La expansión del no convencional sigue impulsando remuneraciones iniciales más altas que la media en puestos estratégicos para el sector. La necesidad de conservar equipos estables y la demanda de empleo calificado desde el exterior, dos factores claves.
El crecimiento sostenido de la actividad no convencional en Vaca Muerta consolidó un fenómeno que ya impacta de lleno en el mercado laboral energético: la demanda permanente de profesionales calificados y técnicos especializados.
Ingenieros en perforación, expertos en fractura hidráulica, instrumentistas, soldadores, mecánicos y perfiles comerciales integran hoy la columna vertebral de una industria que opera bajo estándares de alta exigencia técnica.
En un entorno donde la rotación puede afectar la continuidad operativa, las empresas priorizan la estabilidad de sus equipos. La pérdida inesperada de un especialista en perforación o de un responsable de mantenimiento crítico puede generar demoras y sobrecostos significativos.
La eficiencia en los yacimientos depende de una primera línea de trabajadores capacitados para intervenir en procesos críticos, donde cualquier desvío puede traducirse en pérdidas millonarias o riesgos operativos.
En ese esquema, el mantenimiento mecánico y eléctrico se posiciona como el corazón del sistema productivo, garantizando continuidad en entornos que funcionan las 24 horas, los siete días de la semana.
El fenómeno no es aislado. Según un relevamiento de Adecco Argentina, la competencia por talento técnico y gerencial alcanzó niveles considerados críticos. Las empresas no solo disputan perfiles dentro del mercado local, sino que también enfrentan la presión de ofertas internacionales que buscan captar especialistas con experiencia en shale.
Vaca Muerta, epicentro de los salarios más altos
La dinámica del sector redefine el mapa salarial argentino. Con la fuerte influencia de Vaca Muerta, la Patagonia encabeza el ranking nacional de remuneraciones, impulsada por la combinación de especialización, condiciones geográficas adversas y esquemas de trabajo bajo régimen de rotación.
Los perfiles técnicos de campo exhiben ingresos iniciales que superan ampliamente el promedio de otras industrias. De acuerdo con la Guía Salarial 2025-2026 de Adecco, un oficial instrumentista o electricista inicia con remuneraciones cercanas a los $3.363.758 mensuales y puede superar los $5.772.593 según experiencia y estructura corporativa.
Los técnicos de mantenimiento, responsables de asegurar la operatividad continua de los pozos, integran la base operativa crítica. Su disponibilidad permanente y la necesidad de intervención inmediata en fallas elevan sus bandas salariales en relación con actividades industriales tradicionales.
En el nivel de supervisión, la escala crece con fuerza. Un jefe de Producción parte de pisos salariales en torno a los $5.400.000 mensuales.
Sin embargo, el salto más pronunciado se observa en la alta dirección. Un gerente de Producción en una operadora de gran envergadura puede percibir hasta $22.607.449 por mes, cifra que contempla adicionales por zona desfavorable, responsabilidad sobre equipos multidisciplinarios y experiencia comprobada en reservorios no convencionales.

Estos valores, en línea con reportes de Adecco y de Randstad Argentina, reflejan la escasez de perfiles con trayectoria específica en shale, un segmento que requiere formación técnica avanzada y adaptación a tecnologías en permanente evolución.
Revisión salarial y retención estratégica
La presión inflacionaria y la competencia externa obligaron a las compañías a rediseñar sus políticas de compensación. El informe de Adecco señala que el 42,3% de las firmas implementó esquemas de revisión trimestral para evitar que los salarios pierdan poder adquisitivo.
El desafío no se limita al sueldo básico. El llamado “salario emocional” gana protagonismo en las negociaciones, especialmente en posiciones jerárquicas. Flexibilidad, bonos por cumplimiento de objetivos y programas de desarrollo profesional se volvieron herramientas habituales para fidelizar talento.
Entre los beneficios más valorados aparecen los bonos por productividad, vinculados a metas de extracción o eficiencia energética; la capacitación técnica con certificaciones internacionales para operar nuevas tecnologías; y planes de salud premium, considerados un estándar ineludible en niveles de conducción.
En un entorno donde la rotación puede afectar la continuidad operativa, las empresas priorizan la estabilidad de sus equipos. La pérdida inesperada de un especialista en perforación o de un responsable de mantenimiento crítico puede generar demoras y sobrecostos significativos.
Aunmentos previstos y tensión sobre los costos
De cara al cierre de 2026, se proyectan incrementos adicionales para el personal fuera de convenio de entre 16% y 20% por tramo. La industria no solo remunera conocimiento técnico, sino también la resiliencia necesaria para operar en zonas aisladas, con esquemas de trabajo intensivos y altos estándares de seguridad.
El reto para las operadoras radica en equilibrar estructuras de costos en un contexto de expansión productiva. La mejora en la eficiencia de los pozos y el crecimiento de la producción deben convivir con una masa salarial en ascenso.






