En un contexto de presión internacional sobre los precios, Energía redefinió las especificaciones técnicas y elevó el tope de oxígeno en las mezclas con bioetanol. La medida acompaña la mayor proporción del componente renovable y busca dar flexibilidad al sistema sin intervenir en la dinámica de precios.

El Ministerio de Economía, mediante la Secretaría de Energía, oficializó la Resolución 79/2026, una normativa que introduce modificaciones en los estándares técnicos de los combustibles líquidos, con especial foco en las naftas.

La disposición, firmada la semana pasada por María Carmen Tettamanti, titular del área, reemplaza el Anexo II de la Resolución 1283/06 y redefine parámetros clave de calidad en función de la evolución del régimen de biocombustibles.

El cambio apunta a evitar inconsistencias entre los niveles de corte obligatorio y las especificaciones de calidad, en un contexto donde la participación de biocombustibles viene ganando relevancia en la matriz energética.

El eje central de la medida es la actualización del límite máximo de oxígeno permitido en las naftas, que pasa a ubicarse en 5,6% en peso. Este ajuste responde al incremento del contenido de bioetanol en las mezclas, que según la normativa vigente puede alcanzar hasta el 15% en volumen.

Desde el punto de vista técnico, el cambio apunta a evitar inconsistencias entre los niveles de corte obligatorio y las especificaciones de calidad, en un contexto donde la participación de biocombustibles viene ganando relevancia en la matriz energética.

El rol del bioetanol en la calidad de las naftas

La decisión se apoya en el marco legal que establecen la Ley 17.319 y la Ley 27.640, que facultan a la Secretaría de Energía a definir y actualizar las condiciones técnicas de los combustibles.

Uno de los aspectos centrales que aborda la resolución es la relación directa entre el contenido de oxígeno y la proporción de bioetanol en las naftas. A medida que aumenta la participación de este biocombustible, también lo hace el nivel de oxígeno en la mezcla, lo que obliga a revisar los límites establecidos.

Según los fundamentos oficiales, esta variable es clave en la formulación del combustible, ya que impacta tanto en su comportamiento como en su compatibilidad con motores e infraestructura.

Desde el Gobierno sostienen que el incremento del oxígeno tiene efectos positivos: mejora la eficiencia de la combustión, reduce las emisiones de monóxido de carbono y eleva el número de octano efectivo. Estos factores no solo optimizan el rendimiento de los motores, sino que también contribuyen a reducir el impacto ambiental.

Informe técnico y estándares internacionales

El cambio normativo se sustenta en un estudio elaborado por la Subsecretaría de Hidrocarburos, que analizó la interacción entre el bioetanol y el contenido total de oxígeno en las naftas.

El informe incluyó antecedentes internacionales y evaluó las limitaciones técnicas de mezclas superiores al 10%. La conclusión fue que el nuevo umbral es viable, siempre que el incremento del oxígeno provenga exclusivamente del bioetanol y no de otros compuestos oxigenados.

En esa línea, la resolución no incorpora nuevos aditivos, lo que permite mantener la composición actual de las naftas sin generar impactos sobre el parque automotor ni sobre la infraestructura de refinación y distribución.

biocombustibles, bioetanol, biodiesel, Secretaría de Energía, precios combustibles, mezcla obligatoria, naftas, gasoil, aumento precios
La normativa también reafirma las especificaciones aplicables al gasoil, consolidando el esquema actual sin modificaciones sustanciales.

Además, el nuevo anexo técnico ratifica otros parámetros de calidad, como los límites de azufre, el contenido de aromáticos y benceno, y los valores de octanaje (RON y MON), diferenciados según el tipo de combustible. También se mantiene la prohibición de utilizar aditivos metálicos como mejoradores de octano, una restricción clave para evitar efectos negativos en los sistemas de combustión.

Sin cambios para el gasoil

La normativa también reafirma las especificaciones aplicables al gasoil, consolidando el esquema actual sin modificaciones sustanciales.

En este caso, se mantiene el límite de hasta 20% de biodiésel en la mezcla, junto con exigencias técnicas vinculadas a densidad, número de cetano, lubricidad y estabilidad a la oxidación.

Estos parámetros son fundamentales para asegurar la calidad del producto a lo largo de toda la cadena, desde la refinación hasta el expendio en estaciones de servicio.

«Nosotros no intervenimos en el mercado»

En paralelo a los cambios técnicos, el Gobierno ratificó su decisión de no intervenir en el mercado de combustibles frente al aumento de los precios internacionales del crudo.

La secretaria de Energía, María Carmen Tettamanti, fue contundente al respecto: “Nosotros no intervenimos en el mercado”, afirmó al ser consultada durante el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo.

La postura se enmarca en la política de liberalización impulsada por el presidente Javier Milei, y contrasta con las estrategias adoptadas por otros países, que implementaron subsidios o reducciones impositivas para contener los precios.

Sobre este último punto, Tettamanti aclaró que cualquier modificación en la carga tributaria —que representa cerca del 40% del precio final— no depende de su área: “la política tributaria no es resorte de esta Secretaría”, señaló.

Comentarios

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)