FADEEAC alertó que la escalada de marzo desbordó cualquier previsión y amenaza con frenar la actividad del transporte de cargas. Empresas con flota propia como Celsur, Andreani, y SKYNDE sienten el mayor impacto.
El fuerte aumento de los costos logísticos que ya venía presionando a las grandes operadoras sumó en las últimas horas una señal de alerta directa desde el corazón del transporte de cargas. A poco más de dos semanas de que este medio subrayara el deterioro de la rentabilidad, los transportistas elevaron el tono y hablaron abiertamente de un riesgo de desabastecimiento si no se corrigen las condiciones actuales.
La advertencia llegó de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), que difundió un comunicado en el que vincula de forma directa la escalada del combustible con una posible interrupción en la cadena de suministro.
El planteo no aparece aislado, sino que se apoya en la dinámica que ya mostraba el Índice de Costos del Transporte (ICT), que en el primer bimestre acumuló una suba del 4,4%.
La situación impacta de lleno a empresas con flota propia como Celsur, Andreani, OCA o SKYNDE.
En aquel escenario, las empresas logísticas enfrentaban el dilema de trasladar los aumentos a tarifas o absorberlos a costa de su rentabilidad. Hoy, según la entidad, esa tensión alcanzó un punto crítico. La suba acelerada del gasoil en marzo modificó el equilibrio operativo de un sector que ya venía ajustando viajes, frenando inversiones y reduciendo actividad.
La situación impacta de lleno a empresas con flota propia como Celsur, Andreani, OCA o SKYNDE, que dependen de camiones tanto para larga distancia como para la última milla y enfrentan un fuerte deterioro en sus costos operativos.
Se disparó el gasoil en tiempo récord
De acuerdo con el comunicado, desde principios de mes los precios de los combustibles registraron incrementos de entre 20% y 25%, con múltiples ajustes en pocas semanas. El gasoil grado 2, el más utilizado por el transporte, superó los 2.100 pesos por litro y encamina a cerrar marzo con el mayor aumento de costos en los últimos dos años.
El impacto no es menor si se lo mide en dólares. Los técnicos de la federación señalaron que el litro de gasoil ronda al menos los 1,50 dólares, uno de los niveles más altos de la última década en el país y por encima de varios mercados de la región. Este encarecimiento, en un contexto de actividad todavía moderada, profundiza la pérdida de competitividad del sistema logístico argentino.
“El combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos”, advirtió Cristian Sanz, titular de FADEAAC. El directivo agregó que la escalada actual es la principal preocupación para las más de 6.500 pymes del sector, que operan con márgenes ajustados y menor capacidad de absorción frente a subas abruptas.

La velocidad de los aumentos también encendió las alarmas. Mientras que en todo 2025 el gasoil había subido alrededor de 45%, en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron un tercio de ese total anual. Este salto rompe con cualquier previsión y dificulta la planificación operativa de las compañías.
El problema se agrava por el peso específico que tiene el combustible en la estructura de costos. Según estimaciones del propio sector, cada aumento del 10% en el gasoil impacta en al menos un 3,5% en los costos de las empresas que realizan viajes de media y larga distancia, un segmento clave para el abastecimiento en todo el país.
Un contexto internacional que no da tregua
A este cuadro se suma el frente internacional. El conflicto en Medio Oriente impulsó el precio del crudo Brent desde los 65 hasta más de 100 dólares en pocas semanas, trasladando presión a los mercados locales.
Sin embargo, desde FADEEAC advierten que el impacto es más severo en la Argentina por la menor capacidad de desacoplar los precios internos, incluso en un contexto de crecimiento de la producción en Vaca Muerta.
En este marco, la advertencia sobre la continuidad del servicio adquiere otra dimensión. “La actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar”, sostuvo Sanz.
El señalamiento retoma el eje central que ya se observaba semanas atrás: cuando los costos crecen por encima de las tarifas, el sistema comienza a retraerse.
Esto impacta centralmente en empresas con flota propia como Celsur, Andreani, o SKYNDE, que utilizan vehículos para viajes de larga distancia o entregas de última milla.
Ese ajuste, que en una primera etapa se traduce en menos viajes y menor utilización de flota, podría escalar hacia un problema mayor. “No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica. El desabastecimiento es el riesgo final si no se toman medidas urgentes”, concluyó el titular de la entidad. La advertencia resume el cambio de escenario: de una crisis de rentabilidad a una potencial disrupción en la cadena logística.




