Un informe indica que mientras el salario promedio nacional cayó más de diez puntos desde 2016, en el sector se mantuvo al alza: ¿cuánto aumentó?
La minería argentina atraviesa una etapa de consolidación en medio de un escenario económico desafiante. Mientras el salario real promedio del país acumuló una caída del 10,4% entre 2016 y 2025, el sector logró desmarcarse con una dinámica propia, tanto en términos de evolución como de niveles de ingreso.
De acuerdo con el informe Economic GPS N°131 de PwC, “los trabajadores de la minería metalífera registraron un alza real del 4,4% y los de no metalíferas del 37%”. Esta performance contrasta con la tendencia general y refleja una estructura productiva que sostiene la capacidad de generación de valor.
Los puestos críticos más demandados del sector incluyen ingeniería, gestión de proyectos, salud y medio ambiente, producción, y tecnologías de la información.
Más allá de la mejora relativa, el diferencial más significativo se observa en los niveles salariales. El documento es contundente: “En términos de niveles, el salario de la minería metalífera triplica el promedio de la economía, y el de no metalíferas lo supera en un 80%”.
Este posicionamiento ubica a la actividad entre las más competitivas del país en términos de remuneraciones, con impacto directo en la atracción de talento y el desarrollo regional.
Qué perfiles se demandan más y cuáles son escasos
Los puestos críticos más demandados del sector incluyen ingeniería, gestión de proyectos, salud y medio ambiente, producción, y tecnologías de la información.
En contraste, las áreas con mayor disponibilidad de talento son administración, finanzas y contabilidad, investigación y desarrollo, y planificación estratégica.
En Argentina, con más de 50 proyectos de extracción de litio en distintas etapas de desarrollo, se proyecta una fuerte demanda de profesionales en provincias como Salta, Jujuy y Catamarca.
Entre los perfiles más buscados están ingenieros industriales, electromecánicos y químicos; geólogos; licenciados en medio ambiente; gerentes de proyecto; especialistas en higiene y seguridad; controladores de sonda y técnicos de diversas disciplinas.
La cadena de valor de la minería, amplia y diversa, extiende su impacto laboral a las empresas contratistas.
Estas abarcan una variedad de rubros, desde mantenimiento hasta logística, y cada vez más ajustan sus esquemas salariales para equipararse con las empresas mineras, buscando retener a sus equipos y garantizar equidad.
Además, los proveedores de equipos y servicios han visto un aumento en sus negocios, con una demanda que va desde maquinaria pesada hasta servicios especializados en logística, mantenimiento y recursos humanos.
La innovación tecnológica también impulsa la demanda laboral, con un creciente interés en soluciones como automatización, monitoreo remoto y análisis de datos. Por otro lado, las iniciativas orientadas a la sostenibilidad ganan protagonismo.
Dos dinámicas productivas en la minería
El desempeño de la minería no es homogéneo. El informe distingue dos trayectorias bien diferenciadas. Por un lado, la minería metalífera enfrenta una caída estructural desde 2017, asociada principalmente a la interrupción de la producción de cobre tras el cierre de Bajo de la Alumbrera.

Sin embargo, este retroceso fue parcialmente compensado por el crecimiento en la extracción de oro y plata, que aumentó un 36% en el período analizado. Esta expansión permitió sostener el perfil exportador, aunque sin reemplazar completamente el potencial perdido en cobre.
En paralelo, los minerales no metalíferos muestran un comportamiento expansivo. Entre 2020 y 2025, el subsector creció un 94%, impulsado por la demanda de arenas para fracking vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta, así como por el auge del litio.
Este dinamismo también se reflejó en el empleo. La dotación de trabajadores en este segmento creció un 45%, consolidando su rol como generador de puestos de trabajo en regiones clave.
Exportaciones en alza y concentración productiva
La actividad minera también gana peso en la estructura macroeconómica. En 2025, las exportaciones del sector alcanzaron los u$s6.074 millones, lo que representa el 7% del total nacional. En la última década, los envíos al exterior crecieron un 71%, superando ampliamente el promedio de la economía.
No obstante, la matriz exportadora mantiene una fuerte concentración. Oro, litio y plata explican el 95% de las ventas externas, lo que evidencia tanto la especialización del sector como el desafío de diversificar la producción.
El punto de inflexión aparece en el horizonte de inversiones. Según PwC, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya canaliza compromisos por más de u$s48.800 millones en minería, configurando un escenario de expansión a gran escala.
El cobre lidera este proceso con u$s36.600 millones en proyectos distribuidos en Catamarca, Mendoza, Salta y San Juan. Se trata de un dato relevante, considerando que el país posee el 2% de las reservas globales pero aún no cuenta con producción activa, lo que abre un desafío estructural para el desarrollo futuro.
El litio, en tanto, acumula inversiones por u$s10.200 millones y refuerza su posición como uno de los pilares actuales de la actividad. Argentina se ubica como el quinto productor mundial y concentra cerca del 12% de las reservas, con margen para ampliar su participación.
Por su parte, el oro y la plata suman u$s1.900 millones en proyectos orientados a sostener el perfil exportador existente.







