El Gas Natural Licuado (GNL) es la gran apuesta de monetización de los abundantes recursos de Vaca Muerta, una oportunidad única no solo para la industria petrolera sino para la macroeconomía local ávida de divisas. Cómo las compañías más importantes planean explotar la formación neuquina en los próximos años.
Con el desarrollo de infraestructura volcada a la exportación, los recursos no convencionales como el GNL generan expectativas de crecimiento exponencial en los próximos años. Serán fuente de divisas, empleo de calidad y de reducción de la pobreza, y convertirán al país en un exportador regional y global por al menos US$ 15.000 millones en gas hacia el final de la década y otros tantos en petróleo, de acuerdo a las cifras de consenso del sector.
El cierre de 2024 corroboró las expectativas con una balanza comercial energética que registró un superávit de US$ 5.600 millones y proyecta una señal positiva de al menos US$ 8.000 millones para este 2025.
El desarrollo masivo de una formación sólo comparable a lo que se registra en el no convencional de Estados Unidos -que se convirtió en una década en el mayor productor y exportador de gas y petróleo- requiere una escala en las inversiones de al menos US$ 20.000 millones al año, para poder perforar unos 1.000 pozos cada 12 meses, y llegar al menos a 1,5 millón de barriles de crudo en los próximos cinco años y los 250 Mmm3/d de gas.
Una serie de informes privados vienen ratificando las oportunidades y desafíos que tiene el país en esta carrera del GNL, con una demanda que para 2030 se verá impulsada por el creciente consumo de Europa, que busca compensar la pérdida de suministro de gas por el gasoducto ruso y también por su decisión de reemplazar combustibles con alto impacto en emisiones hasta tanto logre completar su transición hacia energías renovables.
Pero también juega un rol clave en la demanda el crecimiento previsto de las economías asiáticas, que buscan sustituir parte de la generación de electricidad con carbón, utilizar más gas en la producción industrial y así permitir mejor calidad de vida a cientos de millones de habitantes que vienen saliendo de la pobreza e incorporándose a la nueva economía.
El shale oil es el recurso inmediato de monetización de Vaca Muerta, pero no constituye la piedra del desarrollo de largo plazo, un lugar que ocupa de manera exclusiva el GNL.
La oferta también crecerá en los próximos años a partir de los nuevos proyectos de expansión que tienen bandera verde en los Estados Unidos, más aún con la llegada de la administración de Donald Trump, y del segundo mayor exportador de GNL del mundo, que es Qatar, que busca aprovechar la capacidad de sus yacimientos gasíferos.
Un año clave para avanzar en los proyectos nacionales
Las petroleras locales también observan la gran ventana de oportunidades y, si bien entienden que el shale oil es el recurso inmediato de monetización de Vaca Muerta, no constituye la piedra del desarrollo de largo plazo, un lugar que ocupa de manera exclusiva el GNL, y hacía allí orientan sus proyectos de distinta envergadura.
Sin dudas, el mayor de ellos es Argentina LNG, el proyecto que YPF lleva adelante en sociedad con la angloholandesa Shell, tras la salida de la malaya Petronas en diciembre. Para el nuevo consorcio, este 2025 será el año clave para concretar las ventas que permitan financiar los proyectos de producción de gas licuado que se pondrán en marcha a partir de 2027.

Durante su reciente gira por Asia, el presidente de YPF, Horacio Marín, visitó Japón, Corea, China e India, este último un mercado que podría representar unas 100 millones de toneladas al año (MTPA) con contratos de largo plazo, que son los que permitirán salir a buscar el financiamiento externo.
El acuerdo con Shell contempla, en la etapa inicial, una capacidad de licuefacción de 10 MTPA, para la que se anticipa la instalación en Río Negro de dos barcos que serán suministrados con gas natural extraído de la Cuenca Neuquina, y sigue en análisis de factibilidad la idea de construir una megaplanta de licuefacción en esa provincia con tres gasoductos dedicados y una terminal portuaria.
Pero YPF también se sumó recientemente al consorcio Southern Energy, un joint venture inicialmente creado por la empresa argentina Pan American Energy (PAE) y la noruega Golar LNG, y del que participan Pampa Energía y Harbour Energy.
El proyecto, que presentó la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI), prevé la instalación del primer buque de licuefacción de gas natural en la provincia de Río Negro.
Ese hito inaugural se espera con la llegada a Punta Colorada del buque Hilli Episeyo para convertirse en la primera unidad licuefactora hacia 2027, la cual utilizará el saldo de gas que el sistema presenta en los meses de verano.
