El Enargas fijó un nuevo esquema tarifario para el adhesivo habilitante y la cédula MERCOSUR, sin introducir modificaciones en la tecnología, los equipos instalados ni los requisitos exigidos a talleres y centros de revisión.
La actualización del valor de la oblea habilitante para vehículos impulsados a Gas Natural Comprimido (GNC) comenzará a regir a partir del 1° de enero de 2026 y se inscribe en una revisión administrativa vinculada al Presupuesto del próximo año.
La medida alcanza tanto al adhesivo que acredita la habilitación del sistema como a la cédula MERCOSUR asociada, sin modificar las condiciones técnicas bajo las cuales operan los equipos instalados en los vehículos que utilizan este combustible.
Según lo dispuesto por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), el precio de la oblea pasará a ser de 4.500 pesos, mientras que la cédula MERCOSUR tendrá un valor de 1.300 pesos. Ambos importes duplican los vigentes desde diciembre de 2024, cuando se había fijado un esquema tarifario inferior, en un contexto macroeconómico distinto y con costos operativos más bajos para el organismo regulador.
De acuerdo con el texto oficial, el objetivo es cubrir los costos asociados a las tareas de control, fiscalización y administración del sistema, manteniendo el equilibrio operativo del Enargas sin trasladar exigencias adicionales a los usuarios.
La resolución que instrumenta esta actualización se apoya en las facultades otorgadas por la Ley 24.076. En ese marco, el organismo recordó que su intervención se limita a asegurar el funcionamiento seguro y eficiente del sistema, sin extenderse a aspectos comerciales ni a la incorporación de nuevas exigencias para los usuarios o prestadores del servicio.
Qué certifica la oblea del GNC
Desde el punto de vista operativo, la oblea conservará sus características técnicas y su función principal como constancia de que el equipo de GNC instalado cumple con los requisitos de seguridad y verificación periódica. La única modificación visible será el cambio de color del adhesivo, que pasará a ser violeta, una decisión orientada a facilitar su identificación sin alterar los procedimientos vigentes de control.
El Enargas destacó que el adhesivo continúa siendo un elemento central dentro del esquema de fiscalización del GNC, en tanto acredita la legitimidad jurídica y la aptitud técnica del sistema. En la propia resolución se aclara que “no se introducen cambios en los estándares técnicos ni en los requisitos aplicables a los equipos, talleres o centros de revisión periódica”, reafirmando la continuidad normativa del régimen actual.
En relación con el impacto económico de la medida, el ente señaló que los valores establecidos no persiguen un fin recaudatorio. De acuerdo con el texto oficial, el objetivo es cubrir los costos asociados a las tareas de control, fiscalización y administración del sistema, manteniendo el equilibrio operativo del ente regulador sin trasladar exigencias adicionales a los usuarios.

La norma también precisa que la potestad regulatoria del Enargas se ejerce exclusivamente para garantizar “los presupuestos mínimos de seguridad, calidad y eficiencia del servicio, así como la protección de los derechos de los usuarios”, delimitando el alcance de su intervención en un contexto de estabilidad técnica del sistema de GNC.
Otro aspecto relevante de la decisión fue la comunicación anticipada a los distintos actores del sector, en particular a los Productores de Equipos Completos y a los operadores vinculados a la cadena del GNC. Esta previsión apunta a evitar desajustes administrativos o financieros, permitiendo que los sujetos alcanzados incorporen la actualización sin afectar su planificación operativa.
Advertencia del INTI
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) emitió un informe técnico que descarta de manera definitiva la posibilidad de reinstalar válvulas que hayan sido removidas de cilindros de GNC. El documento pone fin a una discusión de larga data dentro del sector y refuerza los criterios de seguridad aplicables a un sistema que involucra a millones de vehículos en todo el país.
El análisis se centra en el comportamiento de las roscas cónicas Dryseal, reguladas por la norma internacional ANSI B1.20.3, que logran la hermeticidad mediante una deformación controlada entre superficies metálicas. Según el INTI, esa condición de sellado se alcanza únicamente en el primer montaje y no puede reproducirse en una reinstalación posterior.
El informe explica que, durante el ajuste inicial, la válvula —generalmente de latón— sufre una deformación plástica al interactuar con el acero del cilindro. Ese proceso es irreversible y genera un endurecimiento del material que impide recuperar las condiciones originales de sellado, comprometiendo la hermeticidad y la seguridad si la pieza vuelve a utilizarse.
En consecuencia, el INTI concluye que toda válvula retirada debe ser reemplazada por una nueva, sin excepciones. La definición eleva los estándares técnicos del sistema, obliga a revisar prácticas habituales en algunos talleres y aporta mayor previsibilidad a estaciones de servicio, centros de revisión y organismos de certificación, fortaleciendo la seguridad del GNC como combustible vehicular.




