El cese del fuego por dos semanas entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz generó una rápida reacción en los mercados internacionales. La distensión impactó de lleno en los precios de referencia globales, pero no implicaría un traslado a precios al consumidor en la Argentina.

La confirmación de una tregua entre Estados Unidos e Irán provocó una reacción casi instantánea en los mercados internacionales de petróleo. Apenas minutos después de que se hiciera público el entendimiento, los principales indicadores del precio del crudo registraron una fuerte corrección a la baja, en un contexto marcado por la sensibilidad extrema ante cualquier novedad geopolítica.

El acuerdo, que contempla la suspensión de los ataques por un período de dos semanas, se alcanzó con la intervención del gobierno de Pakistán. A menos de una hora y media de que venciera el ultimátum impuesto por Donald Trump al régimen iraní, ambas partes accedieron a avanzar en una desescalada temporal del conflicto y en la continuidad de las negociaciones con vistas a un cese definitivo de las hostilidades.

El barril de Brent, referencia clave para la formación de precios en Argentina, experimentó una baja cercana al 14%, ubicándose en torno a los 95 dólares.

El anuncio fue comunicado en primera instancia por el propio Trump y luego ratificado por el canciller iraní, Abbas Araghchi. Entre los puntos centrales del entendimiento se incluyó la reapertura del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, un enclave estratégico por el que circula una porción significativa del petróleo global.

Fuerte caída del Brent y el WTI tras el acuerdo

La respuesta del mercado a esa garantía para la circulación del crudo no se hizo esperar. El barril de Brent, referencia clave para la formación de precios en Argentina, experimentó una baja cercana al 14%, ubicándose en torno a los 95 dólares, lo que confirma el brusco giro del mercado tras haber tocado los u$s110 en la rueda previa.

En paralelo, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) registró un descenso aún más pronunciado, del orden del 16%, hasta valores similares.

Se trató de una de las caídas más abruptas de los últimos días, en un escenario que venía mostrando una tendencia alcista sostenida desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. La expectativa de una interrupción en el suministro, particularmente por el posible bloqueo del estrecho de Ormuz, había impulsado los precios al alza.

Sin embargo, el aval de Trump a la propuesta pakistaní de evitar una ofensiva mayor, condicionado a la liberación del paso marítimo, revirtió rápidamente ese escenario. Incluso antes del anuncio formal, los precios ya habían comenzado a mostrar signos de retroceso, luego de que el mandatario estadounidense señalara que se encontraba en «negociaciones intensas» y que evaluaba alternativas diplomáticas.

En ese marco, tanto el Brent como el WTI evidenciaron oscilaciones marcadas durante la jornada, reflejando la incertidumbre de los operadores frente a un conflicto de alto impacto global.

El gas europeo también refleja la distensión

El efecto del acuerdo no se limitó al petróleo. El mercado del gas natural en Europa también reaccionó con fuerza ante la disminución del riesgo geopolítico. En particular, el precio del gas para entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos —principal referencia en el continente— cayó más de un 19% en la apertura del miércoles.

Estrecho de Ormuz, Mapa, Irán
Estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio global.

De esta manera, el valor se ubicó en torno a los 42,8 euros por megavatio hora (MWh), consolidando una baja significativa tras varias jornadas de tensión. La evolución de este indicador resulta clave para la matriz energética europea, especialmente en un contexto donde el abastecimiento y los costos siguen siendo variables críticas.

Estrategia local: precios congelados frente a la volatilidad

Mientras los mercados internacionales mostraban una alta volatilidad, en Argentina las principales compañías del sector adoptaron una estrategia de estabilidad en los surtidores. A comienzos de abril, en medio de la escalada del conflicto, YPF decidió mantener sin cambios los precios de los combustibles por un período de 45 días, medida que luego fue replicada por otras petroleras.

Horas antes de que se conociera el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el presidente de la compañía estatal, Horacio Marín, se refirió a esta política durante una exposición en el Palacio Libertad. «La semana pasada tomamos una decisión que después fue acompañada por el resto de la industria; no hay ningún tipo de regulación», sostuvo.

El ejecutivo también defendió el criterio adoptado por la empresa en un contexto de alta incertidumbre: «No especulamos con el bolsillo de la gente y cobramos lo que debemos cobrar«, había afirmado previamente en una entrevista televisiva.

Durante su presentación, Marín profundizó en el enfoque aplicado: «Hicimos ‘un seguro’ para la gente, que luego lo vamos a cobrar cuando los precios internacionales bajen. Y esto es posible con libre mercado… No hay otra forma de desarrollarlo».

La definición deja entrever que, aun cuando los precios internacionales de los hidrocarburos tiendan a la baja, el traslado al mercado interno podría no ser inmediato. En un esquema que busca amortiguar los impactos bruscos, las variaciones externas se administran con cierto rezago, priorizando la previsibilidad en el corto plazo.

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