La producción del fluido en pozos petroleros revirtió la leve merma en las perforaciones de gas seco y el recurso nacional cubrió más del 90% del consumo durante el invierno, con nuevos picos históricos. Los detalles del informe de la consultora E&E.

Durante los primeros nueve meses de 2025 se conectaron 60 pozos gasíferos en Vaca Muerta. Aunque esa cifra quedó por debajo del registro del mismo período de 2024, resultó suficiente para mantener la operatividad de la cuenca y asegurar el flujo energético nacional.

Un informe de Economía & Energía (E&E) destaca que la incorporación de nuevos pozos permitió sostener los desarrollos en marcha y fortalecer el avance del shale gas, que no solo mantuvo su rol, sino que reforzó su peso dentro de la matriz productiva.

En julio se registró un nuevo récord histórico: 161 MMm3/d de producción nacional. Ese dato confirmó la relevancia de los desarrollos no convencionales para afrontar la demanda en los meses de mayor consumo.

Entre enero y septiembre, el shale explicó el 53% del total nacional, tres puntos más que el año previo. El impulso provino principalmente del gas asociado y de la continuidad operativa en las áreas más consolidadas de la Cuenca Neuquina.

Incluso con una actividad más moderada en algunos bloques específicos, la producción no convencional mostró un comportamiento firme, especialmente durante los meses de mayor exigencia por el consumo residencial e industrial.

En septiembre, la producción nacional de gas natural llegó a 147 MMm3/d, un aumento del 3,1% frente al mismo mes de 2024. El promedio acumulado entre enero y septiembre se ubicó en 146,5 MMm3/d, un nivel que refleja la capacidad del shale para sostener el crecimiento general del sistema.

Diferencias entre bloques y más peso del gas asociado

La dinámica operativa de Vaca Muerta mostró comportamientos distintos según las áreas. Aguada Pichana Oeste y Sierra Chata fueron los bloques que evidenciaron mayores reducciones en su ctividad, lo que limitó la expansión del gas seco.

Aun así, ese segmento registró en septiembre un crecimiento interanual del 16,3%, aunque con un ritmo más moderado que en años previos.

El contrapeso vino del gas asociado, que compensó parte de la menor cantidad de pozos conectados.

En agosto, la producción de shale gas creció 9% interanual, impulsada justamente por ese aporte adicional de la producción de gas asociado a los pozos petroleros. Su combinación con el gas seco de las perforaciones gasíferas permitió que la participación del shale dentro del total nacional se mantuviera en niveles elevados a lo largo del período.

Durante el invierno 2025, la oferta de gas natural alcanzó 175 MMm3/d, lo que representó un incremento del 2,7% frente al invierno anterior. Ese volumen se tradujo en 8 MMm3/d adicionales provenientes de la producción local.

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La incorporación de nuevos pozos permitió sostener los desarrollos en marcha y fortalecer el avance del shale gas.

En un contexto en el que las importaciones desde Bolivia se mantuvieron prácticamente nulas, la producción argentina cubrió más del 90% de la demanda.

En julio se registró un nuevo récord histórico: 161 MMm3/d de producción nacional. Ese dato confirmó la relevancia de los desarrollos no convencionales para afrontar la demanda en los meses de mayor consumo.

Neuquén, eje del abastecimiento nacional

La Cuenca Neuquina volvió a consolidarse como el principal polo gasífero del país. En septiembre, la producción alcanzó los 100 MMm3/d, mientras que el promedio del período enero-septiembre llegó a 106 MMm3/d, un 3,7% más que el año anterior.

Dentro de esa oferta, el shale representó el 74%, cinco puntos más que en 2024 y 36 puntos por encima de lo registrado en 2019.

El invierno 2025 dejó otro dato relevante: la cuenca alcanzó un máximo de 118 MMm3/d, un incremento del 4,1% interanual. Ese resultado fue posible gracias a un aumento del 5% en el gas seco y a un crecimiento del 32% en el gas asociado, mientras que el segmento convencional mostró una caída del 10%.

En paralelo, la demanda total de gas natural —sin incluir el consumo de usinas térmicas— aumentó en 2,3 MMm3/d respecto del invierno anterior.

El crecimiento se extendió a casi todos los segmentos: el sector comercial subió 9,9%, el industrial avanzó 4,7% y el residencial mostró un incremento leve, con su pico en julio por las bajas temperaturas. La única excepción fue el GNC, que registró un retroceso.

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