La empresa canadiense presentó el Estudio de Impacto Ambiental para cerrar Pascua, pero seguirá adelante al otro lado de la frontera, en Lama. Así, también podría sumarle años de vida a su mina de oro Veladero, en San Juan.

El martes la minera Barrick Gold anunció que inicia uno de los últimos tramos para cerrar el proyecto binacional Pascua-Lama como estaba planteado. La empresa envió a las autoridades de Chile la Evaluación de Impacto Ambiental del cierre definitivo de Pascua, el sector que tenía en el país vecino.

Una vez que este proyecto reciba el ok del gobierno y las comunidades, empezará el trabajo para dejar la zona tal como la encontró antes de 2010, cuando inició la construcción de la mina.

La compañía canadiense no llegó a extraer ni una onza de oro y plata del proyecto, pero invertirá ahora 136 millones de dólares en el cierre y seguirá desembolsando en exploración en el lado argentino.

Es que, si bien cierra el objetivo de construir un proyecto en los dos países, ahora la minera analiza tres caminos posibles.

El primero sería adicionar los recursos que hay del lado argentino a la mina Veladero, que está a pocos kilómetros del yacimiento Lama.

Esto ampliaría la producción de la que hoy es una mina madura, que según estimaciones podía quedarse sin mineral cerca de 2029.

Otra de las alternativas es que Lama vuele solo y sea autosustentable. Para esto Barrick debería encontrar mineral suficiente de modo que sea factible la explotación.

Esa zona de la Cordillera de los Andes debería dar una sorpresa, ya que debería justificar la construcción de nueva infraestructura. La última opción es, cuando alguna de las anteriores funcione, reactivar la idea binacional y sumar Pascua a la explotación. Para esto, Barrick no renunció a los derechos mineros del área.

Los dos proyectos de Barrick en Iglesia, San Juan, están a unos pocos kilómetros de distancia, por lo que se podría tratar el material de Lama en la actual mina Veladero.

Qué fue lo que frenó a Barrick en Chile

Pascua Lama fue anunciada como la primera mina binacional entre Argentina y Chile, se iba a convertir en la explotación de oro y plata más grande del país.

Si bien empezó su construcción, solo alcanzó a destapar el 31% de su yacimiento y no pudo extraer oro. Esto se debió a que en 2013 la empresa canadiense incumplió la normativa chilena y la justicia ambiental frenó los avances.

El incidente ocurrió ese mismo año, cuando un alud extraordinario de roca y barro avanzó sobre un área con vegas (ecosistemas de plantas que pueden soportar la altura de la cordillera). Esto, entendió la autoridad chilena, sucedió porque el plan de manejo de aguas de la empresa no respondía al nivel requerido, lo cual le valió a la minera la suspensión de las obras de construcción y movilización de material.

La causa avanzó y finalmente en 2020 la Corte Suprema de Chile ratificó el cierre de mina y la empresa no apeló esta decisión. En cambio, empezó a trabajar en el plan de remediación.

En su comunicado de este martes, el CEO de la compañía, Mark Bristow, aseguró que “desde 2019, Barrick ha emprendido una transformación global. En Chile, aprendimos del pasado, y un nuevo equipo viene trabajando en el cierre de Pascua durante los últimos tres años”.

Mientras tanto, para Lama en Argentina, también estamos priorizando una reevaluación integral basada en nuevos esfuerzos de exploración en todo el distrito y la utilización de la infraestructura ya construida»

Mark Bristow, CEO de Barrick

El fruto de este trabajo, que es la Evaluación de Impacto Ambiental, es el que ahora las comunidades y las autoridades mineras chilenas analizarán.

Si es aprobado, empezará el plan para las tareas que, según el empresario, lograrán “restablecer el área a condiciones naturales”.

Para el diseño del nuevo plan, también trabajaron las comunidades cercanas al proyecto, por lo que habría un acuerdo con estos actores sociales clave.

El trabajo se enfocará en reestablecer los flujos hidrológicos a “la condición natural que tendrían si Pascua no estuviera”.

Trabajarán en etapas para eliminar toda la infraestructura que se instaló en la zona y tienen un plan de inversión de 136 millones de dólares durante casi 10 años, que incluyen remediación y monitoreo con participación ciudadana.

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