En enero logró compensar el largo declino del convencional con el impulso de los primeros desarrollos en el sector de la formación shale que ingresa a su territorio. Un puñado de pozos explicó el cambio de tendencia.

Río Negro alcanzó en enero un punto de inflexión en su historia reciente dentro del sector petrolero. Con el sustantivo impulso de los primeros desarrollos no convencionales en la formación Vaca Muerta, por primera vez en años la provincia logró revertir la tendencia descendente de su producción de petróleo, hasta ahora históricamente convencional.

Los datos del primer mes de 2026 muestran que la producción provincial llegó a un promedio de 23.536 barriles diarios. Se trata del nivel más alto registrado en los últimos cinco años y marca un quiebre respecto del declino que venía afectando al sector hidrocarburífero local desde principios de la década.

Río Negro se convirtió en la segunda jurisdicción del país —después de Neuquén— en lograr que el desarrollo de Vaca Muerta revierta el deterioro estructural de su producción petrolera.

El cambio de tendencia estuvo directamente vinculado al aporte del shale. Siete pozos perforados hacia la formación comenzaron a modificar la estructura productiva de la provincia y permitieron compensar la caída natural que venían mostrando los yacimientos maduros convencionales.

Con ese impulso, Río Negro se convirtió en la segunda jurisdicción del país —después de Neuquén— en lograr que el desarrollo de Vaca Muerta revierta el deterioro estructural de su producción petrolera.

Siete pozos explican el salto productivo en Río Negro

El impacto de los nuevos desarrollos se observa con claridad en la composición de la producción provincial. Los siete pozos shale actualmente en actividad aportaron en enero alrededor de 8.500 barriles diarios de petróleo.

Ese volumen representa aproximadamente el 36% del total producido en Río Negro. En otras palabras, más de uno de cada tres barriles extraídos en la provincia ya proviene de la explotación no convencional de Vaca Muerta.

Los primeros tres pozos comenzaron a operar hacia fines de 2024 y replicaron el esquema técnico utilizado en Neuquén, con ramas horizontales de gran extensión y fracturas múltiples. Los resultados iniciales mostraron niveles de producción comparables con los obtenidos en los desarrollos neuquinos.

Posteriormente, a fines de octubre del año pasado, se incorporaron otros cuatro pozos adicionales que incluso superaron el desempeño de los primeros. Todos ellos fueron desarrollados por Phoenix Global Resources, la compañía que lidera el ejecutivo rionegrino Pablo Bizzotto y que tiene como accionista mayoritario al grupo suizo Mercuria.

El aporte combinado de estos nuevos desarrollos permitió compensar la pérdida de producción que venían registrando los campos convencionales de la provincia y dio lugar al repunte observado en las estadísticas de comienzos de 2026.

Años de declino en los campos convencionales

Antes de la irrupción del shale, la producción petrolera rionegrina atravesaba una fase prolongada de retroceso. La principal causa era el agotamiento natural de los yacimientos convencionales, muchos de ellos con varias décadas de explotación.

La pandemia de COVID-19 profundizó esa tendencia. Durante 2020, la abrupta caída de la demanda mundial de petróleo obligó a cerrar numerosos pozos en distintas regiones productoras. En los yacimientos convencionales, ese tipo de interrupciones suele tener efectos permanentes, ya que al reactivarlos rara vez recuperan los niveles de producción previos.

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Phoenix Global amplió su flota de perforación luego de validar la productividad de Confluencia Norte y Sur.

En Río Negro ese fenómeno se combinó con el envejecimiento de los reservorios. En enero de 2021 la provincia registraba una producción cercana a los 23.333 barriles diarios, cifra que siguió cayendo en los años siguientes: 22.928 barriles por día en 2022, 21.101 en 2023 y apenas 20.087 en 2024.

El primer signo de recuperación apareció en 2025, cuando los tres primeros pozos hacia Vaca Muerta comenzaron a aportar alrededor de 4.484 barriles diarios. Ese incremento permitió elevar la producción promedio anual a 22.116 barriles por día.

La aceleración observada en enero de este año responde al ingreso de los cuatro pozos adicionales, que prácticamente duplicaron el aporte del shale.

La particularidad geológica del shale rionegrino

A diferencia de lo que ocurre en Neuquén, la porción de Vaca Muerta que se extiende hacia Río Negro presenta características geológicas particulares. En esta zona predominan las denominadas “ventanas de petróleo”, lo que implica que los desarrollos están orientados principalmente a la producción de crudo.

La formación, que se originó hace aproximadamente 90 millones de años, posee distintas franjas productivas donde pueden encontrarse reservorios dominados por gas, por petróleo o por una combinación de ambos hidrocarburos. En el extremo occidental de Río Negro, las condiciones favorecen la presencia de crudo.

Esta característica define el perfil de los proyectos en la provincia, que se enfocan casi exclusivamente en la explotación petrolera y no en el desarrollo de gas natural.

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Río Negro logró revertir la tendencia descendente de su producción de crudo, impulsada por los primeros desarrollos no convencionales en la formación Vaca Muerta.

Sin embargo, el shale también presenta desafíos técnicos propios de los recursos no convencionales. A diferencia de los pozos tradicionales, cuya producción suele mantenerse relativamente estable durante muchos años, los pozos de Vaca Muerta registran declinos mucho más rápidos.

En general, se estima que durante los primeros dos años se obtiene la mayor parte del petróleo que puede producir cada pozo. Luego la producción cae de forma significativa, lo que obliga a mantener un ritmo constante de perforación para sostener los niveles de extracción.

Nuevas perforaciones para sostener el crecimiento

El avance del shale en Río Negro recién comienza. Además de los siete pozos actualmente en producción, existen otros proyectos comprometidos en distintos bloques que podrían ampliar el desarrollo de la formación en la provincia.

Phoenix Global Resources, por ejemplo, cuenta con permisos para seguir perforando en las áreas Confluencia Norte y Confluencia Sur. A su vez, la empresa Capex planea realizar un pozo exploratorio en el bloque Cinco Saltos Norte.

También se prevén nuevos trabajos en el área Cinco Saltos Sur, operada por Pan American Energy, donde está comprometida la perforación de un pozo con una rama horizontal cercana a los 2.000 metros. En el bloque Loma Guadalosa, la misma compañía junto con TanGo Energy proyecta la realización de dos pozos adicionales.

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