La intención de YPF como nuevo socio es que se pueda sumar una segunda unidad flotante y tener producción en firme los 12 meses del año de manera de poder optimizar la inversión y acelerar el desarrollo de las áreas gasíferas.
En la misma línea, se mantiene la idea de contar con los dos barcos licuefactores del Argentina LNG para el período 2027-2029, por lo que de concretarse serían cuatro las unidades licuefactoras que darían comienzo a la exportación de gas natural, que en consumo demandarían los 120 MMm3/d ya con gasoductos dedicados mediante.
Bahía Blanca, con proyectos de expansión
En otra geografía, Tecpetrol, como brazo petrolero del Grupo Techint, también avanza con su propio proyecto de planta de gas natural licuado (GNL), en este caso en la zona portuaria de Bahía Blanca, apalancado por el potencial que tiene la compañía en su bloque estrella de Fortín de Piedra, el mayor productor de gas que alcanzó un pico de 24 Mmm37d y tiene capacidad para llegar al menos hasta los 40 MMm3/d, según aseguran.
El plan se encuentra en la etapa de ingeniería de proyecto para la construcción de una planta modular, que podría producir en una primera instancia cuatro millones de toneladas por año, con facilidad para dar saltos de escala, llevando el volumen procesado hasta los 20/30 MTPA, si en el camino se suman otros actores a su plan inicial.

Nuevamente el 2025 se presenta como un año clave, ya que para los próximos meses se espera que Techint pueda avanzar hacia la decisión final de inversión, y para entonces tener toda la ingeniería lista y la estrategia más adecuada de crecimiento con la integración de eventuales socios o por exclusiva cuenta propia.
Una industria que activa planes a corto plazo
Además de los proyectos de YPF, PAE y Tecpetrol para exportar GNL, otra de las compañías que tiene en carpeta su propia iniciativa es Transportadora Gas del Sur (TGS), que diseña una planta de licuefacción del gas de Vaca Muerta en Bahía Blanca, aprovechando parte de la infraestructura de la planta separadora de General Cerri.
TGS fue de las primeras en el país en hablar del tema hace algunos años en una sociedad con la estadounidense Excelerare, que finalmente no prosperó, pero el proyecto mantiene la idea de contar con una planta de entre 4 y 6 millones de toneladas de GNL por año, dependiendo del módulo que finalmente se decida, con cuatro trenes de esa capacidad.
La compañía tiene decidido que el proyecto se instalará en Bahía Blanca, en la zona de Puerto Galván, donde tienen la planta de procesamiento de gas y cuya vinculación con la planta de licuefacción será a través de un gasoducto de 16 kilómetros de longitud.
Este sistema, que puede ser escalable casi de forma ilimitada, entrega una mayor flexibilidad para atender eventuales variaciones, ya sea en la demanda o en el suministro de gas.
El otro gran jugador con chances de lanzarse al negocio del GNL es la operadora francesa TotalEnergies, que opera Aguada Pichana Este, uno de los cinco bloques más productivos en shale gas del 2024: con sus plataformas de la Cuenca Austral en los últimos años se convirtió en el primer productor privado de gas de la Argentina.
Además, la reciente entrada en operación del proyecto Fénix, la nueva plataforma frente a las costas de Tierra del Fuego que demandó al consorcio una inversión de US$ 700 millones, le permite no sólo disputarle a YPF el primer lugar de mayor productor de gas del país, sino contar con una gran productividad y competitividad para un eventual proyecto de GNL.
Competidoras o socias, las petroleras ante el sueño del GNL
La magnitud del desafío que representa el desarrollo del GNL en la Argentina está generando un fenómeno colaborativo entre las compañías petroleras locales para dar forma a proyectos de alta demanda de capacidad financiera, pero también productiva por los miles de millones de metros cúbicos de gas que serán necesarios inyectar.
Tal es así que si bien no se advierte un proyecto único como llegó a proponer YPF con su Argentina LNG, las empresas fueron avanzando en la conformación de consorcios en los cuales los jugadores se entrelazan en los distintos desarrollos, con diversos aportes.
Ese trabajo que deja momentáneamente de lado el perfil competitivo de las compañías permite la conformación de proyectos más sólidos ante la falta notoria de grandes jugadores locales y con mayor respaldo financiero -a excepción de Shell que acaba de involucrarse- para dar la aceleración que el GNL requiere ante la ventana de oportunidad global.
La concreción de las distintas etapas entre una u otra iniciativa se entrelazan y conforman una línea de tiempo que representa a la industria en su desafío de convertir al país en un gran exportador del gas de Vaca Muerta.