El incremento del crudo reconfiguró el esquema impositivo, que venía de un alivio para los golpeados campos maduros patagónicos en caso de una cotización baja. Ahora, en cambio, Energía incrementó la alícuota para moderar el traslado de la suba global a los surtidores argentinos.

El Gobierno nacional resolvió elevar los derechos de exportación que gravan al petróleo proveniente de yacimientos convencionales. La decisión implica que la alícuota pase del 3,36% al 8% sobre el valor de exportación del crudo, una medida que alcanza principalmente a la producción de provincias como Chubut, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén.

El cambio se produce en un contexto marcado por la fuerte suba del precio internacional del petróleo. El barril de Brent —referencia global para el mercado energético— volvió a ubicarse por encima de los 100 dólares durante la última jornada, una cotización que no se registraba desde hacía meses.

Desde el sector privado señalan que el aumento del precio internacional implicó una mejora significativa en los ingresos de las compañías exportadoras, que hasta ahora continuaban pagando una carga impositiva inferior al 4%.

Según explicaron fuentes del sector energético, el ajuste tiene como finalidad amortiguar el impacto que la escalada del precio internacional podría generaren el mercado local de combustibles.

Al elevar la carga impositiva sobre las exportaciones, el Gobierno busca incentivar a las compañías productoras a destinar una mayor proporción del crudo al mercado interno, particularmente a las refinerías locales.

La lógica del mecanismo apunta a que, frente a un mayor costo de exportación, resulte más atractivo comercializar el petróleo dentro del país a precios relativamente más bajos, lo que contribuiría a moderar eventuales aumentos en los surtidores.

De la quita de retenciones al nuevo aumento

La medida marca un giro respecto de la política aplicada a comienzos de este año. A fines de enero, el Poder Ejecutivo había dispuesto una reducción de las retenciones para el petróleo convencional mediante la implementación de un esquema de alícuotas variables.

Ese mecanismo buscaba mejorar la rentabilidad de los campos maduros, especialmente aquellos ubicados en la cuenca del Golfo San Jorge —que abarca territorios de Chubut y Santa Cruz—, además de áreas productivas en Mendoza y Neuquén. Estos yacimientos presentan costos operativos más elevados y niveles de productividad menores que los proyectos no convencionales.

Bajo ese esquema, hacia finales de febrero se estableció una retención del 3,36%, calculada sobre un precio promedio del barril de 71,30 dólares. En comparación con el régimen anterior, la medida representaba un alivio fiscal para las empresas que operan en esos campos tradicionales.

El nuevo sistema había sido oficializado mediante el decreto 59/2026 y surgió luego de negociaciones entre el Ministerio de Economía, la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH) y los gobiernos provinciales de las principales regiones petroleras.

El objetivo central era generar condiciones más favorables para sostener la inversión en yacimientos maduros, cuya rentabilidad se había deteriorado tras la caída previa del precio internacional del crudo.

Cómo funciona la fórmula que define las retenciones

El actual esquema impositivo se rige por un mecanismo automático previsto en el decreto 488/2020. Esa normativa establece que la Secretaría de Energía debe evaluar semanalmente la evolución del precio promedio del petróleo y compararlo con la referencia vigente.

Si la diferencia supera el 15%, el organismo tiene la facultad de actualizar la cotización de referencia que determina la alícuota correspondiente. El nuevo valor comienza a regir a partir del primer día hábil posterior a la revisión.

YPF, Golfo San Jorge, petróleo
La quita de las retenciones al petróleo convencional buscaba mejorar la rentabilidad de los campos maduros, especialmente aquellos ubicados en la cuenca del Golfo San Jorge.

La fórmula contempla distintos escenarios. Cuando el precio del Brent se ubica por debajo de los 65 dólares por barril, las exportaciones quedan exentas de retenciones. En cambio, si la cotización supera los 80 dólares, la alícuota se fija automáticamente en el 8%.

Para valores intermedios se aplica una fórmula polinómica que ajusta el porcentaje de manera progresiva. Ese cálculo fue el que arrojó la tasa de 3,36% que se utilizó durante las últimas semanas.

El sistema busca evitar saltos abruptos en la carga tributaria ante variaciones menores en el precio internacional, permitiendo una transición gradual que preserve la rentabilidad de las operaciones.

El impacto de la guerra en Medio Oriente en el mercado petrolero

El escenario cambió de forma significativa en las últimas semanas a raíz de la escalada del conflicto en Medio Oriente. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán generaron una fuerte reacción en los mercados energéticos internacionales.

Como consecuencia, el precio del petróleo registró un incremento cercano al 40% y llegó a superar los 100 dólares por barril, con picos que se acercaron a los 120 dólares en algunos momentos de la jornada.

Ese salto en la cotización global aceleró la activación de la cláusula de ajuste prevista en la normativa vigente. De esta manera, las retenciones volvieron al nivel máximo contemplado en el esquema.

Desde el sector privado señalan que el aumento del precio internacional implicó una mejora significativa en los ingresos de las compañías exportadoras, que hasta ahora continuaban pagando una carga impositiva inferior al 4%.

En paralelo, el Gobierno destaca que el incremento de la alícuota no responde a una decisión discrecional sino a la aplicación automática del mecanismo vigente. No obstante, en el ámbito oficial reconocen que el cambio también puede contribuir a contener el traslado de la suba internacional del petróleo a los precios internos de los combustibles.

Además del petróleo crudo convencional, la actualización impositiva alcanza a diversos derivados incluidos en los decretos regulatorios, entre ellos solventes, naftas vírgenes y combustibles pesados vinculados a la cadena de refinación.

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