El suministro, que requirió 2.500 viajes en camión, está destinado al primer tramo. La concreción del demorado proyecto es crucial para abastecer con gas de Vaca Muerta a las provincias del Norte y a futuro, también a Brasil.

El fabricante de tubos de acero Tenaris, del Grupo Techint, finalizó la producción y entrega de más de 10.000 caños con costura destinados a la reversion del Gasoducto Norte, una obra clave que permitirá transportar gas desde Vaca Muerta a las provincias del norte del país.

Los caños, que tienen un espesor de 36 milímetros y una longitud de 12 metros, fueron fabricados en la planta Tenaris SIAT, ubicada en Valentín Alsina, en el Sur del Gran Buenos Aires, y forman parte del plan de tareas licitadas por ENARSA para la reversión del conducto en un recorrido de 127 kilómetros de extensión.

Este suministro en particular, que requirió aproximadamente 2.500 viajes en camión hasta el centro de acopio en Córdoba, está destinado al Gasoducto de Integración Federal Tío Pujio-La Carlota, cuyo montaje está a cargo de Techint Ingeniería y Construcción en asociación con Sacde, perteneciente al grupo Pampa Energía.

La planta de Tenaris en Valentín Alsina registró niveles récord de producción durante seis meses, período en el que se fabricaron 60 kilómetros de tubería por mes, cifra nunca antes alcanzada en el país.

Ambas empresas tienen la responsabilidad de construir un tramo de 100 kilómetros de ductos que conectarán los gasoductos del Centro y del Norte en la provincia de Córdoba.

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Sin la reversión del Gasoducto Norte, el suministro de gas en el norte argentino aún no está totalmente asegurado para el próximo invierno.

Tenaris, proveedor global de tuberías y servicios relacionados para la industria energética y aplicaciones industriales, fue responsable de fabricar los tubos para el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), que se extiende a lo largo de 573 kilómetros desde Vaca Muerta hasta Salliqueló, en el centro oeste de la provincia de Buenos Aires.

Para la concreción de este proyecto, la planta de Valentín Alsina registró niveles récord de producción durante seis meses. En ese período, se llegaron a fabricar 2,5 kilómetros de tubería por día y un total de 60 kilómetros por mes, cifras que nunca antes se habían alcanzado en el país.

La reversión del Gasoducto Norte, necesidad urgente y estratégica

La Reversión del Gasoducto Norte es una obra complementaria al GPNK para llevar el gas de Vaca Muerta a las industrias de Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy, para la generación de energía eléctrica, la conexión de más hogares al servicio por red y para el desarrollo a escala de nuevas actividades industriales.

Además, permitirá comenzar a exportar gas a los estados del sur de Brasil contribuyendo así a revertir el déficit de la balanza comercial energética que, en 2023 y merced del impacto del GPNK quedó casi en equilibrio por primera vez en más de años.

Pero para que los recursos de la cuenca meuquina lleguen a la infraestructura ociosa de Bolivia y a través de allí al vecino gigante del Mercosur, es fundamental la reversión del Gasoducto Norte y su avance se espera con expectativas desde ambas naciones.

La idea es que el ducto boliviano que trae gas a Argentina desde 1971, al igual que el Gasoducto Norte argentino, modifique su dirección para que el gas de Vaca Muerta llegue hasta Santa Cruz de la Sierra, y allí se conecte con los caños que desde principios de este siglo llevan gas desde Bolivia a Brasil por Puerto Suárez, la frontera sur con ese país.

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La Reversión del Gasoducto también habilitará en el mediano plazo el envío de gas de Vaca Muerta al Sur de Brasil, a través de infraestructura de transporte ociosa de Bolivia.

Bolivia debe definir ahora si alquila sus ductos para exportaciones de Vaca Muerta o, en cambio, compra el gas argentino para luego revenderlo a Brasil.

El declive del gas boliviano

La proyecto para el Gasoducto Norte es de vital importancia ya que ante el declive de la producción de gas en Bolivia y el fin de las importaciones del fluido desde ese país, las provincias del norte argentino podrían quedarse sin suministro en el próximo invierno.

De hecho, se trata de una obra que debería haber comenzado a fines de 2023 para cumplir con el objetivo previsto inicialmente: llegar a tiempo con su habilitación para el próximo invierno, algo que en diciembre ya estaba descartado, luego de las dificultades en un tramo de la licitación, que en enero se declaró desierto y debió repetirse, reformulado.

El presupuesto oficial de la obra es de 710 millones de dólares, de los cuales 540 millones serán financiados por un crédito del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF) y el resto con fondos de Cammesa, la empresa que administra el mercado eléctrico mayorista, según había planificado el gobierno anterior.

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