superficie”.
La apertura de las propuestas técnicas permitirá ahora que el Ministerio de Movilidad e Infraestructura avance con el análisis de la documentación presentada. Una vez determinadas las ofertas que cumplen con los requisitos establecidos, se procederá a la apertura del segundo sobre, correspondiente a la propuesta económica.
El objetivo oficial es resolver la adjudicación con rapidez y llegar a la firma del contrato antes de finalizar el 2026. De cumplirse ese calendario, las obras podrían comenzar durante el verano, en un esquema que también busca que el proyecto tenga avances visibles antes del próximo ciclo electoral.
El camino hasta esta instancia, sin embargo, estuvo marcado por sucesivas modificaciones. La apertura originalmente prevista para el 22 de abril fue trasladada primero al 14 de julio, luego al 10 de septiembre y finalmente al 2 de octubre. La Ciudad había señalado que esta última reprogramación sería la definitiva para intentar preservar el cronograma previsto.
Cambios en el proyecto y alcance de la contratación
Las demoras estuvieron acompañadas por modificaciones relevantes en el diseño que había sido presentado al momento de lanzar la licitación.
Entre los cambios se encuentra la reducción de la longitud prevista para las estaciones, que pasó de 155 a 137 metros, además de ajustes en la localización de talleres y cocheras y la exclusión de distintos componentes.
La contratación comprende la “ingeniería, construcción y equipamiento” de la línea, aunque deja afuera elementos fundamentales que deberán resolverse mediante otros procesos.
No contempla la adquisición de material rodante, los sistemas de señalamiento y comunicaciones, el túnel de enlace operativo entre las líneas F y H bajo Pacheco de Melo ni la cochera prevista debajo del Parque La Vuelta de Obligado.
El proyecto que será ejecutado es el desarrollado por la UTE integrada por UPU y Asociados, IATASA y ATEC.
En paralelo, la Ciudad ya adjudicó la licitación para reorganizar el Centro de Trasbordo de Plaza Constitución, una intervención preparatoria que incluye cambios en la circulación y regulación de colectivos, reorganización de paradas y ampliación de veredas.
Financiamiento, expropiaciones y el rol de SBA
El avance de la línea F también está acompañado por decisiones legislativas. La Legislatura porteña ya autorizó al Ejecutivo a tomar deuda por hasta US$ 1.350 millones para financiar “la ingeniería, la construcción y el equipamiento de la línea F”.

El segundo proyecto enviado por el Gobierno porteño continúa en tratamiento y contempla la expropiación de inmuebles y subsuelos necesarios para ejecutar accesos, túneles e instalaciones vinculadas con la futura línea.
La iniciativa incorpora además modificaciones a la ley 670 que afectan el papel de Subterráneos de Buenos Aires (SBA) en las próximas obras de la red.
Entre otros cambios, se propone que las licitaciones de las líneas F, G, H e I puedan ser delegadas por el Ejecutivo en “el organismo que resulte competente”.
También se modificaría la composición de la comisión encargada del seguimiento de las obras. La propuesta generó cuestionamientos entre trabajadores y personal técnico de SBA, en medio de una discusión sobre el futuro rol de la empresa estatal.
Subte Línea F: un recorrido estratégico para la red porteña
La futura línea tendrá unos 9,8 kilómetros entre Barracas y Palermo y seguirá el corredor formado por General Hornos, Juan de Garay, Entre Ríos/Callao y Las Heras. El trazado fue establecido originalmente por la ley 670, sancionada en 2001 y posteriormente ratificada.
El proyecto contempla 12 estaciones: Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Junín, Pueyrredón, Parque Las Heras, Ecoparque y Pacífico. Ocho tendrán combinación con otras líneas del Subte o con los ferrocarriles Roca y San Martín. Todas estarán equipadas con andén central y puertas de andén.
La planificación también deja abierta una eventual prolongación hacia el sur, hasta una futura estación California. Debido a las características del terreno próximo al Riachuelo, esa ampliación podría resolverse mediante un viaducto.
La expectativa oficial es que la nueva línea modifique de manera significativa los patrones de movilidad de la Ciudad. Según documentos oficiales, “se proyecta que la demanda potencial de esta línea sea la más alta de la red local de subterráneos (…) Además, su ejecución implicaría una redistribución de los flujos de pasajeros y una reconfiguración de los servicios de transporte en superficie”.







